TUESDAY 15 JUNE 2021

El secretario de Estado de Memoria Democrática afirma que la Guerra Civil y el franquismo dejaron «heridas que siguen abiertas» EL PAÍS

Silvia Ayuso  París – 20 jul 2020 –

El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, ha reivindicado este lunes en París la vigencia de la memoria histórica al afirmar que la Guerra Civil y el franquismo dejaron “heridas todavía abiertas” en España. En un acto de reparación a dos combatientes republicanos y antifascistas, Martínez López ha asegurado la “voluntad decidida” del Gobierno de Pedro Sánchez de que la memoria sea una “parte fundamental” de las políticas de Estado.

“Es tarde, muchas veces los homenajes son tarde, los recuerdos son tardíos. Pero hay una voluntad del Gobierno de España de que la memoria forme parte fundamental de lo que son las políticas de Estado de nuestro país, que tendrán siempre en cuenta a la víctima, su contribución a la democracia, y que tendrán siempre en cuenta a todos los hombres y mujeres que lucharon en aquellos años y también durante el franquismo a favor de la libertad”, ha dicho en el acto de entrega de la declaración de reparación y reconocimiento a Juan Romero, uno de los españoles supervivientes del campo de concentración nazi de Mauthausen, que debido a su edad —101 años — no pudo estar presente en la ceremonia, celebrada en la embajada española. También fueron entregados los mismos reconocimientos a los hijos de Rafael Gómez, combatiente republicano que falleció en marzo por el coronavirus y era el último superviviente de La Nueve, como se llamaba a la compañía del Ejército francés que lideró la liberación de París, compuesta por un alto número de españoles.

Se trata de un “acto de recuerdo y homenaje a dos luchadores andaluces, antifascistas, que lucharon por la libertad en España y en Europa (…) para contribuir de manera decisiva en lo que es la Europa de los derechos humanos y de las humanidades”, recordó. Son dos hombres que “lucharon por Europa antes incluso de que Europa existiera”, añadió el embajador español, José Manuel Albares.

El acto debía haber sido presidido por la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, quien tuvo que anular su viaje a París —donde también preveía reunirse con el primer ministro, Jean Castex, y con la alcaldesa capitalina, Anne Hidalgo— debido a la prolongación del Consejo Europeo, con una estancia más larga de lo esperada de Sánchez en Bruselas.

El cordobés Romero, que según el presidente de la Amical de Mauthausen que recogió los títulos, Daniel Simon, se encuentra “frágil pero bastante bien” y “emocionado” por el homenaje, luchó en el bando republicano en batallas como la del Ebro, antes de formar parte del medio millón de republicanos que huyeron en febrero de 1939 hacia Francia tras la caída de Cataluña, en la llamada Retirada. Continuó combatiendo el fascismo en la Legión Extranjera hasta que fue hecho prisionero por las fuerzas nazis y acabó en Mauthausen. Tras su liberación, regresó a Francia.

El almeriense Rafael Gómez, que falleció en marzo a los 99 años, combatió en Guerra Civil y acabó participando en la liberación de París, hecho por el que sería posteriormente reconocido como Caballero de la Legión en Francia.

Según Martínez López, el Gobierno quiere conmemorar en el futuro mediante “actos de Estado” a todos los que combatieron por las libertades en dos fechas clave: el 31 de octubre “a todas las víctimas del franquismo” y el 8 de mayo, coincidiendo con la celebración del Día de la Victoria en Europa, “a los hombres y mujeres del exilio”.

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Pablo Fernández-Miranda 26/7/20 Nueva Tribuna

“Relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”. ¿Quién no se acuerda de aquél glorioso discurso de la señora alcaldesa, Botella, ante el Comité Olímpico ensalzando las virtudes de Madrid para ser capital de los Juegos en el 2020?

Pero quizás nos acordemos menos de que si se los hubieran otorgado a Madrid, estaríamos ahora, tirándonos de los pelos. ¡De la que nos hemos librao!

Si la subasta hubiera sido favorable: otra ruina encima de la actual. No me alegro de mal ajeno porque acaba siendo propio. La factura de la cancelación de los Juegos de Tokio la acabará pagando sobre todo el pueblo japonés y no las multinacionales del negocio del espectáculo olímpico que además, cuando finalmente se celebren, serán a su beneficio sin devolver lo que otros habrán pagado por cuenta ajena. Como decía Boadella, en sus inicios, cuando compró una furgoneta cuyas letras de cambio no pagaba y le reclamaba la compañía: “Ahí les mando las letras para la que le pongan música”.

Pero este Réquiem no está dedicado a los Juegos de  Tokio que debieran haber empezado este 23 de julio, sino a las Olimpiadas Populares de Barcelona que iban a celebrarse del 19 al 26 de julio de 1936 y que también tuvieron que suspender por la pandemia del fascismo que, el 18 de ese mes, se sublevó contra el gobierno legítimo.

Es un lamento no solo por la suspensión y el hecho que lo motivó, sino también por un concepto del espíritu deportivo y del juego limpio que cada vez es más difícil encontrar. Por aquel entonces, con este asunto de la sana competición, aun había tira y afloja y era una batalla no resuelta. Este debate se gestó a mediados del siglo anterior −el XIX− en el que frente a la corriente del sport de las élites sociales, comenzó a gestarse en toda Europa la creación de asociaciones y clubes vinculados al movimiento obrero y a las internacionales de los trabajadores, como fue la Unión Deportiva Internacional del Trabajo. Gran parte de esas entidades asociativas incluían en su denominación la coletilla “obrero” o “popular”, uno de sus objetivos era dotarse de espacios donde practicar deporte ya que los clubs de las clases altas les estaban vedados. Con el tiempo adquirieron gimnasios, piscinas y hasta estadios.

En la reunión del Comité Olímpico donde se designó al Berlín nazi como sede de los Juegos de 1936, quedó derrotada la candidatura que había sido favorita hasta poco antes: precisamente la de Barcelona. El riesgo de que gobernara la izquierda en España, como efectivamente así fue, volcó a la mayoría de los países occidentales a favor de Alemania. ¡Claro! El gobierno social-comunista crea intranquilidad… ¡Ah, no, que ese es el de ahora!, quería decir el del Frente Popular. “Mejor confiar en Hitler, ¡cómo no! La ultraderecha es menos peligrosa.”

Aquella olimpiada se diseñó para entronizar el supremacismo de la raza blanca y endiosar la figura del dictador alemán.

En España desde años atrás se habían agrupado un conjunto de organizaciones deportivas creando las Federación Cultural y Deportiva Obrera. En el verano de 1935 junto con el Comité Catalá de Esport Popular y el apoyo de organizaciones internacionales de trabajadores, tomaron la iniciativa de presentar el proyecto de las Olimpiadas de Barcelona.

Surgieron como oposición a las de Berlín y al fascismo, dentro del  movimiento de boicot al que se sumaron diversos países, pero también una reivindicación del auténtico espíritu olímpico y la noble competición.

En realidad el movimiento olímpico popular había adquirido protagonismo con anterioridad. Las organizaciones internacionales  ya habían impulsado otras previamente: La de  Fráncfort, el año 1925;  la de Viena, en 1931; incluso hubo otra anterior a estas que fue la de Praga de 1921, organizada por la Asociación Gimnástica de Checoslovaquia.

Para sopesar la influencia de estas organizaciones deportivas populares, valga un dato: el CADCI y el Ateneo Enciclopédico, de Cataluña, sumaban cerca de 30.000 socios, el Club de Fútbol Barcelona, entonces, tenía 7.000.

El éxito de la convocatoria y su organización en un tiempo record, se plasmó en la inscripción de veintitrés delegaciones de países de Europa, Estados Unidos, Canadá. También tenían delegaciones países que aún no tenían la independencia como Argelia, Palestina o los dos Marruecos −protectorado Francés y Español−. Italia y Alemania estaban representadas por atletas perseguidos y exiliados y participaba una delegación judía como contestación a la persecución que estaban sufriendo en Alemania. Se inscribieron 6.000 deportistas la representación femenina era muy importante, de hecho fue muy superior, tanto en términos absolutos como relativos, que la de la olimpiada oficial. La sede de los juegos sería el Estadio de Montjuic, que luego sería el Estadio Olímpico Lluís Companys. Tanto la Generalitat como el gobierno del Frente Popular apoyaron la convocatoria, de hecho España participó, junto con otros países, en el boicot a los de Berlín).

Económicamente  la Generalitat subvencionó con 100.000 mil pesetas y el gobierno del Frente Popular con 400.000 mil pesetas. La delegación francesa, la más numerosa tras la española, recibió 600.000 mil francos del gobierno de Francia.

El 18 de julio, la orquesta dirigida por Pau Casals, se encontraba ensayando La Novena sinfonía que estaba previsto interpretar al día siguiente, como canto a la paz, en el acto inaugural. El conceller de cultura interrumpió el ensayo: “Con todo pesar, debo anunciar, que se suspenden las Olimpiadas Populares debido a la actual situación de intentona de golpe de estado”. Pau Casals, visiblemente emocionado, propuso seguir con el ensayo y expresó su deseo de “Volver a tocar de nuevo esta sinfonía cuando vuelva la paz”.

La noticia se extendió rápidamente por los edificios de la exposición universal donde se alojaron gran parte de los atletas aunque, como la participación rebasó lo esperado, otros estaban en casas de particulares que les habían abierto sus puertas respondiendo al llamamiento hecho por los organizadores.

Algunos comenzaron a hacer las maletas para volver. Otros salieron a las calles; en ellas había barricadas en las principales vías de comunicación protegiendo los edificios estratégicos. Los trabajadores las ocupaban armados con lo que tenían. Aquél ambiente de los ciudadanos decididos a defender la República, contagió a varios cientos de competidores extranjeros que eligieron quedarse para ayudar y posteriormente se alistaron en las Brigadas Internacionales.

Poco después, a primeros de agosto, comenzaron las de Berlín a mayor gloria de Hitler. Pero siempre hay una rendija por donde se cuela la esperanza que, en este caso, fue una auténtica brecha: un negro, Jesse Owens acabó siendo la estrella de aquellos juegos consiguiendo cuatro  medallas de oro en cien y doscientos metros libres, relevos de 4×100 y salto de longitud. Eso fue lo que quedó para la posteridad ensombreciendo el medallero triunfalista que con tanto empeño había preparado Goebels, el todopoderoso ministro de propaganda. Por cierto que cuando Owens volvió a los Estados Unidos tampoco fue recibido por su Presidente y, en cumplimiento de las leyes americanas, entre otras cosas continuó viajando en la parte trasera de los autobuses, destinada a los de su raza−

Para más INRI, algunas de esas medallas germanas después se supo que fueron obtenidas por personas de la “raza inferior judía”, algunos, posteriormente fueron expulsados del equipo de competición alemán y a otros, como a los gimnastas Alfred Flatow y su primo Gustav, les fue mucho peor, perecieron de inanición en el campo de concentración de Theresienstadt.

Me quedo, para estas últimas líneas con dos cosas: la sonrisa de pensar en el careto y los pensamientos de la tribuna de dirigentes nazis viendo como un negro ganaba una vez tras otra. Y con las notas musicales del canto de la paz universal.

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Patricio de Azcarate. Militar de carrera, coronel de ingenieros, leal a la República luchó a las órdenes del General Rojo hasta la retirada. Exiliado en México y Venezuela. Lo ha realizado su nieta Teresa miembro de nuestra Asociación. Patricio de Azcarate era el padre de nuestro querido Luis, siempre colaborador de la Asociación.

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Lázaro Cárdenas (21 de mayo de 1895 – 19 de octubre de 1970). Se cumplen 125 años del nacimiento de Lázaro Cárdenas, seguramente una de las personas más queridas por el exilio republicano español.

En las elecciones de 1934 fue elegido presidente de México con el 98% de los votos, con el lema “Trabajadores de México, uníos”. Durante su mandato nacionalizó la red ferroviaria, amplió la infraestructura de carreteras, expropió las empresas petroleras creando Petróleos Mexicanos (Pemex), reorganizó el sistema agrario elevando el nivel de vida de los campesinos, impulsó los derechos de los trabajadores, fomentó la cultura y la educación (en su reforma de la Constitución incluyó la educación laica y obligatoria), transformó la residencia de los gobernantes del país para crear el Museo Nacional de Historia, fundó el Instituto Politécnico Nacional y el Instituto Nacional de Antropología, entre otros muchos avances para el pueblo mexicano, en un corto periodo de tiempo.

Su empeño por mejorar las condiciones de los trabajadores no fue contra los empresarios; impulsó y financió la creación de industrias nuevas, con medidas proteccionistas. Fundó el Banco de Comercio Exterior; concedía créditos a los empresarios mexicanos, éstos también se beneficiaron de las nuevas infraestructuras indispensables para sus actividades. El Banco de México controló las reservas internacionales; así fue posible financiar los déficits presupuestarios.

Cuando dejó la presidencia en 1940 continúo trabajando a favor de los más desfavorecidos e intentando que en toda Latinoamérica hubiese democracia. El mundo reconoció su labor, prueba de ello es la cantidad de plazas y calles que llevan su nombre no solo en México, también en Barcelona, Córdoba, Valencia, Madrid, Belgrado, Praga o La Habana por citar algunas.

Fue un inequívoco defensor de la II República Española, ayudó durante la guerra al ejército leal enfrentándose incluso con el presidente de Estados Unidos contario a la ayuda. Finalizada la guerra a través del embajador y el cónsul general en Francia se evacuaron miles de exiliados con destino a México donde se les facilitaba de inmediato la nacionalidad. Los republicanos del exilio en Francia vivieron con gran emoción las palabras pronunciadas por el embajador Luis I. Rodríguez ante la negativa de las autoridades francesas de cubrir el féretro del presidente Manuel Azaña con la bandera de la República Española como correspondía; “Lo cubrirá la bandera de México; para nosotros será un privilegio; para los republicanos una esperanza; y para ustedes una dolorosa lección”.

Recordamos también a Amalia Solórzano, esposa del presidente Cárdenas, presidenta del Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español y su magna tarea con los niños españoles, una gran parte de ellos huérfanos de la guerra.

Por su interés y como síntesis de su pensamiento político entresacamos algunas frases de la toma de posesión y la despedida:

El 30 de noviembre de 1934, asumió el cargo de presidente de la República, en su primer mensaje señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas… Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa.”

Al finalizar su periodo presidencial en 1940, escribió en sus Apuntes: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

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La liberación de Europa es conmemorada cada año por la Asociación de Descendientes del Exilio Español.

En Madrid, en el cementerio de Fuencarral, lugar de Memoria Europeo, recordamos y hacemos justicia a los republicanos españoles que desde el exilio defendieron la libertad de Europa en la Segunda Guerra Mundial.

El 8 de mayo de este año reviste una especial importancia; por un lado, es el 75 aniversario; se habían programado actos especiales a los que la Asociación se adhería y participaría junto a las diferentes embajadas; por otro lado, es especialmente importante porque después de muchos años de reivindicación por parte de la Asociación, se ha producido un acuerdo político del Gobierno de coalición incluyendo esta fecha en el anteproyecto de ley de la Memoria Democrática, pendiente de debate en el Parlamento y frenado por la pandemia del Covid19 que afecta al mundo entero.

Con la instauración del 8 de mayo como día de reconocimiento a las víctimas del exilio se inicia una etapa de reparación de la memoria democrática en nuestro país.

El exilio ha tenido reconocimiento en el exterior y, los exiliados y sus descendientes exigíamos ese reconocimiento en nuestro país.

Consideramos imprescindible honrar a quienes dieron la vida por la democracia dentro y fuera de España, a quienes lucharon contra el fascismo-nazismo y por la paz de Europa. Nuestros exiliados nunca renunciaron a que en Europa se viviese en democracia. Siempre convencidos de que su lucha había sido justa, la derrota del nazismo les dio la razón, no era inútil su compromiso, aunque siguieran condenados al exilio.

¿Por qué se les debe honrar el día 8 de mayo?

No es un capricho de la Asociación es una respuesta a la historia. Los republicanos españoles, participaron de manera importante en la liberación, se puede citar entre otras; su intervención en “La Madeleine” por una División de la AGE, españoles republicanos participaron en el desembarco de Normandía; Spanish Company, o luchando contra los ejercitos del Tercer Reich en Rennes, Le Mans o Alençon.

En el sur de Francia, la Agrupación de Guerrilleros Españoles bajo la dirección de José Antonio Alonso (comandante Robert) tomó la ciudad de Foix, inicio de la liberación de las regiones próximas al Pirineo. Realizaron misiones en la Resistencia, también protagonizaron la liberación de París con la División Leclerc, conocida como la Novena o La Española, posteriormente esta misma División liberó Estrasburgo. Combatieron en la defensa de los Países Bajos y en la Batalla de Berlín.

En otros frentes se puede recordar que; combatieron en unidades especiales como la Brigada de Misiones Especiales OSMON cuya cuarta compañía estaba formada por los españoles.

Lucharon contra los nazis en la Unión Soviética, Polonia, Checoslovaquia, Rumanía, Hungría, Austria y Alemania. Realizaron misiones en Bielorrusia, Ucrania, en el frente de Leningrado, en la batalla de Stalingrado, en la defensa de Moscú, en el ejército partisano de Yugoslavia.

Una de las principales misiones de los aviadores españoles fue la defensa de los pozos petrolíferos de Azerbaiyán, impidiendo al ejército alemán acceder al petróleo, frenando así el avance alemán en el Cáucaso.

Miles murieron, no solo en la batalla, sino en los campos nazis de concentración y exterminio, en una situación que degrada al ser humano que comete esta felonía: Mauthausen, Bergen-Belsen, Buchenwald, Dachau, Esterwengen, Flossenburg, Dora-Mitlelbau, Nevengamme, Ravensbrück, Sachsenhausen, Terezin, Natzwailer-Stuthof, Schirmek, Auschwitz-Birkenau, Stutlhof, Treblinka. Los españoles fueron deportados al ser apresados en la lucha contra el nazismo en los ejércitos y lugares citados y por el simple hecho de ser “rojos” pues también deportaron a ancianos, mujeres y niños.

¿por qué el reconocimiento el 8 de mayo?

Porque es imprescindible rescatar del olvido el legado de los hombres y mujeres que perdieron todo, incluso la vida para que las siguientes generaciones tuviesen una Europa democrática. El conocimiento de la historia pertenece al patrimonio de todos y, como tal, debe ser preservado con medidas apropiadas en el nombre del deber a la memoria que incumbe al Estado. El conocimiento de la historia no se lo podemos negar a las generaciones presentes y futuras. La Asociación tiene entre sus misiones principales este objetivo.

Todos los recuerdos son necesarios, pero en este día al recuerdo se añade la razón por la que tantos murieron. Es una conmemoración útil para hacer pedagogía con las nuevas generaciones. Cualquier otra fecha diferente al 8 de mayo no tiene los efectos pedagógicos pretendidos, citando a Almudena Grandes “en España hubo una guerra entre fascistas y demócratas y todavía no se sabe quiénes son los buenos” ironizando.

El exilio luchó y venció al nazismo y al fascismo. Lo venció fuera de nuestras fronteras, pero lo venció sin discusión, de una manera rotunda. Aquella victoria que se le negó al exiliado en su propia patria fue real en toda Europa.

¿Todos los exiliados lucharon? Evidentemente no, el exilio lo componía una gran cantidad de ancianos, mujeres, heridos y mutilados en la guerra de España y niños. Tampoco todos se implicaron en una nueva lucha. Otros muchos lucharon con la palabra, que es, como decía Gabriel Celaya “un arma cargada de futuro”. Siempre será reconocida la labor del exilio creando colegios, editoriales, revistas, etc. en las que se han formado las personas de otros países donde recaló una parte del exilio.

Se han propuesto otras fechas, pero fundamentalmente son fechas de derrota y entre tanta derrota hubo una victoria; el 8 de mayo, no les neguemos este honor.

A las generaciones actuales y las por venir no les neguemos ni ocultemos el ejemplo de unos compatriotas que lucharon de muy diferentes formas junto a millones de europeos antifascistas por la libertad.

Después de la derrota del nazi-fascismo, la mayoría de los gobiernos europeos les volvieron a dejar abandonados como dejaron abandonada en su día a la República, lo sabemos y también lo saben los pueblos europeos y los miles de brigadistas internacionales y resistentes y partisanos y europeos que compartieron la degradación humana en los campos de exterminio así como los miles de compañeros de los exiliados españoles que compartieron las trincheras de Europa al igual que los que, codo con codo, estuvieron juntos en todos los combates culturales.

Lo saben los pueblos y lo saben los gobernantes europeos actuales, por ello lo damos a conocer a las generaciones actuales de españoles para que se puedan sentir orgullosos cuando el 8 de mayo se reúnan los jefes de gobierno europeos y nuestro Presidente esté entre ellos.

Recordamos las palabras de Carlos Olalla, pronunciadas en otro 8 de mayo: “Pudieron derrotar a vuestro ejército, pero nunca a vosotros, que seguisteis luchando bajo el estandarte de la libertad en cuantos campos de batalla se pudiera luchar contra el fascismo: la Resistencia, las tropas aliadas, los campos de concentración, el lejano exilio latinoamericano… no hubo tiempo ni lugar donde pudieran venceros, porque, incluso en la derrota, tomasteis la decisión de no rendiros jamás, de seguir luchando con balas, bombas, periódicos o abrazos y quien dedica su vida a luchar por la libertad puede que no gane la guerra, pero jamás será vencido”.

El 7 de mayo Alemania vencida depone las armas. El 8 de mayo de 1945 Europa es libre. Esa victoria también le corresponde al exilio republicano español.

Junta Directiva Asociación Descendientes del Exilio Español

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"Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que la de las personas célebres". Walter Benjamin