THURSDAY 29 OCTOBER 2020

Libertad

María Luisa Fernández, para nosotros siempre Libertad, falleció el pasado 12 de octubre. Este vacío no se llena, su presencia, sus palabras, sus llamadas para compartir sus opiniones, su visión, sus críticas, ese vacío no se puede llenar. Es el vacío que nos deja la perdida de nuestros exiliados, los que han vivido la Historia con mayúsculas, los que saben lo que se siente, los que recuerdan porque conservan, esa Memoria que los más jóvenes nos empeñamos en rescatar.

Nunca te olvidaremos, querida Libertad.

Conversación de la Asociación Descendientes del Exilio Español con «Libertad» realizada en noviembre del 2017.

María Luisa (Libertad) fue exiliada en Francia al poco tiempo de nacer, en 1939. Fue testigo de la deportación, del hambre y del retorno de los refugiados a España así como de las penurias de las emigraciones económicas de los años 60. Educada sin odio en el respeto de los principios democráticos y republicanos, ha militado tanto en organizaciones sindicales como Socialistas.

Su vida ha sido un compromiso inquebrantable con la lucha del pueblo español contra la dictadura. Su vida actual sigue consecuente con los valores de la república, la democracia y la libertad, siendo cofundadora de la asociación Descendientes del Exilio Español.

María Luisa es una mujer tranquila, equilibrada. Su marcado acento francés no ha desaparecido con el pasar de los años. Aunque transmite calma y equilibrio, durante la entrevista se anima y muestra a través del brillo de sus ojos a una mujer combativa, empapada de unos principios que han forjado su vida y que defiende con pasión.

(E) María Luisa, me ha costado muchísimo hacer un sumario de una vida tan intensa como parece que has tenido.

(L) Han sido muchos años e intensos [ríe] por las circunstancias históricas que he vivido. ¡Ha sido la pura casualidad!

(E)Empiezo a preguntarte. He leído que María Luisa fue el nombre con el que tuviste que inscribirte pero que el nombre que te pusieron al nacer era Libertad. ¿Por qué Libertad?

(L) Nací bajo las bombas en Barcelona de unos padres socialistas. Libertad, Igualdad, Fraternidad… normalmente son nombres más bien de anarquistas aunque ellos socialistas me pusieron de nombre Libertad y así me registraron. Con ese nombre viví en Francia. Mis padres se separaron y quisimos volver a España. Cuando pedimos pasaporte necesité pedir el acta de nacimiento. Tenía 15 años cuando me la denegaron por tener ese nombre porque no era oficial.

[De niña] fui bautizada en un campo de concentración cuando estaba muy enferma de tifus por una monjita en un hospital. Mamá vio la solución y mandó esa Fe de Bautismo a Barcelona y conseguí el pasaporte que tardó un año porque era lo que tardaron en demostrar al Régimen que mi madre no tenía manchadas las manos de sangre para poder conseguir un pasaporte de entrada y de salida.

A partir de los 16 años me llamé María Luisa oficialmente. Aquí [España] estaban todos asustados, nadie me llamaba Liber, como en Francia. Me llamaba Mari y yo a veces ni contestaba [ríe]. Cuando volvimos años después desde Méjico pedí el acta literal de nacimiento. El acta literal no se puede modificar, se modifica al margen. Pues a mí no, me borraron el nombre de Libertad me pusieron al margen que se lee perfectamente, que… por el Decreto de Burgos de 1937 no podía usar el nombre de Libertad y se me impone (la palabra me encanta) el nombre de María Luisa. Después de los años cambiar de nombre me da igual pero yo me considero Libertad

(E) Has vivido el exilio en tres países que son Francia, Alemania y Méjico. Tres países muy diferentes. ¿Cómo ha sido el exilio en ellos?

(L) Lo de Francia fue trágico, era muy pequeña y se separó a la familia. A nosotras nos mandaron a un campo de concentración. Papá en Argelès. Anduve por tres campos. Salí con 4 años y medio de los campos franceses. Estábamos en la Segunda Guerra Mundial con bombas otra vez. Lo de Francia fue el exilio puro.

Luego empecé a colaborar en la clandestinidad con las Juventudes Socialista. A finales de los 50 empezó la ola de inmigración masiva. En Francia había un grupo de españoles más organizado que estaba en los sindicatos franceses, en Bélgica lo mismo. Pero no existían en Alemania casi españoles. Entonces pensamos en desplazarnos para ayudar a nuestros compatriotas. Desde el Instituto Español de Emigración se les advertían que no entraran en sindicatos porque los expulsarían o castigarían a la familia. Los mismos empresarios alemanes se beneficiaban de esta situación. En Alemania los sindicatos solo pueden ayudar a los inscritos. Tuve mis problemas con gente de UGT que deseaban crear un sindicato único al margen de la UGT y la CNT, la ASO (Alianza Sindical Obrera) que fue fuertemente patrocinada. Tuve que dirigirme a Frankfurt para defender a la UGT. Mi lucha era porque quería que si se hacía una alianza sindical se partiera de los sindicatos que ya habían estado luchando antes y que luchaban ahora en España: UGT y CNT. Ya había habido una unión entre las dos en la República. Era mi obsesión. Al final efectivamente no resultó. Los mismos que defendieron esta postura y con los que me enfrenté en Frankfurt me los encontré aquí en España en el 1er congreso de la UGT.

Me tuve que volver Toulouse porque me eligieron en 1966 en un congreso del partido para llevar la Secretaría de Formación y Propaganda. En el 67 conozco a mi marido, nos enamoramos y nos casamos

(E) Un nuevo exilio, ¿no?

(L) ¡Claro! Es que allí éramos refugiados. Pero es que por amor se pueden hacer muchas cosas.

(E) Y ¿Cuál fue la respuesta de estos países con los exiliados? ¿Qué era lo que percibías cuando ibas allí?

(L) Nosotros tenían doble militancia (Socialista/UGT) lo cual nos protegía. Recurríamos a ellos para cosas concretas. A mí me maravillaba que especialmente en Alemania, donde los cónsules estaban encima de los emigrantes económicos y donde había un sacerdote para cuidar de su alma que vigilaba que no estuvieran sindicalizados y que sembraba el miedo a la represalia, se hubieran hecho 9 secciones en dos años. A pesar de todo muchos tuvieron el valor de continuar y esto ha sido la semilla de lo que se pudo hacer aquí cuando se volvió.

(E) Nos estás contando como perteneciste a múltiples asociaciones. UGT, PSOE, Juventudes Socialistas… ¿Esto fue algo vocacional, inspirado por tus padres o la conciencia política nació al ver cómo estaban los otros españoles en estos países en estas situaciones?

(L) La conciencia de lucha la adquirí cuando vine aquí. Cuando vine con 15 años. En 1957 le dije a mamá: “mira mamá, yo no aguanto aquí”, este país con la doble moral, el miedo y la represión. Venía de un país libre y es a la vuelta a Francia cuando me comprometo políticamente. Vivíamos el ambiente pero mis padres nunca nos impusieron ideas porque eran demócratas. Uno mismo va aprendiendo. Los de mi generación enfocamos la renovación del partido. Veníamos de familias socialistas pero no lo vivíamos como una religión. Cuando salí de España me di cuenta de que tenía que hacer algo para que este país cambiara. Salí de este país espantada. Quería que este país cambiara.

(E) Has participado muy activamente en la Asociación de Descendientes del Exilio Español. ¿Qué fue lo que te movió a participar en su fundación?

(L) Había un grupo compuesto Carlos Tobío, Ludi…; exalumnos del Luis Vives, uno de los colegios de Méjico, se reunían y me animaban a participar. Yo no pertenecía al colegio por lo que propuse que crearan algo más, una organización que englobara a todos los que podemos considerarnos descendientes del exilio.

(E)Te digo por qué lo pregunto, porque una vez leyendo vi que había una acotación tuya donde decías que habías participado en la fundación con el objeto de reivindicar los valores de la República, y también recordar a las víctimas del franquismo. Yo me pregunto, ¿qué valores de la republica crees que son necesarios revindicar, y si piensas que hay alguno que hemos conseguido rescatar?

(L)Me has hecho una pregunta en un momento en que soy poco optimista. Un país como este no debe ser monárquico debe ser republicano. Esta es la base y los principios del partido socialista de Pablo Iglesias. Hoy oigo a compañeros que dicen que el partido socialista no ha sido siempre republicano. ¡Cuando no ha sido republicano! Otra cosa es que hoy en día se haya aceptado la legalidad del sistema monárquico. He conocido tantos veteranos socialistas que son socialistas sin ser republicanos. Los valores de una República democrática son estos tres valores, los valores de una república democrática, igualitaria donde existe el reparto de la riqueza que no es el caso hoy donde el capitalismo va ganando terreno en toda Europa. No podemos renunciar a estos valores.

(E)Desde tu opinión, ¿cómo cree que se enfrentan las instituciones y los partidos políticos al tema del exilio español y de la República?

(L)Hay un desconocimiento tremendo de lo que ha sido esa época y lo que ha representado. Por eso son importantes organizaciones como la de Descendientes del Exilio. Hay que recuperar esa memoria y reintroducirla en la Historia con mayúsculas de este país. No se puede esperar que la gente por generación espontánea sepa lo que ha sido, ha podido ser y no fue. Está costando y cada vez hay más intentos. Hay mujeres profesoras de español como Shirley Mangini que están enseñando la historia de este país a sus alumnos en EE. UU. Cada vez se publican más cosas pero hay que introducirlas en los libros de texto. Suelo ir a institutos a contar mi historia donde hablo con jóvenes de 15 y 16 años, supuestamente ruidosos y es impresionante la reacción de los chavales, los chicos escuchan, preguntan y asimilan… Y no es más que mi modesta historia, que tiene que ver con la historia con hache minúscula

(E)Y sobre este tema de la memoria histórica con el que has sido bastante reivindicativa. En un país como España donde hay una parte de la sociedad que cree que esta ley supone es remover las ascuas del pasado ¿por qué piensas que es tan importante que rescatemos nuestra memoria histórica?

(L)Porque es la historia de España. A mí no me gusta la palabra “bando” pero se conocer la historia solo de la parte que impuso sus condiciones, es necesario conocer la historia de la otra parte para que la gente pueda sensibilizarse. Por esto es tan importante que asociaciones como la vuestra y como otras muchas, hagan una labor positiva.

Ahora estoy con la comisión de Memoria Histórica del Ayuntamiento y me han hecho una entrevista para una exposición.

[La exposición con 11 maletas. Cada maleta es el resumen de la historia de cada uno de ellos]

(E)Lo que viene a partir de aquí. Has hablado de que a veces vas a hablar a los colegios de tú experiencia y que piensas que sería bueno transmitir a estas nuevas generaciones que vienen detrás sobre lo que has vivido tú y lo que han vivido otros españoles?

(L)Si tengo tanto interés en que se conozca la historia de España es porque mi deseo es que no se repita una situación de tantos muertos, tanta gente sacrificada y tanta represión. ¡Y, no te creas!, ¡que lo entienden! No solo he hablado de esto en los institutos también el Ateneo y otros lugares como la Librería de Mujeres. Aportando modestamente lo que se puede.

(E) Muchas gracias, María Luisa… Libertad

 

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Ayer falleció Juan Romero, exiliado en Francia en febrero de 1939, era uno más del medio millón de republicanos obligados al exilio por defender la democracia.

Tenía solo 17 años cuando se produjo el golpe de Estado en nuestro país. A pesar de su juventud luchó en diferentes frentes, pero él recordaba de manera especial la batalla del Ebro, en la que fue herido, y Teruel, en sus palabras: “Teruel fue lo más terrible”.

Una vez en Francia fue internado en Vernet d’ Ariège, uno de los muchos campos de concentración en los que acabaron los republicanos españoles.

Imagen de invierno en el campo de concentración de Vernet d’Ariège , firmada por un español

Juan, al igual que muchos compatriotas en su afán por defender la libertad se alistó en la Legión Extranjera. En 1940 fue apresado por el ejército nazi y trasladado al campo de prisioneros de guerra Stalag III-A a 50 km al sur de Berlín. Este campo se había inaugurado en septiembre de 1939. Los primeros en llegar fueron los prisioneros polacos que construyeron los barracones que posteriormente albergarían a prisioneros franceses, belgas, yugoslavos, rusos y otros. Romero estuvo a punto de ser fusilado acusado de ser el autor de haber dibujado una hoz y un martillo en los baños. Otro soldado francés preso convenció a los captores nazis de que no había sido él.

En 1941 fue trasladado al campo de concentración de Mauthausen. En este campo su destino fue la conocida y temible cantera. Hasta sus últimos días recordó con gran nitidez las cámaras de gas: “Yo veía a toda la gente que entraba en las cámaras de gas, algunos pasaban primero por el campo de concentración, pero otros iban a las duchas directamente desde el tren”.

Al finalizar la guerra fue repatriado a Francia, los españoles eran apátridas según las leyes fascistas vigentes en España. Otra vez le esperaba un campo, así en 1945 llegó a Aÿ, donde había tres campos de repatriación que acogieron a más de la mitad de los españoles supervivientes de Mauthausen. En esta zona, Champagne, se quedó definitivamente a vivir.

Juan Romero posee desde 2016 la Legión de Honor francesa. En el pasado mes de agosto la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, se desplazo hasta Aÿ con el fin de entregarle la declaración de reparación y reconocimiento por “su lucha contra el fascismo, por las libertades y en defensa de la democracia” tanto en España como en Europa. En nombre del Gobierno Español pronunció las siguientes palabras “Siempre estaremos en deuda con los antifascistas españoles”.

Los exiliados y sus descendientes también estamos en deuda con personas como Juan Romero, y agradecemos el ejemplo moral que nos han trasmitido afianzando en nosotros la creencia en democracia, por la que siempre merece la pena luchar.

5 de octubre de 2020, Asociación de Descendientes del Exilio Español

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LA FUGA DE UN REY

LA FUGA DE UN REY

Como no puede ser de otra manera, desde que se ha conocido el hecho, se están escribiendo artículos y más artículos, tanto en la prensa nacional como en la prensa extranjera. Muchos de ellos recurren a la historia, para concluir que nada es nuevo; la historia se repite. Por otro lado, también tiene la consideración de no noticia por ser algo esperado.

Exponemos una breve reflexión sobre este asunto previamente a aclarar, una vez más, el objeto del debate: el exilio. Nos centraremos solo en algunos aspectos de forma temporal: el pasado, el presente y el futuro.

El pasado; recordaba recientemente el periodista Andrés Gil parafraseando a Valle Inclán “Los españoles han echado al último Borbón, no por rey, sino por ladrón” refiriéndose a Alfonso XIII. Su hijo, Juan de Borbón, no fue nunca rey, sin embargo, acumuló una gran fortuna. A su muerte (1993) legó a sus hijos 1.100 millones de pesetas, en cuentas suizas. Juan Carlos I y sus hermanas no repatriaron el dinero para no levantar sospechas ¿por qué? ¿acaso no era legal ese patrimonio? Hablamos de ese mismo no rey que en su renuncia al trono dijo: “Por España, majestad todo por España”, curiosa forma de entender la patria.

El presente; es una obviedad señalar que Juan Carlos I huye de España por la presión judicial. En su comunicado no reconoce sus equivocaciones, como sí hizo con la cacería de elefantes, no pide perdón. En vista de los resultados, no es que sea muy importante, pero ni siquiera guarda las formas. Llama la atención la manera de confundir lo privado y lo público “Acontecimientos pasados de mi vida privada…” ¿acaso las comisiones, regalos y otras dádivas no las recibía por su papel de rey? ¿Sabe acaso qué es el conflicto de roles? muy estudiado por la Sociología desde hace mucho tiempo. “Trasladarme en estos momentos fuera de España” No explicita si es definitiva su permanencia en el extranjero, puede ir y volver cuando desee. Tampoco indica dónde está o estará; nos quedamos sin palabras. Lo más sangrante es que huye por la apropiación indebida de una gran cantidad de dinero. Tal vez no sepa que en España, esa patria que ama tanto, al cierre de las estadísticas del mes de julio hay 1.18 millones de españoles sometidos a un ERTE, el volumen de desempleados (sin incluir los anteriores) es de 3.773.034 personas, miles de pequeñas empresas han sido cerradas y muchas de ellas con pocas posibilidades de reapertura. Simple dato sin ahondar en lo que Enric Juliana ha descrito muy bien como las cinco crisis simultáneas: la sanitaria, la económica, la de credibilidad de los partidos políticos, la de reputación de la monarquía y la cuestión territorial. Mientras, el escenario más probable es el del rey emérito en el Caribe, que la imaginación de cada uno dibuje cómo lo ve.

El futuro; en un plano inmediato el actual rey debe dar explicaciones, y muchas. Debería emitir un comunicado en televisión a los españoles, a esos a los que se debe y ama tanto, dar cuentas, aclarar lo pasado y lo futuro. De momento ante un acto de tal trascendencia el menosprecio al pueblo soberano es total y absoluto. La prensa ha avanzado que la reina emérita se queda en España, vivirá en palacio y tendrá las mismas funciones que venía desempeñando. Cuesta creer que sea ajena a todo esto, ignoramos si tienen separación de bienes. En cualquier caso es consorte de un rey que ya no es rey, que ya no vive en su país y a pesar de ello ¿tendrá funciones? Se inicia una nueva etapa de loas dando cobertura al actual rey y su madre. Estamos ante lo que en ciencias políticas se conoce como el gatopardismo: cambiar todo para que nada cambie. Ya hay posicionamientos para que todo siga como está, solo cambia la parte superficial de la estructura del poder.

¿Qué es un exilio?

Tomemos el exilio republicano de 1939. Hombres y mujeres, civiles y militares defendieron con todos sus medios la legalidad establecida por las urnas; la democracia de la II República.

Un golpe de Estado acabó con esa democracia después de tres años de lucha. Las personas que se posicionaron en la legalidad republicana fueron perseguidas, encarceladas y fusiladas. Medio millón de españoles se vieron abocados a cruzar la frontera para salvar la vida.

Es sobradamente conocido las circunstancias en que cruzaron los Pirineos; hambre, frío, desolación, tristeza y cuantos calificativos queramos añadir. ¿qué se llevaban al exilio? Con mucha suerte la vida. Pero amaban su patria y, la mayoría de ellos, antes de entrar en tierra extraña cogieron un puñadito de tierra de España. Esa tierra de España tan glosada por los poetas del exilio.

Con mucho talento escribió la historiadora Rosa de Madariaga un artículo titulado EXILIADOS y exiliados. Hacía alusión a algunos independentistas catalanes que se autodenominaban “exiliados” con motivo de su fuga, encabezada por Puigdemont. Aquel escrito fue suscrito y difundido por la asociación de Descendientes del Exilio Español, del cual extraemos un fragmento: “… no podemos dejar de sentir un profundo sentimiento de indignación los que venimos de familias republicanas, muchos de cuyos miembros tuvieron que partir al exilio para no pasar por un pelotón de ejecución, terminar con un tiro en la nuca en la cuneta de una carretera o dar con sus huesos en la cárcel o en campos de trabajos forzados. Equiparar los que huyeron de España con los exiliados del 39, después de la guerra, constituye una falacia, una impostura, amén de una ofensa, un insulto para las familias de los republicanos españoles que tuvieron que abandonar España para no ser víctimas de la sangrienta represión franquista”.

Hoy volvemos a retomar este artículo con motivo de la huida, por otros motivos, de Juan Carlos I, pero con el mismo sustrato que apuntaba entonces Rosa de Madariaga “… puede calificarse de cobardía no asumir sus responsabilidades ni afrontar las consecuencias de sus actos”.

Los exiliados y sus descendientes estamos profundamente indignados por la ligereza del uso de un término con tanto sentimiento, no solo para los afectados por el exilio, sino para cualquier persona de bien. Estamos ofendidos por tanto menosprecio. Nos preguntamos si cada vez que alguien huye de la acción de la justicia se le va a calificar de exiliado.

Terminamos esta reflexión con unas palabras de Max Aub, recientemente ha sido agredida con esvásticas una placa en su honor en la ciudad de Valencia ¿cuándo va a terminar la persecución?

estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplastados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides, hijo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides”.

La Asociación de Descendientes del Exilio Español exige respeto.

4 de agosto de 2020

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Al conocerse la noticia de la salida de Juan Carlos I de España este es el titular de la prensa: El rey se va de España, el rey se exilia. Y a aquellos que hemos nacido en el exilio o somos descendientes de exiliados nos indigna: El rey no se exilia, el rey huye.
El exilio que nosotros conocemos es el de los demócratas que defendieron la legalidad de la II República y salen del país para salvar la vida, para evitar el fusilamiento y la tortura por parte del dictador de un régimen cruel. La salida de este rey es el alejamiento de un privilegiado, heredero del dictador, que huye de las leyes democráticas que buscan juzgarle por delitos económicos.
El exilio del que nosotros cultivamos la memoria es un exilio de caminata a la frontera, de barco atestado, de incertidumbre, de campo de concentración, de rechazo, de desesperación y desposeimiento. El cambio de residencia de este rey es bien pagado por todos los españoles, por regalos de jerarcas de otros países donde no se respetan ni los derechos ni siquiera la vida humana, por fondos en paraísos fiscales, por corrupción.
El exilio que nosotros defendemos fue un exilio de los que lucharon por la libertad, de los que la defendieron, de los que creían en la democracia y la igualdad de derechos ante la ley. La huida de este monarca es la ignominia, la cobardía del que huye de la justicia, de quien impone sus privilegios y abusa de ellos.
Este rey no se ha exiliado, ha escapado de su justo destino; ser juzgado por los tribunales y, como su predecesor, también morirá en la cama, sin juicio ni escarnio. No le llaméis exiliado, llamadlo de otra manera, pero no nos ofendáis de nuevo llamándolo exiliado, no os burléis de la memoria de tantos compatriotas que se dejaron el alma cruzando nuestras fronteras.

Asociación de Descendientes del Exilio Español

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El secretario de Estado de Memoria Democrática afirma que la Guerra Civil y el franquismo dejaron «heridas que siguen abiertas» EL PAÍS

Silvia Ayuso  París – 20 jul 2020 –

El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, ha reivindicado este lunes en París la vigencia de la memoria histórica al afirmar que la Guerra Civil y el franquismo dejaron “heridas todavía abiertas” en España. En un acto de reparación a dos combatientes republicanos y antifascistas, Martínez López ha asegurado la “voluntad decidida” del Gobierno de Pedro Sánchez de que la memoria sea una “parte fundamental” de las políticas de Estado.

“Es tarde, muchas veces los homenajes son tarde, los recuerdos son tardíos. Pero hay una voluntad del Gobierno de España de que la memoria forme parte fundamental de lo que son las políticas de Estado de nuestro país, que tendrán siempre en cuenta a la víctima, su contribución a la democracia, y que tendrán siempre en cuenta a todos los hombres y mujeres que lucharon en aquellos años y también durante el franquismo a favor de la libertad”, ha dicho en el acto de entrega de la declaración de reparación y reconocimiento a Juan Romero, uno de los españoles supervivientes del campo de concentración nazi de Mauthausen, que debido a su edad —101 años — no pudo estar presente en la ceremonia, celebrada en la embajada española. También fueron entregados los mismos reconocimientos a los hijos de Rafael Gómez, combatiente republicano que falleció en marzo por el coronavirus y era el último superviviente de La Nueve, como se llamaba a la compañía del Ejército francés que lideró la liberación de París, compuesta por un alto número de españoles.

Se trata de un “acto de recuerdo y homenaje a dos luchadores andaluces, antifascistas, que lucharon por la libertad en España y en Europa (…) para contribuir de manera decisiva en lo que es la Europa de los derechos humanos y de las humanidades”, recordó. Son dos hombres que “lucharon por Europa antes incluso de que Europa existiera”, añadió el embajador español, José Manuel Albares.

El acto debía haber sido presidido por la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, quien tuvo que anular su viaje a París —donde también preveía reunirse con el primer ministro, Jean Castex, y con la alcaldesa capitalina, Anne Hidalgo— debido a la prolongación del Consejo Europeo, con una estancia más larga de lo esperada de Sánchez en Bruselas.

El cordobés Romero, que según el presidente de la Amical de Mauthausen que recogió los títulos, Daniel Simon, se encuentra “frágil pero bastante bien” y “emocionado” por el homenaje, luchó en el bando republicano en batallas como la del Ebro, antes de formar parte del medio millón de republicanos que huyeron en febrero de 1939 hacia Francia tras la caída de Cataluña, en la llamada Retirada. Continuó combatiendo el fascismo en la Legión Extranjera hasta que fue hecho prisionero por las fuerzas nazis y acabó en Mauthausen. Tras su liberación, regresó a Francia.

El almeriense Rafael Gómez, que falleció en marzo a los 99 años, combatió en Guerra Civil y acabó participando en la liberación de París, hecho por el que sería posteriormente reconocido como Caballero de la Legión en Francia.

Según Martínez López, el Gobierno quiere conmemorar en el futuro mediante “actos de Estado” a todos los que combatieron por las libertades en dos fechas clave: el 31 de octubre “a todas las víctimas del franquismo” y el 8 de mayo, coincidiendo con la celebración del Día de la Victoria en Europa, “a los hombres y mujeres del exilio”.

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Pablo Fernández-Miranda 26/7/20 Nueva Tribuna

“Relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”. ¿Quién no se acuerda de aquél glorioso discurso de la señora alcaldesa, Botella, ante el Comité Olímpico ensalzando las virtudes de Madrid para ser capital de los Juegos en el 2020?

Pero quizás nos acordemos menos de que si se los hubieran otorgado a Madrid, estaríamos ahora, tirándonos de los pelos. ¡De la que nos hemos librao!

Si la subasta hubiera sido favorable: otra ruina encima de la actual. No me alegro de mal ajeno porque acaba siendo propio. La factura de la cancelación de los Juegos de Tokio la acabará pagando sobre todo el pueblo japonés y no las multinacionales del negocio del espectáculo olímpico que además, cuando finalmente se celebren, serán a su beneficio sin devolver lo que otros habrán pagado por cuenta ajena. Como decía Boadella, en sus inicios, cuando compró una furgoneta cuyas letras de cambio no pagaba y le reclamaba la compañía: “Ahí les mando las letras para la que le pongan música”.

Pero este Réquiem no está dedicado a los Juegos de  Tokio que debieran haber empezado este 23 de julio, sino a las Olimpiadas Populares de Barcelona que iban a celebrarse del 19 al 26 de julio de 1936 y que también tuvieron que suspender por la pandemia del fascismo que, el 18 de ese mes, se sublevó contra el gobierno legítimo.

Es un lamento no solo por la suspensión y el hecho que lo motivó, sino también por un concepto del espíritu deportivo y del juego limpio que cada vez es más difícil encontrar. Por aquel entonces, con este asunto de la sana competición, aun había tira y afloja y era una batalla no resuelta. Este debate se gestó a mediados del siglo anterior −el XIX− en el que frente a la corriente del sport de las élites sociales, comenzó a gestarse en toda Europa la creación de asociaciones y clubes vinculados al movimiento obrero y a las internacionales de los trabajadores, como fue la Unión Deportiva Internacional del Trabajo. Gran parte de esas entidades asociativas incluían en su denominación la coletilla “obrero” o “popular”, uno de sus objetivos era dotarse de espacios donde practicar deporte ya que los clubs de las clases altas les estaban vedados. Con el tiempo adquirieron gimnasios, piscinas y hasta estadios.

En la reunión del Comité Olímpico donde se designó al Berlín nazi como sede de los Juegos de 1936, quedó derrotada la candidatura que había sido favorita hasta poco antes: precisamente la de Barcelona. El riesgo de que gobernara la izquierda en España, como efectivamente así fue, volcó a la mayoría de los países occidentales a favor de Alemania. ¡Claro! El gobierno social-comunista crea intranquilidad… ¡Ah, no, que ese es el de ahora!, quería decir el del Frente Popular. “Mejor confiar en Hitler, ¡cómo no! La ultraderecha es menos peligrosa.”

Aquella olimpiada se diseñó para entronizar el supremacismo de la raza blanca y endiosar la figura del dictador alemán.

En España desde años atrás se habían agrupado un conjunto de organizaciones deportivas creando las Federación Cultural y Deportiva Obrera. En el verano de 1935 junto con el Comité Catalá de Esport Popular y el apoyo de organizaciones internacionales de trabajadores, tomaron la iniciativa de presentar el proyecto de las Olimpiadas de Barcelona.

Surgieron como oposición a las de Berlín y al fascismo, dentro del  movimiento de boicot al que se sumaron diversos países, pero también una reivindicación del auténtico espíritu olímpico y la noble competición.

En realidad el movimiento olímpico popular había adquirido protagonismo con anterioridad. Las organizaciones internacionales  ya habían impulsado otras previamente: La de  Fráncfort, el año 1925;  la de Viena, en 1931; incluso hubo otra anterior a estas que fue la de Praga de 1921, organizada por la Asociación Gimnástica de Checoslovaquia.

Para sopesar la influencia de estas organizaciones deportivas populares, valga un dato: el CADCI y el Ateneo Enciclopédico, de Cataluña, sumaban cerca de 30.000 socios, el Club de Fútbol Barcelona, entonces, tenía 7.000.

El éxito de la convocatoria y su organización en un tiempo record, se plasmó en la inscripción de veintitrés delegaciones de países de Europa, Estados Unidos, Canadá. También tenían delegaciones países que aún no tenían la independencia como Argelia, Palestina o los dos Marruecos −protectorado Francés y Español−. Italia y Alemania estaban representadas por atletas perseguidos y exiliados y participaba una delegación judía como contestación a la persecución que estaban sufriendo en Alemania. Se inscribieron 6.000 deportistas la representación femenina era muy importante, de hecho fue muy superior, tanto en términos absolutos como relativos, que la de la olimpiada oficial. La sede de los juegos sería el Estadio de Montjuic, que luego sería el Estadio Olímpico Lluís Companys. Tanto la Generalitat como el gobierno del Frente Popular apoyaron la convocatoria, de hecho España participó, junto con otros países, en el boicot a los de Berlín).

Económicamente  la Generalitat subvencionó con 100.000 mil pesetas y el gobierno del Frente Popular con 400.000 mil pesetas. La delegación francesa, la más numerosa tras la española, recibió 600.000 mil francos del gobierno de Francia.

El 18 de julio, la orquesta dirigida por Pau Casals, se encontraba ensayando La Novena sinfonía que estaba previsto interpretar al día siguiente, como canto a la paz, en el acto inaugural. El conceller de cultura interrumpió el ensayo: “Con todo pesar, debo anunciar, que se suspenden las Olimpiadas Populares debido a la actual situación de intentona de golpe de estado”. Pau Casals, visiblemente emocionado, propuso seguir con el ensayo y expresó su deseo de “Volver a tocar de nuevo esta sinfonía cuando vuelva la paz”.

La noticia se extendió rápidamente por los edificios de la exposición universal donde se alojaron gran parte de los atletas aunque, como la participación rebasó lo esperado, otros estaban en casas de particulares que les habían abierto sus puertas respondiendo al llamamiento hecho por los organizadores.

Algunos comenzaron a hacer las maletas para volver. Otros salieron a las calles; en ellas había barricadas en las principales vías de comunicación protegiendo los edificios estratégicos. Los trabajadores las ocupaban armados con lo que tenían. Aquél ambiente de los ciudadanos decididos a defender la República, contagió a varios cientos de competidores extranjeros que eligieron quedarse para ayudar y posteriormente se alistaron en las Brigadas Internacionales.

Poco después, a primeros de agosto, comenzaron las de Berlín a mayor gloria de Hitler. Pero siempre hay una rendija por donde se cuela la esperanza que, en este caso, fue una auténtica brecha: un negro, Jesse Owens acabó siendo la estrella de aquellos juegos consiguiendo cuatro  medallas de oro en cien y doscientos metros libres, relevos de 4×100 y salto de longitud. Eso fue lo que quedó para la posteridad ensombreciendo el medallero triunfalista que con tanto empeño había preparado Goebels, el todopoderoso ministro de propaganda. Por cierto que cuando Owens volvió a los Estados Unidos tampoco fue recibido por su Presidente y, en cumplimiento de las leyes americanas, entre otras cosas continuó viajando en la parte trasera de los autobuses, destinada a los de su raza−

Para más INRI, algunas de esas medallas germanas después se supo que fueron obtenidas por personas de la “raza inferior judía”, algunos, posteriormente fueron expulsados del equipo de competición alemán y a otros, como a los gimnastas Alfred Flatow y su primo Gustav, les fue mucho peor, perecieron de inanición en el campo de concentración de Theresienstadt.

Me quedo, para estas últimas líneas con dos cosas: la sonrisa de pensar en el careto y los pensamientos de la tribuna de dirigentes nazis viendo como un negro ganaba una vez tras otra. Y con las notas musicales del canto de la paz universal.

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"Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que la de las personas célebres". Walter Benjamin