FRIDAY 25 SEPTEMBER 2020

Cuatro Barcos, un mismo destino

Fernando Barral

Cada uno de ellos tenía un nombre distinto, distinta nacionalidad y habían sido construidos para un propósito diferente. Pero las circunstancias de la vida los relacionaron con un hilo invisible que los dirigía a un mismo destino. Esta es la historia contada por esos cuatros barcos.

African Trader1El primero fue el “African Trader”, un barco ya casi obsoleto que provenía de unos astilleros escoceses. Durante casi toda su vida útil estuvo transportando carbón desde Inglaterra por las costas del África Occidental y cuando ya apenas sirvió para estas largas travesías, fue incautado por el Gobierno Republicano Español a finales de la Guerra Civil, en el Puerto de Alicante, en el Levante, con el objetivo de transportar refugiados hacia Argel. Se hallaba justamente en el puerto de Alicante cuando ocurrió la debacle y miles de refugiados se apresuraban por llegar al único puerto de esa zona y al único barco en ese puerto. Esto ocurrió en abril de 1939. Entre los miles de refugiados que se amontonaban en el muelle de esta ciudad entre montones de sal, estábamos mi madre inválida y yo, que tenía entonces 11 años de edad.

El barco había descendido una escala para subir los pasajeros y todos ellos se apelotonaban para lograrlo. Cuando ya habían subido cientos o posiblemente miles de polizones, repentinamente la escala se levantó y por un altoparlante se oyó una voz que decía que el barco estaba lleno y no podía admitir más pasajeros. Una ola de desolación se extendió entre los que no habían logrado abordar, y que después de una pausa, incrédulos ante su mala suerte, empezaron lentamente, a retirarse hacia la ciudad. Pero no nosotros. Yo me resistí a retirarme, en una clásica “perreta infantil” me quedé plantado y dije que no me movía de allí, pese a los esfuerzos de mi madre, que con su pierna ortopédica, estaba ya cansada de estar de pie.  Por esta vez la “perreta infantil” me dio resultado: como un cuarto de hora más tarde volvieron a bajar por breves minutos la escala y nosotros, junto a un grupo pequeño de personas que estaban allí, subimos por fin al barco.

Este fue el primer barco de mi vida: el “African Trader” de nacionalidad inglesa y con tripulación griega. Viejo y sin camarotes, pues era un carguero y con la cubierta atestada de refugiados, pero nos permitió salir de España, huir de los franquistas hacia la LIBERTAD, palabra que entonces no conocía…

Alcantara1El segundo barco era de nacionalidad egipcia y se llamaba “Al Kantara”. Hacía la travesía, de Argel a Port Vendres, Francia. Ya terminada la guerra, ésta travesía fue menos dramática que la anterior. Pero también salíamos huyendo, mi madre y yo. Huyendo de un campo de concentración de la Gendarmería Francesa, situado en Ain El Turk, en las estribaciones de los Montes Atlas y destinado por las autoridades solo a las mujeres y los niños. ¡Muy delicado de su parte! Vivíamos con relativa ¨comodidad¨, aunque en tiendas de campaña. Cinco o seis meses después, por una gestión de mi tío Fernando a través de las organizaciones de ayuda a los refugiados, desde Argentina, donde él residía desde hacía años, obtuvimos nuestra libertad. Lo demás fue una aventura: quinientos kilómetros en un taxi alquilado por los Gendarmes, desde Orleansville hasta el puerto de Argel: allí estaba nuestro segundo barco: el ¨Al Kantara¨, matriculado en Egipto: él nos llevaría, en una travesía que duró apenas una noche, desde Argel hasta Port Vendres. El primer barco nos había salvado la vida. Este segundo, nos daba la LIBERTAD.
winnig4El tercer barco el “Winnipeg”, se hizo famoso por ser el último barco que pudo salir de Europa antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial; lo que le valió el sobrenombre de “Barco de la Esperanza”. Atravesó el Atlántico esquivando los submarinos alemanes, y por fin llegamos al Caribe. La primera escala fue en una isla pequeña cuyo nombre no recuerdo, sólo recuerdo a varios nativos nadando alrededor del buque pidiendo que les arrojaran monedas. Estas caían al agua, los muchachos se sumergían para recuperarlas y después se las guardaban ¡en la boca! pues sus taparrabos no tenían bolsillos. Uno o dos días después llegamos a Panamá, al famoso Canal de Panamá. Famoso entre otras cosas por los miles de vidas humanas que perecieron víctimas de malaria, fiebre amarilla, cólera y otras enfermedades durante las obras. Pero más famoso aún por sus maravillosos juegos de esclusas: uno en el Golfo de México para sobrepasar las Montañas del Istmo, y otro hacia el Pacífico para bajar nuevamente al nivel del mar, con una diferencia de más de 10 metros entre ambos.

El barco entraba en la primera esclusa, ésta se cerraba y abrían unos potentes chorros de agua que elevaban el barco hasta el nivel de la segunda esclusa, que a diferencia de la primera estaba casi vacía. Al pasar a esta segunda esclusa se repetía la operación, swininpeg2e llenaba de agua y el barco subía otros ocho o diez metros. Al final de la tercera o cuarta esclusa, no recuerdo exactamente, se abrían las compuertas que comunicaban con el Lago Gatún, situado en la meseta central de Panamá. Aquí, el barco, impulsado ya por sus propios motores, recorría el lago en dirección al Pacífico, atravesando, antes de llegar, un tramo largo y estrecho, conocido como “Paso de la Culebra”, tal vez por lo estrecho que era. De ahí entraba en un segundo juego de esclusas y se repetía la operación al revés, de arriba hacia abajo hasta llegar al nivel del Pacífico, que estaba a unos diez o doce metros más bajo que el Atlántico. Mi madre se pasó estos días en el camarote, mientras yo observaba atentamente la navegación por el lago y a través de las esclusas cuando se abrían al océano Pacífico.

Este tercer barco, luego de atravesar miles de kilómetros de océanos y sortear decenas de obstáculos, también nos acercaba a la LIBERTAD, la libertad otorgada por el empeño de Pablo Neruda y el presidente de Chile Pedro Aguirre y refrendada por todo el pueblo chileno, que acudió a recibirnos a los muelles.

El último barco fue el “Santa Ana”, de bandera italiana, que trasportaba pasajeros y carga, y hacía el trayecto de Buenos Aires a Nápoles, Italia, a la modesta velocidad crucero de 12 nudos por hora. También de aquí salí huyendo, pero esta vez solo. Salía de la cárcel de Villa Devoto, donde había estado confinado varios meses, y sólo a último momento cambió mi destino original: de ser deportado a la España franquista por comunista, con una condena a muerte casi segura, a la condición de refugiado político en Hungría, ese pequeño y casi olvidado país centroeuropeo. Allí obtuve mi definitiva LIBERTAD y pude concluir mi carrera de médico, la LIBERTAD de escoger mi destino, de venir a Cuba, y enderezar definitivamente mi vida, encontrar mi amor y mi destino…

Todo esto lo obtuve, tras dramáticas vicisitudes, gracias a los cuatro barcos que, cada uno con su propia trayectoria, tan diferentes todas, me llevaron a distintos puertos pero a un mismo destino: LA   LIBERTAD.



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30 de agosto

En diciembre de 2010 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó en la Resolución 65/209 la decisión de establecer el día 30 de agosto como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

Se fundamenta en el derecho internacional de los Derechos Humanos. En el primer artículo establece que “No hay circunstancias excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública, puede ser invocada como justificación de la desaparición forzada”.

España ha firmado y ratificado todas las Resoluciones y Convenciones sobre la desaparición forzada que se han planteado en la Asamblea de la ONU, lo cual contrasta con la actitud de los sucesivos gobiernos democráticos españoles en relación a los desaparecidos en la guerra y la larga dictadura, siempre reticentes a la hora de implicarse en la búsqueda de los desaparecidos, pues los firmantes de la Convención se comprometen, entre otros aspectos, a “Investigar los actos de desaparición forzada y llevar a los responsables ante la justicia”. Naciones Unidas establece claramente que es una obligación estatal. Por el contrario, la búsqueda de personas desaparecidas, la exhumación de los restos y su identificación con frecuencia se deja a la sola iniciativa de las familias. Desde la ONU también se ha afirmado que ninguna ley de amnistía puede subvertir dicha obligación; argumento esgrimido por determinados partidos políticos en relación a la amnistía de 1977.

En este sentido, además de los documentos elaborados por las diferentes asociaciones de Memoria, Amnistía Internacional redactó un informe en el que sostiene: «En España se sigue privando del derecho a la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas. Las autoridades españolas siguen sin prestar asistencia adecuada al poder judicial argentino, que ejerce la jurisdicción universal para investigar estos crímenes de derecho internacional”.

Por otro lado, España también ratificó el Convenio Europeo de Derechos Humanos.  Dicho convenio establece la obligación de emprender una «investigación oficial efectiva e independiente» en todos los casos de desaparición de los que se tenga noticia.

Aunque las tesis negacionistas tratan de disminuir la cifra o incluso negarla, al menos son 143.353 los desaparecidos, sin contabilizar los niños perdidos o robados, ni los desaparecidos en combate; España ocupa el segundo lugar de países del mundo en cifras absolutas de desaparecidos.

Desde la Asociación de Descendientes del Exilio Español exigimos la aplicación de la Ley de Memoria Histórica y la asunción por parte del Estado de sus obligaciones al respecto.

En la conmemoración del Día Internacional de los Desaparecidos, este 30 de agosto y todos los días pedimos: Verdad, Justicia y Reparación.

 

 

 

 

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El domingo 10 de julio de 2016, publica el diario NOTICIAS EN MX el siguiente titular: “Mexicano que salvó a 40 mil durante la guerra será recordado en Alemania; nombrarán Gilberto Bosques a un colegio”.

La Escuela Popular de Friedrichshain-Kreuzberg en Berlín se llamará ahora “Gilberto Bosques”, en homenaje al cónsul mexicano que salvó la vida a alrededor de 40 mil personas durante la Segunda Guerra Mundial.

A la ceremonia asistieron directivos de la Sociedad Alemana Alexander von Humboldt, quienes han luchado para que Gilberto Bosques tenga un lugar en Berlín que lo honre. Es la primera vez que una institución alemana tendrá el nombre de un latinoamericano.

La Asociación de Descendientes del Exilo Español se felicita por el nombramiento e informa que es uno de los nombres propuestos por parte de nuestra Asociación para ser incluido en el nuevo callejero de Madrid.

Así mismo, se recuerda que en esta misma página el 29 julio 2015 se publicó un magnifico artículo de Elena Poniatowska sobre la magnitud de la acción de Bosques. Fue publicado originariamente en La Jornada y titulado “El heroico Gilberto Bosques” y el 17 de mayo de 2016 anunciamos el homenaje que ASEREF le rendiría en Sète. También recordamos que entre los muchos españoles que salvó estaban María Zambrano, Max Aub y Manuel Altolaguirre.

Deseamos, y trabajaremos por ello, que en España sea reconocido como se merece.

La Junta Directiva

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Dionisio Nieto Gómez

Dionisio Nieto Gómez es una de las figuras más destacadas a nivel mundial en el campo de la psiquiatría. El profesor Nieto se exilió en México al finalizar la Guerra Civil española.
Nació en Madrid el 13 de marzo de 1908. Se doctoró en medicina en la Universidad Complutense de Madrid a los 24 años, y se marchó a Alemania a ampliar estudios con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, que presidía en aquel momento Ramón y Cajal.
A su vuelta a España, trabajó en el Hospital General y en el Instituto Cajal hasta que comenzó la Guerra Civil. Estuvo al servicio de la República como médico de aviación, realizaba los exámenes y reconocimientos de los pilotos en campaña. A partir de 1938 se trasladó a Tánger en misión secreta para llevar mensajes del General Asensio a los líderes del norte de África que estaban a favor de la República para que intentasen una sublevación de las fuerzas marroquíes en contra de Franco.
Al finalizar la guerra, Dionisio Nieto pasó a Casablanca y desde allí viajó a París. En Francia trabajó con el prestigioso doctor Clovis Vincent, quien gracias a sus amistades policiales evitó que el español fuera a un campo de concentración. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Dionisio Nieto salió desde Burdeos hacia Santo Domingo en el último barco fletado por el Gobierno republicano, de ahí se trasladó a México.
Rápidamente se incorporó a la actividad docente en la Facultad de Medicina de la UNAM donde un grupo de científicos exiliados iniciaron investigaciones cerebrales que adquirieron gran importancia en el campo de la psiquiatría; encontraron algunas alteraciones en el cerebro que pueden explicar la enfermedad de la esquizofrenia. Otra de las grandes aportaciones fue respecto del diagnóstico de la Cisticercosis cerebral, enfermedad muy frecuente en México. El grupo de Dionisio Nieto consiguió sistematizar la reacción del líquido cefalorraquídeo para diagnosticar la enfermedad.
“México se benefició de gentes que llegamos con cierta preparación, hubiera podido ocurrir que las hubiera aprovechado España”, recordó sobre la pérdida científica para nuestro país que significó la dictadura franquista.
En 1977 comenzó a viajar a España casi todos los años. En 1983 recibió la Medalla de Oro de la Universidad Complutense de Madrid, en un acto en el que el Rector de la Universidad, Francisco Bustelo, destacó la injusticia del exilio y lo calificó de “símbolo de desagravio hacia todos los que se marcharon”

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Pau Casals

Nació en Vendrell (Tarragona) el 29 de diciembre de 1876. Considerado uno de los músicos más importantes del siglo XX, se inició en la música con su padre, también músico, para posteriormente realizar estudios en Escuela Municipal de Música de Barcelona, el Conservatorio de Música y Declamación de Madrid y Conservatorio de Música de Bruselas. Además de violonchelista, fue compositor, director y profesor en el Real Conservatorio de Madrid.
Se comprometió con aquellos que teniendo cualidades musicales no podían acceder a los estudios de música por falta de recursos económicos creando en Barcelona la Asociación Obrera de Conciertos: una organización independiente cuyo objetivo era permitir el acceso de la clase trabajadora a la enseñanza de la música y la audición de conciertos. Su compromiso en favor de la clase trabajadora se plasmó en la creación de orquestas que fundaba y patrocinaba para los obreros y labradores

En 1931 apoyó la II República Española participando en numerosos eventos de celebración por la proclamación. En 1932 es nombrado Presidente de la Junta de Música de Cataluña. En 1935 es reconocido como «Hijo adoptivo» de la ciudad de Madrid, el año anterior recibió la misma distinción de la ciudad de Barcelona. En plena guerra es nombrado miembro de la Junta de Relaciones Culturales de Cataluña. Al finalizar la guerra se encuentra en París trasladándose a Prades para ayudar a los refugiados españoles en los campos de concentración.
A lo largo de su vida Pau Casals fue un incansable defensor de la paz, la democracia y la libertad; con la consolidación de la dictadura fascista en España, estos principios se convierten en un objetivo prioritario. Se exilia a Puerto Rico al inicio de los años cuarenta después de unos primeros años de exilio en Francia. Allí donde estuvo ayudó al exilio republicano con aportaciones económicas.
En 1954 el Parlamento de Cataluña en el exilio, reunido en la embajada de la República Española en México, lo propuso como Presidente de la Generalidad de Cataluña. Pau Casals rechazó el cargo, convencido de que «sirvo mejor a Cataluña en las circunstancias actuales como la sirvo» y porque pensaba no estar a la altura de tal dignidad.
Años después fue invitado a participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas; su concierto y el mensaje de paz le convirtieron en uno de los símbolos mundiales de la lucha por la paz y la libertad en el mundo, y le valió la nominación al Premio Nobel de la Paz.
Reconocido internacionalmente, entre algunas de las muchas distinciones que recibió están: «Doctor Honoris Causa» por la Universidad de Edimburgo y Barcelona. En 1945 recibe esta distinción de las universidades de Oxford y Cambridge; Casals las rechaza en protesta por la inacción del gobierno inglés ante la dictadura de Franco en España. Socio de Honor del Ateneo Español de México, Medalla de la Libertad de USA, Ciudadano Honorario de Israel, Gran Cruz de la Orden del Mérito Nacional de Francia, Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña.
Pau Casals murió en el exilio en 1973 en San Juan de Puerto Rico, ciudad donde fue enterrado hasta el fin de la dictadura fascista en España; en 1979 sus restos fueron trasladados al cementerio de Vendrell.

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Francisco Azorín Izquierdo

El arquitecto de la clase obrera.

La formación y organización de la clase obrera, la preocupación por el acceso a la vivienda por parte de los sectores sociales más desfavorecidos fue el motor de la vida de Francisco Azorín Izquierdo, conocido como el arquitecto de la clase obrera.
Nació en 1885 en Monforte de Moyuela, en la comarca del Jiloca, Teruel. De familia humilde, consiguió una beca de la Diputación Provincial de Teruel para estudiar Arquitectura en Madrid. Amigo personal de Pablo Iglesias, con el que realizó númerosos viajes debido a su conocimiento de varios idiomas: francés, inglés, alemán y esperanto, se afilió al PSOE en 1902.
Ante los graves problemas de vivienda de los sectores populares, su objetivo fue “la construcción de viviendas sociales a precios asequibles para los trabajadores como reconocimiento del derecho a disponer de una vivienda digna”. A ello se dedicó durante toda su vida como político y como arquitecto.
Para Francisco Azorín el modelo de vivienda obrera ideal era el de la Ciudad Jardín, viviendas individuales, con una pequeña parcela de terreno. Fue el autor del proyecto de la Ciudad Jardín de Córdoba, ciudad a la que fue destinado en 1912. Posteriormente impulsó la Cooperativa de Casas Baratas “Pablo Iglesias”, la cual llegó a construir 58.000 viviendas.
Como político está ligado a Córdoba. Fue en esta ciudad el presidente de su Agrupación Socialista y de la Federación Provincial del PSOE, además de dirigente de la UGT. Durante la II República es elegido diputado del PSOE por Córdoba (1931) y consecuente con su trayectoria entre sus prioridades en las cortes republicanas estuvieron “la vivienda, el urbanismo y la educación así como el reconocimiento de los derechos de los trabajadores”.
Durante la guerra defendió la legalidad de la Republica desde los puestos de Jefe de la Subsecretaría de Obras de Armamento y Municiones, delegado en la Conferencia Internacional del Trabajo, Cónsul en Tarbes (1938) y después en Toulouse, puestos desde los que ayudó a ponerse a salvo a muchos españoles perseguidos por el fascismo.
Finalizada la guerra Francisco Azorín fue uno de los millares de españoles que se vieron obligados a exiliarse, en su caso a México. Donde debido a la buena acogida al exilio por parte del Presidente Lázaro Cárdenas pudo continuar con su tarea profesional y política.
Se mantuvo vinculado al PSOE en el exilio, colaboró con la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), retomó el proyecto de la Cooperativa Pablo Iglesias y desde el principio, ya en 1939, representó al Estado de Puebla en la Reunión de Casas Baratas. Fiel a sus ideas, siempre creyó que la vivienda y la educación eran las claves para el desarrollo y la emancipación del ser humano.
En 1972, realizó junto a su hijo Ángel Azorín Poch y su nieto Telmo Azorín Bernárdez, arquitectos también, el monumento erigido por el Centro Republicano Español de México en la capital azteca en honor al Presidente Lázaro Cárdenas, en muestra de agradecimiento de los españoles exiliados por la acogida que éste proporcionó a miles de refugiados españoles tras la derrota republicana. Francisco Azorín murió en México un 27 de diciembre de 1975, poco después del dictador Franco.

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"Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que la de las personas célebres". Walter Benjamin