SUNDAY 21 OCTOBER 2018

EL PAIS. JORGE M. REVERTE 10 DIC 2006

El Gobierno frentepopulista de Léon Blum debatió sobre la intervención militar el 15 de marzo de 1938
El 15 de marzo de 1938, el presidente del Gobierno francés, Léon Blum, convoca una reunión de urgencia del Comité Permanente de la Defensa Nacional. A la reunión acuden el propio Blum; el ministro de Defensa, el radical-socialista Daladier; el ministro de Asuntos Exteriores, Paul Boncour, y todos los responsables de los ejércitos galos. El orden del día contiene un solo punto: discutir sobre una inmediata intervención armada en España.PASO-FRONTERA-PRATS-DE-MOLLO-2_54402290486_51351706917_600_226

El plan básico está diseñado desde poco después de que comenzara la Guerra Civil española, en otoño de 1936. Se trata de invadir Cataluña con el suficiente número de divisiones y apoyo aéreo para crear un área de seguridad en la frontera sur.

El Gobierno francés está recién formado. Hace apenas 24 horas que está en funciones, y su composición ha sido laboriosa. Francia vive horas agitadas, es un país de política inestable sobre el que penden importantes amenazas. La más grave es la que supone la agresividad creciente de Alemania e Italia. Hace apenas cuatro días que Adolf Hitler, con el consentimiento secreto de Benito Mussolini, se ha anexionado Austria, aplicando el anschluss, el viejo sueño de crear una gran Alemania.

Grave fracaso

Imagen_exilio_republicanoEs un grave fracaso para la política anglo-francesa de apaciguamiento, aplicada para suavizar la amenaza nazi de hacerse con Europa, que tiene un corolario muy grave para la República Española: el acuerdo de no intervención, que deja, en realidad, libertad de aprovisionamiento bélico a Franco y limita gravemente las posibilidades del Gobierno legal para conseguir los imprescindibles suministros de armas.

Pero no es sólo la intervención nazi en Austria la que genera una suprema inquietud en los franceses. Hay algunos otros elementos que generan la sensación de que una grave amenaza se cierne sobre el país. El primero, las informaciones sobre la situación en el norte de Marruecos. El segundo, las crecientes provocaciones de la marina italiana en el Mediterráneo, que anuncian una inseguridad grave para la conexión entre la metrópoli y su imperio africano.

Los dos más firmes partidarios de la intervención bélica en Cataluña son Léon Blum y Paul Boncour. Edouard Daladier se resiste, y los mandos militares se muestran radicalmente contrarios, salvo el jefe de la marina, el almirante Darlan. Jaime Martínez Parrilla ha rastreado los documentos que lo prueban.

Cuando acaba la tormentosa reunión, que dura algo más de dos horas, no se ha tomado ninguna determinación, lo que va a favor de los partidarios de no intervenir, aunque no está aún todo decidido. Las razones son varias. De orden interno y externo.

A los presentes sólo les une un factor: el patriotismo, la defensa de los intereses de Francia. Todo lo demás les divide. Los socialistas Blum y Boncour son partidarios de la República Española, y tienen información de primera mano. De un lado, como ha descrito Enrique Moradiellos, por las incesantes visitas del jefe del Gobierno español, Juan Negrín, quien informa de que su situación es angustiosa porque Franco ha roto el frente de Aragón y avanza, con las tropas italianas en vanguardia, hacia Cataluña y hacia el mar. Por otro lado, por el eficiente e incansable trabajo del agregado militar en la Embajada en Barcelona, el teniente coronel Louis Henri Morel, que lleva destacado en su puesto desde que comenzara el conflicto español.

Amenaza seria

Eso no sólo significa que el régimen legal corre un grave riesgo en España, sino que los contingentes militares alemanes e italianos se pueden instalar al sur del Pirineo, concretando una seria amenaza para Francia en el caso, que se da casi por seguro, de que estalle una nueva guerra europea. Pero Blum y Boncour no pueden tomar sin acuerdo unánime una decisión de entrada en la guerra española porque hay una espada de Damocles pendiendo sobre Francia: la amenaza del Gobierno Británico de que el país se quedará sólo en caso de conflicto con Alemania si toma la iniciativa en solitario de provocar un casus belli.Y los ingleses, como han descrito autores como Enric Ucelay, tienen la vista puesta en sus problemas en Extremo Oriente, donde está lo más preciado de su imperio: la India.

En el ánimo de los militares franceses predomina un complejo de inferioridad frente al ejército alemán, con la experiencia traumática de la Gran Guerra aún no borrada. Sin unos aliados como el Reino Unido y Estados Unidos no osarían enfrentarse a los vecinos alemanes. Pero hay más: en las filas del ejército francés predomina la simpatía hacia la causa franquista. La mayoría de los militares están cercanos a un grupo monárquico ultraderechista que dirige Charles Maurras, L’Action Française. Una facción de este partido, un grupo terrorista bautizado como La Cagoule, ha intentado incluso provocar un golpe de estado contra el Frente Popular y la propia República hace tan sólo unos meses. Un golpe que tenía componentes ideológicos y de violencia similar a los del alzamiento franquista de julio de 1936. La situación de tensión prebélica que vive Francia por las amenazas alemanas e italianas ha aconsejado a los dirigentes políticos no purgar el ejército.

Sólo Darlan ha apoyado la solicitud de intervención: la presencia aérea y naval de los italianos, pero también de los alemanes, en Baleares constituye una gravísima posibilidad de que Francia se quede aislada. Desde su punto de vista particular es un suicidio dejar que continúen desplegándose a su antojo en la zona.

Extraña circunstancia

En los momentos en que se produce la reunión se da una circunstancia realmente extraña: Franco sabe más de la política francesa y sus discusiones militares que los franceses de la política de Franco. El general golpista sabe muy bien, por su eficaz agente en Londres, el duque de Alba, cómo tranquilizar a los ingleses, y les ha hecho llegar un mensaje repetido a los conservadores, que gobiernan y simpatizan con su rebelión motivada por el orden y la necesidad de hacer frente al bolchevismo, en el sentido de que si gana la guerra se mantendrá neutral en caso de conflicto europeo. Pero goza de más ventajas: su gobierno ha acogido con generosidad a los terroristas de La Cagoule que se han visto obligados a huir después de la fallida intentona de golpe. Y los ultraderechistas de L’Action Française se ocupan de que reciba el tranquilizador mensaje de que no va a producirse la intervención. Aun así, Franco desconfía, porque no todo está resuelto. Y hay declaraciones de responsables políticos franceses que afirman que Francia no podrá consentir que se forme un Estado que le sea hostil al sur de los Pirineos. Francia, en cambio, no tiene agentes en Burgos porque mantiene relaciones diplomáticas con la República y no reconoce a los golpistas.

Desde la República Española se producen varias intentonas de influir en el nuevo Gobierno de Blum. El objetivo de máximos bien podría ser que el ejército galo entrara en España. En el mejor de los casos, eso pararía a los franquistas; en el peor, se desencadenaría el conflicto europeo, y la República se vería alineada con las potencias democráticas contra Hitler y Mussolini. El presidente Azaña detesta esa posibilidad, que no haría otra cosa que añadir sangre a la ya derramada. Pero en el ánimo de Juan Negrín no es una salida descabellada.

Hay otra posibilidad de provocar un cambio en el estado de ánimo y en las decisiones francesas: la situación en Marruecos. Por razones de muy difícil justificación, el Deuxième Bureau, el centro de inteligencia francés, no ha desplegado suficientes medios para conocer las intenciones de Franco. Y desde la República se promueve una gran maniobra de intoxicación lanzada por el eficiente aparato de la Komintern. En París hay un agente del mítico Willi Münzenberg, el comunista alemán encargado de convocar a los mejores intelectuales occidentales en torno a los intereses de Stalin. Se trata de un checo, Otto Katz, que comienza una gran campaña de información trucada sobre posibles conflictos en Marruecos. La conspiración informativa tiene dos ejes. El primero consiste en hacer llegar documentos queprueban que en la zona del protectorado controlada por España se acumula gran cantidad de armas que servirían para abastecer un comando de desembarco alemán. Los informes están tan bien armados que llegan al Ministerio de Asuntos Exteriores y provocan una auténtica alarma.

El segundo eje de la campaña está montado desde Barcelona. El responsable es el mismo Katz, pero tiene la colaboración eficaz de la prensa gubernamental española, sobre todo el órgano oficial negrinista,La Vanguardia: las noticias procedentes de Tánger hablan de que se está preparando una rebelión con base sobre todo en Tetuán, que acabaría afectando a toda la seguridad de la zona. Los motivos son el descontento de la población por la gran cantidad de heridos que llegan, procedentes de la Península, y por los miles de muertos marroquíes que se cuentan. Las tropas moras que combaten con Franco son tropas de choque, y las bajas que sufren son enormes. Lo cierto es que la inquietud existe en el Rif, y es también cierto que ha habido intentos de parte del Gobierno republicano de provocar un levantamiento en Marruecos.

La decisión es realmente difícil para los franceses. Tanto si se produce una invasión alemana en el norte de África como si hay un levantamiento civil, las complicaciones serán formidables. Por muchas razones, y no es la menor que Argelia y Marruecos serán fuentes importantes de levas de soldados en el caso, que se da casi por cierto, de que la guerra acabe estallando.

Dos hombres influirán definitivamente en la decisión que se adopte. El primero de ellos, un militante de la extrema derecha, con importantes funciones en el servicio de información del ejército, llamado Lostanau-Lacau, filtra a la prensa conservadora y al gobierno franquista el contenido de los debates. La prensa derechista francesa inicia una brutal campaña contra la intervención. Y en Burgos, el gran amigo de Lostanau, el jefe del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM), el coronel Ungría, informa a Franco para que este redoble su campaña de tranquilización ante el Gobierno Británico, que, a su vez, presionará a los franceses.

Un hombre clave

El otro hombre clave es el teniente coronel Louis Henri Morel, agregado militar en la Embajada en Barcelona. Morel es un hombre también cercano a L’Action Française, pero es sobre todo un agudo analista y un observador equilibrado. Morel no está obsesionado por la hegemonía soviética en la República, porque conoce bien a Negrín y a Azaña. Y su versión de los hechos es que existe un peligro cierto en los movimientos del ejército italiano y el cuerpo expedicionario alemán enrolado en la Legión Condor. Acompañan y son decisivos en el avance arrollador del ejército franquista.

Blum hace llamar a Morel. El día 20 de marzo, por la mañana, el militar se reúne con el jefe del Gobierno y los ministros de Defensa y de Exteriores. Morel no da crédito a las noticias alarmantes sobre el norte de Marruecos. Pero sí insiste en el riesgo de los planes militares ítalo-alemanes. Morel, sin embargo, hace un análisis que es definitivo: enviar cuatro o cinco divisiones a Cataluña podría acarrear al ejército francés un fiasco similar al que sufrieron los italianos en Guadalajara. Eso sería catastrófico para su país. Su argumento es otro: para ayudar a la República hacen falta 500 aviones. Y él es partidario de que se les suministren a los republicanos.

Otros argumentos

En el ánimo de Blum y de Daladier acaban pesando otros argumentos: Franco consigue, a través de Ungría y sus contactos en el ejército francés, que el jefe del Ejército del Aire crea que hay 5.000 aviones alemanes e italianos, que la aviación francesa sería barrida en 15 días y el país quedaría inerme. Consigue eso y que el Reino Unido refuerce su presión sobre Francia. No habrá ningún apoyo a una intervención.

Las gestiones de Morel -que acabará muriendo en un campo de concentración nazi en 1942 porque le repugna Petain y la colaboración de su régimen fantoche de Vichy con Alemania, y se une a la resistencia- consiguen sólo una pequeña victoria: a Franco le llega el mensaje, que es en realidad un farol, dadas las circunstancias políticas, de que Francia considerará casus belli que sus tropas, acompañadas de los extranjeros que le apoyan, lleguen a los Pirineos. Franco detendrá su ofensiva en Lleida. No osará, hasta que se consume la traición de Múnich, atacar Cataluña.

Y la frontera se abrirá durante un tiempo al paso del material bélico que la URSS vende a la República. Con eso, el Gobierno de Negrín consigue retardar lo que parece que va a ser un avance incontenible y definitivo de Franco.

La guerra española se va a prolongar casi un año. Pero Francia no intervendrá en ella. Seguirá siendo, hasta el final, un conflicto aislado para las potencias democráticas.

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Henri MOREL, Teniente Coronel, Agregado militar en España de 1936 a 1939.

mOrelDesde su llegada a España en julio de 1936, el teniente coronel Henri Morel, Agregado Militar de la Embajada de Francia en España, demuestra en sus informes que una victoria de los militares “rebeldes” a costa de la República española podría representar un verdadero peligro para Francia. A este respecto, su oposición al alto mando francés, en su gran mayoría favorable a una victoria del General Franco, está muy clara. En 1938, le sugiere al Presidente del Consejo, Léon Blum, que intervenga militarmente para ayudar a los republicanos. Cuando Francia reconoce al gobierno franquista como gobierno de España (febrero de 1939), destituyen a Henri Morel como Agregado Militar y lo mandan al frente

para luchar contra las tropas italianas. En noviembre de 1942, intenta resistir a la invasión de la zona libre junto con el General de Lattre. Detenido por Vichy y liberado, la gestapo lo captura en julio de 1944 y lo deporta al campo de Hambourg-Neuengamme donde fallece el 13 de septiembre de 1944.

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Palabras sobre los Republicanos españoles del présidente de la Republica francesa en el 70 aniversario de la liberación de Paris 2014

Derrotados-fascismo-abocados-exodoAyuntamiento de París 25 de agosto 2014
Paris libérée, c’était la victoire de la France, de toute la France. Celle des Français libres, celle des Français engagés de Londres, celle de la Résistance, celle des cohortes bigarrées de LECLERC et de de LATTRE de TASSIGNY, celle des évadés de métropole, des dissidents de l’Outre-mer. Cette France à laquelle s’était ralliés les soldats d’Afrique, mais aussi les Allemands antinazis et les républicains espagnols de la « Nueve » qui furent parmi les premiers à pénétrer dans Paris, et auxquels je veux rendre hommage une nouvelle fois ce soir.
C’est grâce à eux, à tous ceux-là, que Paris a pu rester la capitale de la liberté, la ville des droits de l’Homme et la cité de l’esprit. Aujourd’hui encore, c’est toujours vers Paris que se tournent les peuples qui souffrent sous le joug des dictatures que se dirigent les peuples qui luttent pour leur émancipation. C’est à Paris que les démocraties demandent à être protégées de la terreur. C’est vers Paris, encore aujourd’hui, que regardent le peuple irakien et toutes ses minorités persécutées par le groupe barbare de l’Etat islamique.

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El héroe valenciano de París, Amado Granell, considerado el liberador parisino, ya tiene su primera placa conmemorativa después de 70 años
placa2Era el 24 de agosto de 1944 cuando el valenciano Amado Granell, al mando de La Nueve del general Leclerc, liberaba París. Setenta años después, Granell tiene su primera placa conmemorativa oficial en España, en el patio del Instituto Valenciano Francés. «Hoy es un día de mucha emoción para mí. Es una lástima que no se hiciera antes para que mi padre (fallecido en 1972) y los suyos hubieran disfrutado de este reconocimiento en vida», relata Aurora, hija mayor de Granell. Acompañada de dos nietos de Granell, la hija del «liberador francés» -como así lo calificó el embajador de Francia en España, Jérôme Bonnafont- recordaba ayer durante el acto «que mi padre era una gran persona que luchó por la libertad».

Amado Granell, republicano de izquierdas, nació en Burriana en 1898. Vivió en Valencia, Orihuela, Alicante y Santander. Su nieta Aurora lo recuerda como el «príncipe azul». Su abuela les leía las cartas que le escribía cuando estaba en las guerras (África, Civil española y en la II Guerra Mundial). «Fue un héroe», recalcaba su nieta.

Aurora hija, que ahora tiene 84 años y casi con una energía de veinteañera, vivió en París durante un tiempo junto a su padre y su hermano ya fallecido. Al destapar la placa, sus ojos se llenaron de alegría pero también de recuerdo, quedando atrapada su mirada en el nombre de su padre. Minutos antes, Bonnafont afirmaba que «recibimos (refiriéndose a Francia) a Granell y a los suyos como uno de los nuestros». Y así quedó grabado en la historia al aparecer el burrianense en la portada del periódico LIbération al día siguiente de la LIberación de París.

Los componentes de la mítica La Nueve (2ª División Blindada de la Francia Libre) eran la mayoría de origen español, las órdenes se daban en castellano y sus tanques portaban banderas republicanas», recordaba ayer la periodista Evelyn Mesquida, autora del libro La Nueve y que viajó desde la capital francesa para el homenaje a Granell. No sólo la placa recuerda la figura de Granell, también un gran mural que representa aquel día y que ha sido creado por el ilustrador valenciano Paco Roca.

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Annie Thomas: “Solidaridad y resistencia frente a barbarie y horror”

Así describió Annie Thomas, Consejera de Asuntos Sociales de la Embajada Francesa, a la enfermera Elisabeth Eidenbenz, fundadora de la Maternidad suiza de Elna, durante la inauguración oficial de la exposición “Tiempos de exilio y solidaridad. La Maternidad Suiza de Elna” en la Biblioteca Central de la UNED.

CLINICA

El Rector de la UNED, Juan A. Gimeno apunto que “Elna es esperanza y que Elisabeth es de esas personas que nos devuelve la fe en la humanidad. Es esperanza porque rompe la maldición que determina el futuro de las personas por el lugar en donde nacen. Esta exposición es Memoria y Vida, para aprender de la historia. La UNED es una ventana abierta a las posibilidades, para romper el maleficio de las personas que no pueden acceder a la educación superior. Por eso estamos especialmente unidos.”

Estas palabras fueron escuchadas por niños nacidos en la Maternidad Suiza de Elna, como Serge, que acudió a visitar la exposición de la Biblioteca de la UNED.

Exposición tiempos de exilio y solidaridad la Maternidad Suiza de Elna

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ELMUNDOLPO El Mundo: 25/08/2014

JÉRÔME BONNAFONT Embajador de Francia en España

Actualizado: 25/08/2014

El  25 de agosto de 1944, hace 70 años, el general De Gaulle entró en París. En aquella ocasión, pronunció sus famosas palabras: “¡París ultrajada, París rota, París martirizada, pero París liberada!”. Palabras que dieron la vuelta al mundo, recordándonos a todos y a cada uno de nosotros, que su Francia eterna no era esa Francia de la colaboración durante el régimen de ocupación nazi.

De Gaulle decidió que llegaría a París rodeado de soldados y combatientes franceses. Pero también había escogido -pocos son los que lo recuerdan- un cuerpo de élite para su protección personal. Y este cuerpo era español. Era la famosa compañía de combate Nueve, del Regimiento de Marcha de Chad, que formaba parte de la no menos famosa Segunda División Blindada del General Leclerc, conocida como Deuxième DB. La Deuxième DB contaba con 16.000 hombres, de los cuales 2.000 eran españoles. Y La Nueve estaba conformada por 146 españoles. Solo 16 sobrevivieron. Sus tanques se llamaban Guernica, Madrid o Don Quijote. Fueron ellos los primeros en entrar en París, el 24 de agosto de 1944, después de desembarcar en Utah Beach (Normandía) el 4 de agosto y participar en los combates de Château-Gontier y Alençon.

Un francés se encontraba al frente de La Nueve, el capitán Raymond Dronne, pero su segundo era un español, el teniente Amado Granell, de Valencia. Fue el primer miembro de las fuerzas francesas en entrar en la Alcaldía de París, ya en manos de la resistencia francesa. Poco después, el general Leclerc lo condecoró con la Legión de Honor.

Fue también un español, Antonio Gutiérrez, de Extremadura, quien detuvo y garantizó la seguridad de Von Choltitz, gobernador militar alemán de París, antes de que éste fuese entregado a los oficiales generales franceses.

El 26 de agosto, cuando el general De Gaulle recorre la París liberada, desde el Arco de Triunfo hasta Notre Dame, son, otra vez, los españoles quienes lo acompañan y escoltan, con Amado Granell, encabezando la comitiva. ¿Quién se hubiese imaginado tal muestra de confianza y de reconocimiento hacia esos valientes españoles que habían combatido al lado de los franceses libres?

Justamente ayer, para dar un merecido homenaje al papel excepcional que desempeñaron los republicanos españoles en la Liberación de París, en la Plaza del Ayuntamiento de la capital francesa, la alcaldesa, Anne Hidalgo, participó en la ceremonia de conmemoración de aquellos actos gloriosos, ante numerosas autoridades del Estado.

Al respecto, cabe recordar que desde el año 2012 las banderas de La Nueve se asocian a las ceremonias organizadas por la Alcaldía de París para conmemorar el aniversario de la liberación de la capital.

Asimismo, en 2009, mi predecesor, el embajador Bruno Delaye, rindió un homenaje, el 7 de mayo en el cementerio de Fuencarral, a la memoria y la generosidad de los republicanos españoles que habían luchado junto con los miembros de la resistencia francesa en contra de la Alemania de Hitler. De igual manera, el pasado 8 de mayo, durante la ceremonia organizada por esta Embajada con motivo del 69° aniversario de la capitulación alemana, ante las autoridades y los militares españoles, tuve la oportunidad de recordar el insigne papel que desempeñó La Nueve y sus valerosos combatientes españoles durante la liberación de París.

Francia no olvida que el combate de los españoles al lado de los franceses libres empezó a partir de septiembre de 1939. Más de 50.000 españoles lo hicieron y 8.000 de ellos en las filas de la Legión extranjera. 35.000 dieron su vida, murieron en combate, fueron fusilados o deportados. Recordémoslos.

Conmemorar este pasado enriquece y fortalece la amistad hispanofrancesa. Se trata de nuestra memoria compartida.

Para recordar este importante capítulo de nuestro pasado, todavía poco conocido, se proyectará esta tarde en el Institut Français de Madrid, a las ocho de la tarde, el documental en español de Alberto Marquardt La Nueve, los olvidados de la Victoria, que narra esta bella y noble página de la Historia.

El Mundo Los españoles allanaron el camino

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"Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que la de las personas célebres". Walter Benjamin

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