FRIDAY 10 JULY 2020

MUSICA Y EXILIO

EL INCIERTO CAMINO DEL EXILIO

Durante la última etapa de la Guerra Civil, Barcelona, sede del Gobierno de la República desde noviembre de 1937, albergó a numerosos músicos llegados desde Madrid o Valencia (Julián Bautista, Fernando Remacha, Salvador Bacarisse, Rodolfo Halffter, Carlos Palacio, Enrique Casal Chapí, Vicente Salas Viu, entre otros que –sumándose a los catalanes republicanos- desarrollaron en ella una importante labor cultural. Composición, edición y grabación de canciones de guerra se sumaban a tareas institucionales y a obras para concierto. Intérpretes de talla internacional como Pau Casals iban y venían a través de la frontera con Francia, dejando testimonio republicano en el mundo y participando en conciertos de ayuda en Barcelona. Robert Gerhard o Frederic Mompou (que vivía entonces en París) habían participado en el Pabellón de la República Española en la Exposición Internacional de París de 1937, la del Guernica. Jaume Pahissa había puesto música en fechas cercanas al film Aurora de Esperança, poco antes de marchar al exilio definitivo a Argentina, donde murió cincuenta años atrás en 1969. Algunas de las actividades de este grupo de músicos se reflejan en la revista Música, editada por la Dirección General de Bellas Artes. En los primeros tiempos de la Guerra, incontrolados asesinaron a Manuel Clausells, alma mater de la Associació de Música da Camera, lo que empujó a  sus más cercanos, caso de la cantante Conxita Badia, al exilio con su familia, primero a Francia y poco después a Argentina. Fue privilegiada intérprete destinataria de algunas de las canciones de este programa.

Otro músico, nacido en Barcelona en 1906, había asumido ya en 1936 la vida militar en el frente, llegando a Comandante de una División del Ejército de la República: Gustavo Durán (1906 – Creta, 1969), admirado por intelectuales como Malraux o el mismo Hemingway, habría de marchar al exilio embarcando a última hora desde Valencia, para instalarse en Inglaterra y después en los Estados Unidos. Al servicio primero del Departamento de Estado y luego de Naciones Unidas, no dejó de atender a su pasión por la música y componer pequeñas piezas en su periplo vital, algunas de las cuales se escuchan hoy aquí por vez primera.

Cuando el imprevisto final de la Guerra Robert Gerhard se hallaba en Londres en misión oficial. Previo paso por París, fue invitado por la Universidad a vivir en Cambridge, donde murió en 1970 dejando un muy importante catálogo musical. En medio de las dificultades, compuso en 1956, fiel a su formación con Schönberg, la Sonata que hoy escuchamos.

Su colega Montserrat Campmany, compositora a quien Casals estrenó obra, dejó Barcelona en 1939 con destino a Argentina. Olvidada aquí, recuperado ahora su archivo, escucharemos algunas canciones de su desconocido catálogo.

Muy marcada su estética por sus trabajos en la Obra del Cançoner Popular de Catalunya, el mallorquín Baltasar Samper (1888- 1966) partícipe del grupo CIC en los años 30, se exilió en México –después de trabajar en Toulouse- por el resto de su vida. La poesía de Una esperança tardana es de Josep Carner.

Este recordatorio subraya además el cincuenta aniversario de la muerte de Gustavo Durán y de Jaume Pahissa. Activo este último desde finales del Modernismo, llegó a Buenos Aires junto a su familia con ya 57 años, anclado su espíritu en Catalunya, y desarrolló allá una importante labor. En 1937 Pau Casals viajó a aquella ciudad y Pahissa –que había estrenado con Margarita Xirgu una Cantata en homenaje a Federico García Lorca, le dedicó Nocturn, que Casals estrenó en el Teatro Colón. De estos momentos son también otras piezas para violoncelo que escucharemos por primera vez, y que reflejan la añoranza.

Jorge  de Persia

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El día 12 de diciembre de 2019 se celebró en el teatro del Instituto Francés de Madrid un concierto con el que la Asociación de Descendientes del Exilio Español clausura las actividades realizadas durante el año del 80 aniversario.

Ha sido un año intenso en emociones y encuentros entre exiliados de todo el mundo. La programación en recuerdo de nuestros exiliados ha sido amplia y variada; comenzó en enero, formando parte de la comitiva del Presidente del Gobierno, visitando los lugares más emblemáticos del exilio en el sur de Francia, se han publicado dos libros, ha sido nombrado socio de honor Cuauhtémoc Cárdenas, hemos participado en jornadas y congresos internacionales, por citar solo algunas de las muchas actividades realizadas.

Este concierto, última actividad homenaje, se ha podido realizar gracias al apoyo de la Dirección General de la Memoria del Ministerio de Justicia.

La asociación agradece la presencia en el mismo del Cuerpo Diplomático de República Checa, Belarús, Francia, Rusia y México, países con los que el exilio siempre tuvo vinculación.

Comenzó el acto con un saluda por parte de S.E. Sr. Embajador de la República Francesa, Jean Michel Casa, gran conocedor de la historia de nuestros exiliados. Destacó el importante papel que jugaron los españoles en la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.

En el mensaje de la presidenta de la Asociación se destaca el ideal de democracia, pero también de patria, recordando que al cruzar la frontera llevaron consigo un puñadito de la tierra de España.

La actriz Clara Chacón, a pesar de su juventud ha desarrollado una gran trayectoria en diferentes campos de las artes escénicas. Ha sido candidata a mejor actriz revelación en los premios Goya. Como presentadora de la gala, comenzó recordando a uno de los poetas del exilio; León Felipe “español del éxodo y el llanto que no quiso cantar a la destrucción sino a la esperanza…” En el trascurso de sus presentaciones introdujo también unas palabras de María Zambrano; “la palabra de la poesía temblará siempre sobre el silencio… la esperanza en la boca del exilio…”

Zoraida Ávila; arpista egresada del Conservatorio Tchaikovsky de Moscú. Premiada en numerosos concursos y festivales internacionales, ha actuado en numerosos países siendo muy elogiada por la crítica. Desde 2004 tiene a su cargo la dirección artística del Concurso Ibérico de Música de Cámara con Arpa. En su magnífica interpretación hizo un homenaje a María Teresa León.

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Alekxandra Totkalova; una virtuosa del piano, ofreció su primer concierto como solista con solo siete años. Destacó muy pronto en concursos juveniles como XII Concurso Memorial Neuhaus, Concurso Internacional Memorial Richter, IX Concurso Internacional Karamov. Interpretó magistralmente a S. Rachmaninov, Etudes- tableaux op.39, destacando “el mar y las gaviotas”.

La cantautora, guitarrista y flautista Lucía Sócam es un referente en el compromiso con aquellos que lucharon para defender la democracia en un nuestro país, así lo plasma en las letras de sus canciones como; Verdades escondidas y Republicana. Canta a las mujeres del 27, esas mujeres intelectuales invisibilizadas en la historia. Con su preciosa voz interpretó a Antonio Machado con una de sus poesías y también a las mujeres rurales que sufrieron una represión indescriptible en la posguerra y la dictadura.

Cuco Pérez es acordeonista y compositor, ha sido uno de los primeros en introducir el acordeón en el flamenco. Luisa Pérez es cantante y actriz. Son hijos y nietos de refugiados republicanos españoles en Francia. Han recopilado el cancionero popular que los exiliados cantaron en los campos de concentración en los primeros años del exilio, entre 1939 y 1942. Memoria Sentimental; es producto de un trabajo de investigación a partir de lo que escuchaban cantar a su madre, que a su vez las escuchó cuando era una niña en los campos de Argelès-sur-Mer, Récébédou y Rivesaltes.

Finalizado el concierto se pudo comprobar como los artistas tocaron la fibra más sensible del público que abandonaba el teatro con una emoción contenida y muchas personas dando rienda suelta a sus sentimientos; con los ojos humedecidos, nadie fue indiferente a esta lección de historia.

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El día 30 de noviembre se nombró socio de honor a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. El acto tuvo lugar en el Ateneo de Madrid con la presencia de la Embajadora de la República de México, S.E. Sra. Roberta Lajous, Presidente del Ateneo, Juan Armido, así como el vicepresidente y la secretaria de dicha institución, la Asociación de Descendientes del Exilio Español estuvo representada por la presidenta, la vicepresidenta y la secretaria. Margarita de la Villa en nombre del exilio español en México y Natalia González representando al exilio en República Dominicana; escala obligada para un buen número de exiliados que se dirigían a México en barco; El Flandre, Saint-Domingue, Lasalle y Cuba, todos ellos procedentes de los puertos franceses de Burdeos, El Havre y Saint Nazaire ante la inminente ocupación alemana.

Fue un acto sencillo pero muy emotivo. Después de las palabras de bienvenida del anfitrión, Juan Armido, tomó la palabra Natalia González para recordar la desconfianza con la que desembarcaron los españoles en los puertos de Santo Domingo y Puerto Plata debido a la dictadura de Leónidas Trujillo que gobernaba el país. En el mismo permanecieron más tiempo del que habían previsto, pues en algunos casos fue una escala de años, otros se intentaron adaptar y se quedaron definitivamente.

Margarita de la Villa partió de su llegada siendo muy niña para expresar el tratamiento que recibieron los niños españoles. Recordó que incluso en plena guerra México se ocupó de salvar a los niños creando “El Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español”, presidido por la esposa del presidente Lázaro Cárdenas, Amalia Solórzano. Relató lo que supuso la creación de escuelas propias; las escuelas Cervantes. Les inculcaron la patria perdida y la patria nueva, así todos los lunes se izaba la bandera de México y se cantaba el himno de este país, posteriormente se izaba la bandera de la República española y se cantaba el himno escrito por el exiliado Marcial Rodríguez, profesor de música en el colegio Luis Vives, con la música del himno de Riego, decía así:

Hoy España de nuevo resurge

y es tan grande y tan alto su honor,

que en el mundo es un timbre de gloria,

el nacer y sentirse español”

La presidenta de la asociación, Pilar Nova Melle, agradeció el cariño de México hacia los españoles, en el pasado y en el presente, cariño que es mutuo. Puso de relieve “la acogida que nos brinda su Embajadora apoyándonos en todos nuestros actos”. Glosó la figura del presidente Cárdenas y de Gilberto Bosques, como representativos de tantos y tantos otros que se solidarizaron con los exiliados. Citó el comienzo de una canción cantada por los exiliados en el sur de Francia;

A México, vida mía

me voy corriendo, me voy volando.

Y estoy dispuesto a hacerlo

porque no quiero seguir soñando… ”

A continuación se hizo entrega de la placa que acredita a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como socio de honor. La presidenta manifestó ser para ella un orgullo representar en ese momento a la Asociación en un reconocimiento tan merecido y haciendo el mismo extensivo a toda la familia Cárdenas Solórzano.

El ingeniero Cárdenas recogió la placa y agradeció con mucha humildad este honor, recordando una vez más, como ya lo hicieron sus padres, que es él quien está agradecido a los exiliados españoles por lo mucho que aportaron a su vida, creciendo entre ellos. Destacó los valores más nobles que portaban y lo mucho que enriquecieron la cultura mexicana.

Cerró el acto la S. E. Sra Embajadora Roberta Lajous, uniéndose a las palabras de Cuauhtémoc pues ella es egresada de una institución creada por el exilio español donde recibió de manera destacada una educación humanista.

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Amadeo Gracia Bamala

Hace unos días falleció Amadeo Gracia Bamala, protagonista de una de las fotos más icónicas de la Retirada. Fue publicada por primera vez el 18 de febrero de 1939 en la revista francesa L’ Illustration, dos días después la revista norteamericana Life la reprodujo y dio la vuelta al mundo.

Foto: Roger-Viollet. 

Un grupo de exiliados atraviesan Prats-de Mollo camino de Francia. El gran poder visual de esta fotografía es protagonizado por dos niños; En un primer plano Alicia Gracia, de siete años, camina de la mano de su padre, le falta una pierna, perdida en un bombardeo fascista.

Detrás Amadeo, de cuatro años, de la mano de un ciudadano francés. Éste al tener conocimiento de que algunos heridos y mutilados tenían dificultades para completar el camino, salió a ayudarlos en este doloroso trance. Era Thomas Coll, al que también le falta una pierna, perdida en la I Guerra Mundial. A Amadeo le falta media pierna producto de la metralla de la misma bomba que mató a su madre e hirió a su hermana. Cierra la imagen Antonio, de doce años, el mayor de los tres hermanos.

La fotografía refleja como pocas el sufrimiento de la población en ese fatídico mes de febrero en el que tantos españoles de todas las edades perdieron la vida intentando salvarla. Una foto de familia que se convirtió en un símbolo del exilio, es de las imágenes más populares y conocidas de la diáspora republicana.

Los padres de Amadeo, Mariano y Pilar vivían en Monzón (Huesca), donde se casaron y nacieron sus tres hijos; él obrero de Azucarera Española y ella costurera. Mariano participó en la colectivización de esa empresa.

El 20 de noviembre de 1937 la aviación italiana bombardeó el pueblo de Monzón. La madre junto con los dos hijos pequeños huyen hacia las afueras del pueblo para ponerse a salvo, pero una bomba les alcanza de pleno. Así lo narraba Amadeo; “Tras el paso de los aviones, curiosamente, la línea del tren ha quedado intacta, pero un par de bombas han dado en el grupo, una de ellas de pleno. Un chico murió y su madre quedó gravemente herida, al igual que mi madre que rápidamente se arrojó sobre mí para cubrirme. La bomba le destrozó el costado y el vientre. A mi hermana, le destrozó asimismo, una pierna, que se la tuvieron que amputar a la altura del muslo (tenía 6 años), y a mí que todavía no tenía 3 años, también me tuvieron que cortar la pierna por debajo de la rodilla”.

 

Al cruzar la frontera Mariano fue internado en un campo de concentración, mientras que los tres hermanos fueron enviados con otros niños al castillo refugio de Caussade, en Bergerac, Departamento de la Dordogne. El padre falleció un año y medio después de pasar a Francia.

Antonio, Alicia y Amadeo fueron devueltos a Monzón a la muerte de su padre. Antonio se puso a trabajar y Alicia y Amadeo fueron internados en orfelinato del Auxilio Social; “Ingresé a los seis años y medio en la sección de niños pequeños, al cuidado de las monjas, y a los siete años, pasé con los mayores de 7 a 21 años, que eran cuando iban al servicio militar. El contraste no pudo ser más brutal, 110 o 120 chicos, yo el más pequeño, y los mal llamados ‘educadores’…” allí permanecieron doce años, sufriendo todo tipo de humillaciones y palizas por ser hijos de los vencidos. Amadeo recordaba esta etapa como la peor de su vida; peor que la guerra, peor que la Retirada y peor que el exilio.

Pasaron cinco décadas hasta identificar a los fotografiados. Fue Antonio, el mayor, el que al ser publicada en 1988 en un periódico catalán, llamó a la Redacción y les comunicó: “Nosotros somos esos». El empujón definitivo para dar a conocer su historia fueron unas declaraciones de un diputado del Partido Popular, que calificaba la Memoria Histórica como “un revival de naftalina”. Amadeo que nunca quiso hablar de esa etapa de su vida entendió que solo habría justicia si se conocía la verdad. «Siempre que se habla de la guerra aparecen las personalidades, los famosos…, pero ¿y la gente común? Los que más la sufrimos, ¿dónde estamos?”.

“Nunca me gustó, ni quise hablar sobre este asunto, me sentía como si yo fuese el culpable de lo ocurrido a mi familia, o algo por el estilo, no sé por qué, pero así lo entendía; quizás fuese por ser el más pequeño de todos… No quería recordarlo…”

Años después, en 2002, Amadeo dirigió una carta al director del diario El País, en un fragmento de la misma decía: «No. Yo no puedo, aunque quiera, perdonar, ni olvidar, ni… Perdonar, ¿por qué? ¿Acaso han pedido alguna vez perdón ellos? No odio, aunque sí odié; no quiero revanchas, aunque en otro tiempo las deseé…hacia ellos siento simplemente un profundo y absoluto desprecio… No creo que nunca, a pesar de los esfuerzos realizados por tantas y tantas personas de bien, se llegue a hacer la más mínima justicia sobre tanto dolor, escarnio y humillación realizados sobre millones de españoles”.

Un año después Amadeo volvió por primera vez al escenario de aquella fotografía, posteriormente volvería en el año 2009 para la conmemoración de los 70 años de la Retirada. “Me acuerdo de que pasamos mucho frío y hambre”. No entendía y no perdonaba que aviones de un país extranjero hubiesen atacado a civiles indefensos. Y una de las cosas que más le dolía es que nunca supo cómo murió, ni dónde está enterrado, su padre. “No se me quita de la cabeza”.

La escena de la foto se ha reproducido en forma de escultura de bronce en el año 2000, ha sido realizada por Lola Reyes y Joan García. Está ubicada en La Vajol, y ha sido sufragada por asociaciones memorialistas de víctimas del franquismo e instituciones catalanas.

La Asociación de Descendientes del Exilio Español siente profundamente la muerte de Amadeo; persona muy humilde que a su vez nos dio muchas lecciones de humildad y humanidad. Nos quedaremos siempre con su ejemplo y, a pesar de su escepticismo, continuaremos en pos de esa justicia hacia las víctimas del franquismo.

La Junta Directiva, noviembre de 2019

 

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Presentacion del libro TALENTO Y EXILIO: LA DIASPORA DEL CONOCIMIENTO

 

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"Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que la de las personas célebres". Walter Benjamin