TUESDAY 19 FEBRUARY 2019

Ligeros de equipaje

Lígeros de equipaje, Un espectáculo escrito y dirigido por Jesús Arbués, interpretado por Javier García y Pedro Rebollo, una producción de Producciones Teatrales Viridiana S.L.

Una historia de ficción creada gracias a crónicas y testimonios reales, pretende recuperar la verdadera historia de cientos de miles de personas.

No es una obra sobre la guerra civil, sino un trabajo que trata sobre el olvido, el pasado, la ausencia, la muerte, la vida… y del hombre, capaz de lo mejor y lo peor.

En el marco de las celebraciones de los 80 años del exilio español.

En colaboración con La Asociación de los descendientes del exilio español y la Dirección General para la Memoria Histórica.

Leer más ...

Información aparecida en el semanario digital Cronica Popular.

Fernando Gomez

El pasado martes 15, la Secretaría Federal de Mayores del PSOE, por iniciativa de su secretaria María Jesús Castro, organizó en el Senado un acto homenaje al exilio republicano español. Dada la dignidad con la que se quiso impregnar el acto, se celebró en su sala noble de ceremonias, presidido desde la tribuna por un simbólico ramo de 13 rosas.

La bienvenida le correspondió a Ander Gil, portavoz del grupo socialista en el Senado como anfitrión del evento. Sus primeras palabras fueron de agradecimiento a todas las personas que habían colaborado para que el acto fuera posible. Dirigiéndose a los exiliados presentes les dio las gracias por defender la paz, la democracia y la libertad que hoy disfrutamos gracias a ellos, “patriotas que fueron derrotados pero sus ideas triunfaron”. Relató la última noche de las cortes democráticas en el castillo de Figueras y creó una gran emoción cuando mencionó la última noche del gran poeta del exilio Antonio Machado abrazado a su madre; ambos murieron pocos días después.

El historiador Nicolás Sánchez-Albornoz en el Senado durante el homenaje al exilio republicano.

El Director General de la Memoria Histórica, dirección de reciente creación en el Ministerio de Justicia, Fernando Martínez, agradeció la lucha por la democracia, por la modernización que supuso la II República y el gran legado que dejó en las personas demócratas; “sois un referente y un ejemplo para todos”.

La intervención más aplaudida fue la de Nicolás Sánchez Albornoz, tratado en todo momento de querido profesor. Efectivamente, dictó una lección de Historia. Aludió al reino de España como responsable último de las diásporas antiguas y modernas, para continuar con una crítica a los diferentes gobiernos ya en democracia. Así recordó como en la conmemoración del desembarco de Normandía no estuvieron presentes ni el Gobierno de España, ni representantes del cuerpo diplomático, ni tampoco el Ejército, cuando fueron los españoles los primeros en pisar el continente con un uniforme extranjero; fue una autoexclusión que nadie comprende. También aludió al recuerdo interesado de las autoridades sobre las figuras señeras del exilio al tiempo que se olvidan de la mayoría; de los exiliados de a pie y, este olvido llega a la memoria colectiva.

En el espacio reservado a las asociaciones las invitadas fueron tres:Archivo, Guerra y Exilio (AGE), Descendientes del Exilio Español y Amical de Mauthausen. En primer lugar, tomó la palabra Amparo Sánchez Monroy, delegada de AGE, que plantea la defensa desde su asociación de la aplicación plena de la declaración de los Derechos Humanos de 1948 para acabar con la impunidad de las consecuencias de la guerra civil. Narró su experiencia personal camino del exilio con su madre y como la aviación fascista acribillaba a los que intentaban pasar los Pirineos. Más tarde, ya en el exilio, siempre con la etiqueta de roja como si fuese una lacra, una enfermedad y, los campos, “aquellos campos donde murieron las últimas ilusiones”, después “cuarenta años con la mirada puesta tras los montes”. Pidió que no se dejen manchas vergonzosas en la memoria y resaltó el papel de las madres, las primeras víctimas de todas las contiendas.

Pilar Nova Melle, presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español, sintetizó cómo los exiliados, siempre generosos, fueron los primeros que ofrecieron la reconciliación, cómo nunca trasmitieron rencor, odio o deseo de venganza a sus descendientes, y cómo a su regreso comprobaron que, ni para los gobernantes ni para los españoles en general, existían; su historia era una historia olvidada y su lucha también. Pidió al Director General de la Memoria Histórica que el exilio deje de ser el huérfano de la Memoria, porque un Estado no puede ser equidistante y se trata de una cuestión de calidad democrática. También recordó, apelando a las Políticas Públicas, que el conocimiento de la historia forma parte de nuestro patrimonio y no se lo podemos negar a las generaciones presentes y futuras. Finalizó dirigiéndose a la Ministra de Justicia con estas palanras: “hemos iniciado el camino y hay que recorrerlo”.

Concha Díaz Berzosa, vicepresidenta y delegada en Madrid del Amical de Mauthausen tuvo un recuerdo para las Brigadas Internaciones, aquellos jóvenes altruistas y entusiastas que llegaron a España a defender a la República y muchos de los cuales se encontraron abocados a la misma suerte que los republicanos españoles, camino del exilio. Juntos compartieron los campos franceses y después fueron deportados a los   campos alemanes. Recordó cifras escalofriantes: en abril de 1939 ya habían fallecido 15.000 refugiados, a los que se sumarían los miles de muertos en combate. “Los españoles fueron calificados de apátridas al entrar al campo de Mauthausen, pero al salir continuaban siendo apátridas porque no tenían donde ir; no fueron libres para decidir dónde vivir”. Y valoró muy positivamente la creación de la primera asociación formada por supervivientes, viudas y huérfanos de los campos en el año 1962 y su encomiable trabajo en la clandestinidad.

En el homenaje, no faltó la poseía y la música. La poetisa Josala Maturano recitó un poema suyo titulado “A los que ya no están”, la música fue interpretada por Juan Francisco y David Ortiz, hijo y nieto del republicano deportado a Mauthausen. Si emocionaron sus interpretaciones de “Himno a la paz” “Vieja Castilla” tanto o más emocionó la bandera republicana que portó, traída por su padre del campo de concentración. Al significado de esta bandera le compuso una obra titulada “Historia de una bandera” en la que describe la escalera de la muerte y las esperanzas de los deportados.

Cristina Narbona, presidenta del PSOE leyó los nombres de 18 hombres y mujeres en representación de tantos otros ausentes y, junto al nombre, citaba el país o países del exilio, pues en algunos casos fue un auténtico peregrinar: Francisca Aguirre, Luis Azcárate, Juan Aznar, María Gloria Canga, Nely Fernández, José Luis Fernández, María Luisa Fernández (Libertad), Eufemio García, Amadeo Gracia, Margarita García Zornoza, Antonio Hidalgo, José María Nadal, César Navarro, Avelino Pérez, José Andrés Rojo, Nicolás Sánchez Albornoz, Amparo Sánchez Monroy y Margarita de la Villa.

La ministra de Justicia Dolores Delgado, impulsora de la creación de la Dirección General de la Memoria Histórica y en representación del Gobierno, centró su discurso en torno a dos palabras: perdón y gracias. “Perdón por tantos años de silencio, tantos años mirando para otro lado, por criminalizar a las víctimas” y “gracias por ser los héroes y heroínas de la democracia, por vuestra valentía, ejemplo de vida, por el pensamiento que nos habéis dado”. Señaló que una prueba del compromiso e interés por la Memoria Histórica radica en la aprobación de un presupuesto de 15 millones, lo que considera una inversión en valores y dignidad “porque tenemos derecho a la verdad”.

La última intervención le correspondió a Adriana Lastra, Vicesecretaria General del PSOE, que cerró con una afirmación taxativa: “Este acto es de justicia democrática y por ello se impulsará una declaración institucional en las Cortes generales para el reconocimiento de los exiliados por parte de todos los grupos políticos”

Finalizó el homenaje con la interpretación musical “Que mi nombre no se borre”…

Leer más ...

Febrero 1939, el exilio español y el paso a la frontera

Las reservas se pueden realizar en el siguiente link AQUÍ

© Club des Cinéastes Amateurs du Roussillon

Louis Llech, comerciante de Perpiñán, fue un director entregado desde 1939 que realizó películas desde principios de los años 30 en el marco del Club de cineastas amateur del Rosellón, por lo que tiene una experiencia asegurada.

Desde 1938, cuenta con una cámara Paillard Bolleix de 16mm con tres objetivos. Cuando, a principios de febrero de 1939 se le informó de la llegada de una masa de refugiados españoles, tanto civiles como militares que cruzaban la frontera, decidió filmar el acontecimiento, con Louis Isambert, su asistente, y marchándose en coche hacia Le Perthus.

Rodó en la frontera, en Le Perthus, luego en Le Boulou, en la carretera de Prats-de-Mollo, probablemente en Arles-sur-Tech, en la carretera Le Boulou/Argelès, y en Argelès. De vuelta a casa, reveló la película y la editó con intertítulos, haciendo de ella una verdadera obra, el único directo dedicado exclusivamente al Exilio Español.

El punto de vista es el de un testigo probablemente desgarrado. De hecho, políticamente hablando, Louis Llech se sitúa muy a la derecha de la escena política pero se acerca, culturalmente, al catalanismo. Esto concede a su película un extraño tono en el que las diferentes convicciones del cineasta alcanzan una especie de objetividad involuntaria.

 

Leer más ...

15 de diciembre día internacional del esperanto

Valentín Ladrero Martín hace entrega al Presidente de la Asociación Española de Esperanto de los documentos que conservaba de su padre, preso político del franquismo.

El pasado día 15 de diciembre y con motivo de la celebración internacional del día del idioma esperanto, la Federación Española de Esperanto organizó una Jornada en Madrid con diferentes ponencias. En el curso de la misma nuestro socio Valentín Ladrero Martín realizó la entrega de varios libros de literatura, una gramática editada en Bulgaria, otra editada en Valencia en 1932, así como el carnet de su padre Valentín Ladrero de Santos con el número 40 de socio fundador, entre otros materiales.

Las breves palabras pronunciadas por Valentín con motivo de dicha donación emocionaron a todos los presentes, narró como su padre había aprendido esperanto en la cárcel siendo preso político en los años más duros de la dictadura para aquellos españoles que luchaban por el restablecimiento de la democracia.

Así mismo destacó la importancia de hablar idiomas, pero sobre todo de hablar idiomas que unan y no idiomas prepotentes y dominantes sobre los pueblos, en su opinión el esperanto cumple esa función de unir a todos los ciudadanos del mundo por ser un idioma universal, afirmó con pena que le gustaría haber aprendido esperanto.

Entre los asistentes se encontraba un traductor de esperanto a español; quien manifestó públicamente el gran valor de la donación que realizaba. Algunos libros desconocidos para la propia Federación Española de Esperanto y otros imposibles de encontrar actualmente por la fecha o país en que se editaron y los avatares posteriores sufridos con la guerra de España y la segunda Guerra Mundial.

Finalmente la presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español intervino para agradecer a Valentín su generosidad al solicitar expresamente que la donación se realizase en el marco de la Asociación, y alabó doblemente su generosidad por desprenderse de recuerdos tan queridos vinculados a la familia, pero sobre todo puso en valor que acciones como la de Valentín hacen que se puedan ir construyendo archivos, no solo de gran utilidad para los investigadores, sino para todos los ciudadanos porque se contribuye a recuperar nuestra historia, esa historia que se nos ha negado.

Leer más ...

Pilar Nova Melle

Presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español

En el año 1876, un grupo de catedráticos de la Universidad Central de Madrid, entre los que destacaban Francisco Giner de los Ríos y Gumersindo de Azcárate, fueron expulsados de esa universidad por su defensa de la libertad de cátedra.

https://www.cronicapopular.es/wp-content/uploads/2018/12/culturas-02-01.jpg

Un año antes, el ministro Manuel Orovio, caracterizado por sus ataques a los académicos progresistas, publicó una normativa estableciendo prohibiciones a fin de evitar cualquier enseñanza que atacase a la monarquía y a la iglesia católica; fue conocido como el Decreto Orovio.

Por el contrario, los expulsados tenían una idea de universidad fundamentada en dos pilares básicos: laicidad y formación científica. Seguidores del Krausismo, sistema filosófico que concilia el racionalismo con la moral, defendieron la tolerancia académica y la libertad de cátedra frente al dogmatismo. El alcance de la iniciativa de estos profesores era ambicioso: la regeneración del país a través de la educación de las masas. En definitiva, una modernización de España que la acercase a Europa.

Así nació la Institución Libre de Enseñanza. Junto a ésta, el Museo Pedagógico Nacional, dirigido por Manuel Bartolomé Cossío y Lorenzo Luzuriaga, la Junta de Ampliación de Estudios (JAE), la Residencia de Estudiantes, la Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu, el Centro de Estudios Históricos, dirigido por Ramón Menéndez Pidal, y Américo Castro, el Instituto de Ciencias Naturales y el Jardín botánico, entre otros.

No obstante, esto no era suficiente. Los jóvenes debían ser formados en estos valores desde la primera aproximación a la enseñanza y no solo en la universidad; de ahí que se ampliase del ámbito universitario a toda la enseñanza desde primaria y nace el Instituto Escuela del que este año se cumple el centenario.

La creación del Instituto-Escuela se produce en un momento histórico difícil, en 1918, cuando aún no había acabado la Primera Guerra Mundial, el mundo se encontraba convulsionado por la Revolución de Octubre en Rusia, y en España había un gobierno de “concentración nacional”. Liberales y conservadores permanentemente enfrentados, los diferentes gabinetes apenas duraban unos meses. Entre 1917 y el golpe de Miguel Primo de Rivera se sucedieron hasta doce gobiernos. En 1918, Antonio Maura, en medio de estos problemas, preside el gobierno de la nación. La situación interior y exterior no auguraba éxito a ningún proyecto

A pesar de estas circunstancias, en mayo de 1918 se crea el Instituto Escuela. Inspirado en los principios de la Institución Libre de Enseñanza, los objetivos de su fundación fueron dos: por un lado, la experimentación de nuevas ideas en la educación primaria y secundaria a partir de prácticas pedagógicas inspiradas en las más avanzadas corrientes europeas; y, por otro lado, servir de formación para futuros maestros en los nuevos métodos de enseñanza, bajo el lema “aprender enseñando”.

Las bases sobre las que sustentó el funcionamiento del Instituto Escuela fueron: clases poco numerosas: 30 alumnos en las teóricas y 15 en las prácticas, por cada maestro. Educar sin libros de texto, sustituyéndolos por libros de lectura y consulta y la construcción activa de los propios materiales didácticos por parte del alumno. La elección de materias la hacen los niños y las familias, si bien necesita la aprobación del profesorado. Método activo e intuitivo de conocimiento; el alumno situado ante la realidad misma que debía estudiar estableciendo una observación directa de las cosas que eran objeto de estudio, el razonamiento y la experimentación. La coeducación y el respeto a la espontaneidad y la autonomía del alumnado; contrarios a la enseñanza puramente memorística establecen el diálogo entre profesor y alumno.

Amplio programa de visitas a museos, fábricas y excursiones al campo donde se imparten clases in situ. Intercambio con alumnos de otros centros europeos; gran importancia a los idiomas: se imparte francés, inglés y alemán. Se suprimen los exámenes finales, realizando una evaluación continua en la que se valoran las actividades diarias, el cuaderno escolar, las prácticas y los exámenes parciales. No hay bedeles ni inspectores, estas funciones de vigilancia no deben ser necesarias y en tal caso las realizarían los profesores. No se utilizan estímulos en forma de premios, castigos, notas o puestos de honor; la razón es evitar que los alumnos menos dotados se desalienten y que los más destacados se sientan superiores. No se compara a unos niños con otros, por el contrario la comparación es con uno mismo; se compara la obra que hace con la que podría hacer poniendo más interés o mejorando su forma de trabajar.

La educación como un todo

Francisco Giner de los Ríos concebía la educación como un todo; no solo adquisición de conocimientos sino que concede especial importancia a inculcar el sentido de la responsabilidad, de las relaciones respetuosas, el afecto entre profesores y alumnos, la cooperación, algo tan actual hoy como respeto al medio ambiente, el sentido de la estética, la curiosidad por conocer y aprender sin presiones ni amenazas. En definitiva, la educación integral del alumno implicaba la formación intelectual, la educación moral, el ejercicio físico, la educación social y estética, todo ello en un clima de respeto y solidaridad.

La influencia de los institucionistas, como eran conocidos, fue decisiva en los avances no solo educativos sino también sociales de la época. La II República tuvo entre sus principales objetivos acabar con el retraso educativo intentado introducir modelos educativos avanzados, de ahí que el Instituto Escuela fuera inspirador de lo que debería ser la enseñanza.

A partir de 1931, y con el proyecto pedagógico ya testado, el Instituto Escuela entra en un periodo de expansión y se construyen nuevos edificios, hoy desaparecidos. Para la construcción de los mismos se estableció una colaboración entre profesores y arquitectos a fin de armonizar la arquitectura y las necesidades pedagógicas. Se adoptaron algunas ideas de Le Corbusier que propugnaba en los edificios educativos dejar la planta baja abierta (edificio sobre pilotes) para impartir clases en los meses de calor y para que los alumnos disfrutasen del tiempo libre a cubierto en días de lluvia.

El proyecto del Instituto Escuela de Madrid se trasladó a partir de 1932 a otras ciudades: Barcelona, Valencia y Sevilla.

Durante la Guerra Civil se interrumpe la actividad docente y algunos de sus edificios son utilizados por las necesidades de la guerra para otros fines; el edificio del Retiro fue un emplazamiento de baterías del ejército republicano, la Residencia de Estudiantes fue sede de un hospital y, sucesivamente, un orfanato y un cuartel de carabineros. Esa Residencia, en la que, en años precedentes a la Guerra Civil, la compañía teatral La Barraca ensayaba las obras, en sus laboratorios experimentaban Severo Ochoa, Blas Cabrera o Luis Calandre, donde Federico García Lorca daba conciertos de piano, donde impartieron saber Einstein, Le Corbusier, Marie Curie, Paul Valéry, Igor Stravinski, Louis Aragon o John Maynard Keynes, por citar solo algunos.

En el año 1936, el Instituto-Escuela se encontraba en su mejor momento: nuevos edificios, ejemplo de lo que debe ser la arquitectura escolar. Los alumnos incrementan sus visitas al extranjero a través de las colonias de verano internacionales, las actividades artísticas cada vez eran más, así como la biblioteca, que aumentó considerablemente el número de volúmenes.

Acabada la Guerra Civil, con el fin del gobierno republicano acaba también la Edad de Plata de las letras y ciencias en España. La implantación de la dictadura de Franco obligó a muchos residentes y profesores a exiliarse, se clausuró la JAE, miles de libros desaparecieron, en lo que fue el Auditorio de la Residencia de Estudiantes se levantó una iglesia… Los golpistas, contrarios a las ideas de la Institución Libre de Enseñanza no permitieron la existencia del Instituto Escuela. La dictadura se ensañó con los maestros, en general no solo los del Instituto Escuela, víctimas de la cárcel, el exilio, los fusilamientos y, en el menor de los castigos, inhabilitados para ejercer la profesión.

A punto de finalizar el año 2018, no quiero dejar pasar el centenario de su creación sin rendir un obligado reconocimiento en recuerdo al Instituto Escuela, pionero en la aplicación de pedagogías innovadoras y en el protagonismo de los alumnos, que pasaron a ser sujetos activos de su propio proceso de aprendizaje. Sin duda, el Instituto Escuela fue uno de los grandes éxitos de la historia de la educación en España

Leer más ...

"Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que la de las personas célebres". Walter Benjamin

  • si-2
  • si-1
  • si4
  • si2-recor
  • si-abocados-exodo
  • si-la_verdadera_nueve
  • si-paso-frontera-prats-de-mollo
  • si-collag
  • si-recor
  • siabocados-exodo