FRIDAY 07 AUGUST 2020

LA FUGA DE UN REY

LA FUGA DE UN REY

Como no puede ser de otra manera, desde que se ha conocido el hecho, se están escribiendo artículos y más artículos, tanto en la prensa nacional como en la prensa extranjera. Muchos de ellos recurren a la historia, para concluir que nada es nuevo; la historia se repite. Por otro lado, también tiene la consideración de no noticia por ser algo esperado.

Exponemos una breve reflexión sobre este asunto previamente a aclarar, una vez más, el objeto del debate: el exilio. Nos centraremos solo en algunos aspectos de forma temporal: el pasado, el presente y el futuro.

El pasado; recordaba recientemente el periodista Andrés Gil parafraseando a Valle Inclán “Los españoles han echado al último Borbón, no por rey, sino por ladrón” refiriéndose a Alfonso XIII. Su hijo, Juan de Borbón, no fue nunca rey, sin embargo, acumuló una gran fortuna. A su muerte (1993) legó a sus hijos 1.100 millones de pesetas, en cuentas suizas. Juan Carlos I y sus hermanas no repatriaron el dinero para no levantar sospechas ¿por qué? ¿acaso no era legal ese patrimonio? Hablamos de ese mismo no rey que en su renuncia al trono dijo: “Por España, majestad todo por España”, curiosa forma de entender la patria.

El presente; es una obviedad señalar que Juan Carlos I huye de España por la presión judicial. En su comunicado no reconoce sus equivocaciones, como sí hizo con la cacería de elefantes, no pide perdón. En vista de los resultados, no es que sea muy importante, pero ni siquiera guarda las formas. Llama la atención la manera de confundir lo privado y lo público “Acontecimientos pasados de mi vida privada…” ¿acaso las comisiones, regalos y otras dádivas no las recibía por su papel de rey? ¿Sabe acaso qué es el conflicto de roles? muy estudiado por la Sociología desde hace mucho tiempo. “Trasladarme en estos momentos fuera de España” No explicita si es definitiva su permanencia en el extranjero, puede ir y volver cuando desee. Tampoco indica dónde está o estará; nos quedamos sin palabras. Lo más sangrante es que huye por la apropiación indebida de una gran cantidad de dinero. Tal vez no sepa que en España, esa patria que ama tanto, al cierre de las estadísticas del mes de julio hay 1.18 millones de españoles sometidos a un ERTE, el volumen de desempleados (sin incluir los anteriores) es de 3.773.034 personas, miles de pequeñas empresas han sido cerradas y muchas de ellas con pocas posibilidades de reapertura. Simple dato sin ahondar en lo que Enric Juliana ha descrito muy bien como las cinco crisis simultáneas: la sanitaria, la económica, la de credibilidad de los partidos políticos, la de reputación de la monarquía y la cuestión territorial. Mientras, el escenario más probable es el del rey emérito en el Caribe, que la imaginación de cada uno dibuje cómo lo ve.

El futuro; en un plano inmediato el actual rey debe dar explicaciones, y muchas. Debería emitir un comunicado en televisión a los españoles, a esos a los que se debe y ama tanto, dar cuentas, aclarar lo pasado y lo futuro. De momento ante un acto de tal trascendencia el menosprecio al pueblo soberano es total y absoluto. La prensa ha avanzado que la reina emérita se queda en España, vivirá en palacio y tendrá las mismas funciones que venía desempeñando. Cuesta creer que sea ajena a todo esto, ignoramos si tienen separación de bienes. En cualquier caso es consorte de un rey que ya no es rey, que ya no vive en su país y a pesar de ello ¿tendrá funciones? Se inicia una nueva etapa de loas dando cobertura al actual rey y su madre. Estamos ante lo que en ciencias políticas se conoce como el gatopardismo: cambiar todo para que nada cambie. Ya hay posicionamientos para que todo siga como está, solo cambia la parte superficial de la estructura del poder.

¿Qué es un exilio?

Tomemos el exilio republicano de 1939. Hombres y mujeres, civiles y militares defendieron con todos sus medios la legalidad establecida por las urnas; la democracia de la II República.

Un golpe de Estado acabó con esa democracia después de tres años de lucha. Las personas que se posicionaron en la legalidad republicana fueron perseguidas, encarceladas y fusiladas. Medio millón de españoles se vieron abocados a cruzar la frontera para salvar la vida.

Es sobradamente conocido las circunstancias en que cruzaron los Pirineos; hambre, frío, desolación, tristeza y cuantos calificativos queramos añadir. ¿qué se llevaban al exilio? Con mucha suerte la vida. Pero amaban su patria y, la mayoría de ellos, antes de entrar en tierra extraña cogieron un puñadito de tierra de España. Esa tierra de España tan glosada por los poetas del exilio.

Con mucho talento escribió la historiadora Rosa de Madariaga un artículo titulado EXILIADOS y exiliados. Hacía alusión a algunos independentistas catalanes que se autodenominaban “exiliados” con motivo de su fuga, encabezada por Puigdemont. Aquel escrito fue suscrito y difundido por la asociación de Descendientes del Exilio Español, del cual extraemos un fragmento: “… no podemos dejar de sentir un profundo sentimiento de indignación los que venimos de familias republicanas, muchos de cuyos miembros tuvieron que partir al exilio para no pasar por un pelotón de ejecución, terminar con un tiro en la nuca en la cuneta de una carretera o dar con sus huesos en la cárcel o en campos de trabajos forzados. Equiparar los que huyeron de España con los exiliados del 39, después de la guerra, constituye una falacia, una impostura, amén de una ofensa, un insulto para las familias de los republicanos españoles que tuvieron que abandonar España para no ser víctimas de la sangrienta represión franquista”.

Hoy volvemos a retomar este artículo con motivo de la huida, por otros motivos, de Juan Carlos I, pero con el mismo sustrato que apuntaba entonces Rosa de Madariaga “… puede calificarse de cobardía no asumir sus responsabilidades ni afrontar las consecuencias de sus actos”.

Los exiliados y sus descendientes estamos profundamente indignados por la ligereza del uso de un término con tanto sentimiento, no solo para los afectados por el exilio, sino para cualquier persona de bien. Estamos ofendidos por tanto menosprecio. Nos preguntamos si cada vez que alguien huye de la acción de la justicia se le va a calificar de exiliado.

Terminamos esta reflexión con unas palabras de Max Aub, recientemente ha sido agredida con esvásticas una placa en su honor en la ciudad de Valencia ¿cuándo va a terminar la persecución?

estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplastados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides, hijo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides”.

La Asociación de Descendientes del Exilio Español exige respeto.

4 de agosto de 2020

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Al conocerse la noticia de la salida de Juan Carlos I de España este es el titular de la prensa: El rey se va de España, el rey se exilia. Y a aquellos que hemos nacido en el exilio o somos descendientes de exiliados nos indigna: El rey no se exilia, el rey huye.
El exilio que nosotros conocemos es el de los demócratas que defendieron la legalidad de la II República y salen del país para salvar la vida, para evitar el fusilamiento y la tortura por parte del dictador de un régimen cruel. La salida de este rey es el alejamiento de un privilegiado, heredero del dictador, que huye de las leyes democráticas que buscan juzgarle por delitos económicos.
El exilio del que nosotros cultivamos la memoria es un exilio de caminata a la frontera, de barco atestado, de incertidumbre, de campo de concentración, de rechazo, de desesperación y desposeimiento. El cambio de residencia de este rey es bien pagado por todos los españoles, por regalos de jerarcas de otros países donde no se respetan ni los derechos ni siquiera la vida humana, por fondos en paraísos fiscales, por corrupción.
El exilio que nosotros defendemos fue un exilio de los que lucharon por la libertad, de los que la defendieron, de los que creían en la democracia y la igualdad de derechos ante la ley. La huida de este monarca es la ignominia, la cobardía del que huye de la justicia, de quien impone sus privilegios y abusa de ellos.
Este rey no se ha exiliado, ha escapado de su justo destino; ser juzgado por los tribunales y, como su predecesor, también morirá en la cama, sin juicio ni escarnio. No le llaméis exiliado, llamadlo de otra manera, pero no nos ofendáis de nuevo llamándolo exiliado, no os burléis de la memoria de tantos compatriotas que se dejaron el alma cruzando nuestras fronteras.

Asociación de Descendientes del Exilio Español

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El secretario de Estado de Memoria Democrática afirma que la Guerra Civil y el franquismo dejaron «heridas que siguen abiertas» EL PAÍS

Silvia Ayuso  París – 20 jul 2020 –

El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, ha reivindicado este lunes en París la vigencia de la memoria histórica al afirmar que la Guerra Civil y el franquismo dejaron “heridas todavía abiertas” en España. En un acto de reparación a dos combatientes republicanos y antifascistas, Martínez López ha asegurado la “voluntad decidida” del Gobierno de Pedro Sánchez de que la memoria sea una “parte fundamental” de las políticas de Estado.

“Es tarde, muchas veces los homenajes son tarde, los recuerdos son tardíos. Pero hay una voluntad del Gobierno de España de que la memoria forme parte fundamental de lo que son las políticas de Estado de nuestro país, que tendrán siempre en cuenta a la víctima, su contribución a la democracia, y que tendrán siempre en cuenta a todos los hombres y mujeres que lucharon en aquellos años y también durante el franquismo a favor de la libertad”, ha dicho en el acto de entrega de la declaración de reparación y reconocimiento a Juan Romero, uno de los españoles supervivientes del campo de concentración nazi de Mauthausen, que debido a su edad —101 años — no pudo estar presente en la ceremonia, celebrada en la embajada española. También fueron entregados los mismos reconocimientos a los hijos de Rafael Gómez, combatiente republicano que falleció en marzo por el coronavirus y era el último superviviente de La Nueve, como se llamaba a la compañía del Ejército francés que lideró la liberación de París, compuesta por un alto número de españoles.

Se trata de un “acto de recuerdo y homenaje a dos luchadores andaluces, antifascistas, que lucharon por la libertad en España y en Europa (…) para contribuir de manera decisiva en lo que es la Europa de los derechos humanos y de las humanidades”, recordó. Son dos hombres que “lucharon por Europa antes incluso de que Europa existiera”, añadió el embajador español, José Manuel Albares.

El acto debía haber sido presidido por la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, quien tuvo que anular su viaje a París —donde también preveía reunirse con el primer ministro, Jean Castex, y con la alcaldesa capitalina, Anne Hidalgo— debido a la prolongación del Consejo Europeo, con una estancia más larga de lo esperada de Sánchez en Bruselas.

El cordobés Romero, que según el presidente de la Amical de Mauthausen que recogió los títulos, Daniel Simon, se encuentra “frágil pero bastante bien” y “emocionado” por el homenaje, luchó en el bando republicano en batallas como la del Ebro, antes de formar parte del medio millón de republicanos que huyeron en febrero de 1939 hacia Francia tras la caída de Cataluña, en la llamada Retirada. Continuó combatiendo el fascismo en la Legión Extranjera hasta que fue hecho prisionero por las fuerzas nazis y acabó en Mauthausen. Tras su liberación, regresó a Francia.

El almeriense Rafael Gómez, que falleció en marzo a los 99 años, combatió en Guerra Civil y acabó participando en la liberación de París, hecho por el que sería posteriormente reconocido como Caballero de la Legión en Francia.

Según Martínez López, el Gobierno quiere conmemorar en el futuro mediante “actos de Estado” a todos los que combatieron por las libertades en dos fechas clave: el 31 de octubre “a todas las víctimas del franquismo” y el 8 de mayo, coincidiendo con la celebración del Día de la Victoria en Europa, “a los hombres y mujeres del exilio”.

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Pablo Fernández-Miranda 26/7/20 Nueva Tribuna

“Relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”. ¿Quién no se acuerda de aquél glorioso discurso de la señora alcaldesa, Botella, ante el Comité Olímpico ensalzando las virtudes de Madrid para ser capital de los Juegos en el 2020?

Pero quizás nos acordemos menos de que si se los hubieran otorgado a Madrid, estaríamos ahora, tirándonos de los pelos. ¡De la que nos hemos librao!

Si la subasta hubiera sido favorable: otra ruina encima de la actual. No me alegro de mal ajeno porque acaba siendo propio. La factura de la cancelación de los Juegos de Tokio la acabará pagando sobre todo el pueblo japonés y no las multinacionales del negocio del espectáculo olímpico que además, cuando finalmente se celebren, serán a su beneficio sin devolver lo que otros habrán pagado por cuenta ajena. Como decía Boadella, en sus inicios, cuando compró una furgoneta cuyas letras de cambio no pagaba y le reclamaba la compañía: “Ahí les mando las letras para la que le pongan música”.

Pero este Réquiem no está dedicado a los Juegos de  Tokio que debieran haber empezado este 23 de julio, sino a las Olimpiadas Populares de Barcelona que iban a celebrarse del 19 al 26 de julio de 1936 y que también tuvieron que suspender por la pandemia del fascismo que, el 18 de ese mes, se sublevó contra el gobierno legítimo.

Es un lamento no solo por la suspensión y el hecho que lo motivó, sino también por un concepto del espíritu deportivo y del juego limpio que cada vez es más difícil encontrar. Por aquel entonces, con este asunto de la sana competición, aun había tira y afloja y era una batalla no resuelta. Este debate se gestó a mediados del siglo anterior −el XIX− en el que frente a la corriente del sport de las élites sociales, comenzó a gestarse en toda Europa la creación de asociaciones y clubes vinculados al movimiento obrero y a las internacionales de los trabajadores, como fue la Unión Deportiva Internacional del Trabajo. Gran parte de esas entidades asociativas incluían en su denominación la coletilla “obrero” o “popular”, uno de sus objetivos era dotarse de espacios donde practicar deporte ya que los clubs de las clases altas les estaban vedados. Con el tiempo adquirieron gimnasios, piscinas y hasta estadios.

En la reunión del Comité Olímpico donde se designó al Berlín nazi como sede de los Juegos de 1936, quedó derrotada la candidatura que había sido favorita hasta poco antes: precisamente la de Barcelona. El riesgo de que gobernara la izquierda en España, como efectivamente así fue, volcó a la mayoría de los países occidentales a favor de Alemania. ¡Claro! El gobierno social-comunista crea intranquilidad… ¡Ah, no, que ese es el de ahora!, quería decir el del Frente Popular. “Mejor confiar en Hitler, ¡cómo no! La ultraderecha es menos peligrosa.”

Aquella olimpiada se diseñó para entronizar el supremacismo de la raza blanca y endiosar la figura del dictador alemán.

En España desde años atrás se habían agrupado un conjunto de organizaciones deportivas creando las Federación Cultural y Deportiva Obrera. En el verano de 1935 junto con el Comité Catalá de Esport Popular y el apoyo de organizaciones internacionales de trabajadores, tomaron la iniciativa de presentar el proyecto de las Olimpiadas de Barcelona.

Surgieron como oposición a las de Berlín y al fascismo, dentro del  movimiento de boicot al que se sumaron diversos países, pero también una reivindicación del auténtico espíritu olímpico y la noble competición.

En realidad el movimiento olímpico popular había adquirido protagonismo con anterioridad. Las organizaciones internacionales  ya habían impulsado otras previamente: La de  Fráncfort, el año 1925;  la de Viena, en 1931; incluso hubo otra anterior a estas que fue la de Praga de 1921, organizada por la Asociación Gimnástica de Checoslovaquia.

Para sopesar la influencia de estas organizaciones deportivas populares, valga un dato: el CADCI y el Ateneo Enciclopédico, de Cataluña, sumaban cerca de 30.000 socios, el Club de Fútbol Barcelona, entonces, tenía 7.000.

El éxito de la convocatoria y su organización en un tiempo record, se plasmó en la inscripción de veintitrés delegaciones de países de Europa, Estados Unidos, Canadá. También tenían delegaciones países que aún no tenían la independencia como Argelia, Palestina o los dos Marruecos −protectorado Francés y Español−. Italia y Alemania estaban representadas por atletas perseguidos y exiliados y participaba una delegación judía como contestación a la persecución que estaban sufriendo en Alemania. Se inscribieron 6.000 deportistas la representación femenina era muy importante, de hecho fue muy superior, tanto en términos absolutos como relativos, que la de la olimpiada oficial. La sede de los juegos sería el Estadio de Montjuic, que luego sería el Estadio Olímpico Lluís Companys. Tanto la Generalitat como el gobierno del Frente Popular apoyaron la convocatoria, de hecho España participó, junto con otros países, en el boicot a los de Berlín).

Económicamente  la Generalitat subvencionó con 100.000 mil pesetas y el gobierno del Frente Popular con 400.000 mil pesetas. La delegación francesa, la más numerosa tras la española, recibió 600.000 mil francos del gobierno de Francia.

El 18 de julio, la orquesta dirigida por Pau Casals, se encontraba ensayando La Novena sinfonía que estaba previsto interpretar al día siguiente, como canto a la paz, en el acto inaugural. El conceller de cultura interrumpió el ensayo: “Con todo pesar, debo anunciar, que se suspenden las Olimpiadas Populares debido a la actual situación de intentona de golpe de estado”. Pau Casals, visiblemente emocionado, propuso seguir con el ensayo y expresó su deseo de “Volver a tocar de nuevo esta sinfonía cuando vuelva la paz”.

La noticia se extendió rápidamente por los edificios de la exposición universal donde se alojaron gran parte de los atletas aunque, como la participación rebasó lo esperado, otros estaban en casas de particulares que les habían abierto sus puertas respondiendo al llamamiento hecho por los organizadores.

Algunos comenzaron a hacer las maletas para volver. Otros salieron a las calles; en ellas había barricadas en las principales vías de comunicación protegiendo los edificios estratégicos. Los trabajadores las ocupaban armados con lo que tenían. Aquél ambiente de los ciudadanos decididos a defender la República, contagió a varios cientos de competidores extranjeros que eligieron quedarse para ayudar y posteriormente se alistaron en las Brigadas Internacionales.

Poco después, a primeros de agosto, comenzaron las de Berlín a mayor gloria de Hitler. Pero siempre hay una rendija por donde se cuela la esperanza que, en este caso, fue una auténtica brecha: un negro, Jesse Owens acabó siendo la estrella de aquellos juegos consiguiendo cuatro  medallas de oro en cien y doscientos metros libres, relevos de 4×100 y salto de longitud. Eso fue lo que quedó para la posteridad ensombreciendo el medallero triunfalista que con tanto empeño había preparado Goebels, el todopoderoso ministro de propaganda. Por cierto que cuando Owens volvió a los Estados Unidos tampoco fue recibido por su Presidente y, en cumplimiento de las leyes americanas, entre otras cosas continuó viajando en la parte trasera de los autobuses, destinada a los de su raza−

Para más INRI, algunas de esas medallas germanas después se supo que fueron obtenidas por personas de la “raza inferior judía”, algunos, posteriormente fueron expulsados del equipo de competición alemán y a otros, como a los gimnastas Alfred Flatow y su primo Gustav, les fue mucho peor, perecieron de inanición en el campo de concentración de Theresienstadt.

Me quedo, para estas últimas líneas con dos cosas: la sonrisa de pensar en el careto y los pensamientos de la tribuna de dirigentes nazis viendo como un negro ganaba una vez tras otra. Y con las notas musicales del canto de la paz universal.

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Patricio de Azcarate. Militar de carrera, coronel de ingenieros, leal a la República luchó a las órdenes del General Rojo hasta la retirada. Exiliado en México y Venezuela. Lo ha realizado su nieta Teresa miembro de nuestra Asociación. Patricio de Azcarate era el padre de nuestro querido Luis, siempre colaborador de la Asociación.

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Lázaro Cárdenas (21 de mayo de 1895 – 19 de octubre de 1970). Se cumplen 125 años del nacimiento de Lázaro Cárdenas, seguramente una de las personas más queridas por el exilio republicano español.

En las elecciones de 1934 fue elegido presidente de México con el 98% de los votos, con el lema “Trabajadores de México, uníos”. Durante su mandato nacionalizó la red ferroviaria, amplió la infraestructura de carreteras, expropió las empresas petroleras creando Petróleos Mexicanos (Pemex), reorganizó el sistema agrario elevando el nivel de vida de los campesinos, impulsó los derechos de los trabajadores, fomentó la cultura y la educación (en su reforma de la Constitución incluyó la educación laica y obligatoria), transformó la residencia de los gobernantes del país para crear el Museo Nacional de Historia, fundó el Instituto Politécnico Nacional y el Instituto Nacional de Antropología, entre otros muchos avances para el pueblo mexicano, en un corto periodo de tiempo.

Su empeño por mejorar las condiciones de los trabajadores no fue contra los empresarios; impulsó y financió la creación de industrias nuevas, con medidas proteccionistas. Fundó el Banco de Comercio Exterior; concedía créditos a los empresarios mexicanos, éstos también se beneficiaron de las nuevas infraestructuras indispensables para sus actividades. El Banco de México controló las reservas internacionales; así fue posible financiar los déficits presupuestarios.

Cuando dejó la presidencia en 1940 continúo trabajando a favor de los más desfavorecidos e intentando que en toda Latinoamérica hubiese democracia. El mundo reconoció su labor, prueba de ello es la cantidad de plazas y calles que llevan su nombre no solo en México, también en Barcelona, Córdoba, Valencia, Madrid, Belgrado, Praga o La Habana por citar algunas.

Fue un inequívoco defensor de la II República Española, ayudó durante la guerra al ejército leal enfrentándose incluso con el presidente de Estados Unidos contario a la ayuda. Finalizada la guerra a través del embajador y el cónsul general en Francia se evacuaron miles de exiliados con destino a México donde se les facilitaba de inmediato la nacionalidad. Los republicanos del exilio en Francia vivieron con gran emoción las palabras pronunciadas por el embajador Luis I. Rodríguez ante la negativa de las autoridades francesas de cubrir el féretro del presidente Manuel Azaña con la bandera de la República Española como correspondía; “Lo cubrirá la bandera de México; para nosotros será un privilegio; para los republicanos una esperanza; y para ustedes una dolorosa lección”.

Recordamos también a Amalia Solórzano, esposa del presidente Cárdenas, presidenta del Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español y su magna tarea con los niños españoles, una gran parte de ellos huérfanos de la guerra.

Por su interés y como síntesis de su pensamiento político entresacamos algunas frases de la toma de posesión y la despedida:

El 30 de noviembre de 1934, asumió el cargo de presidente de la República, en su primer mensaje señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas… Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa.”

Al finalizar su periodo presidencial en 1940, escribió en sus Apuntes: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

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"Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que la de las personas célebres". Walter Benjamin