THURSDAY 17 AUGUST 2017
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predicadoresCazarabet conversa con Rosa María Aragüés Estragués: Autora de una tesis doctoral que versa sobre la represión franquista sobre las mujeres, las presas políticas, en la cárcel de Predicadores –

Rosa María, amiga, ¿qué fue lo que te hizo centrar tu tesis sobre la represión política sobre las mujeres en Predicadores?

Podría decirse que fue casi una casualidad. Cuando acabé la carrera hice un posgrado en archivos. Las prácticas fueron en el Archivo Municipal y por casualidad cayeron en mis manos los padrones de la cárcel de Predicadores.
Me sorprendió mucho. A pesar de saber que en dicha calle había un edificio en el que decían había habido una cárcel de mujeres, mi ignorancia sobre las cárceles franquistas era total. Como les pasó y creo que aún les pasa a algunos españoles, las gentes de mi generación no tenían demasiada idea de los crímenes y el alcance de la represión que habían sufrido nuestros padres y abuelos. Y eso que en mi casa se hablaba de la Guerra. Mi padre como buen republicano y mi madre como nacionalista catalana, siempre nos contaron lo que había pasado y lo que habían sufrido. Pero aun así creo que había mucho proteccionismo por parte de nuestros mayores y preferían callar todo el horror que se había vivido.
Empecé a investigar sobre aquellos padrones, sobre todo me sorprendió mucho la cantidad de niños que aparecían. Y empecé a preguntar… y a leer. Al año siguiente decidí seguir con mi doctorado. Y entre en un proyecto sobre Franquismo. Debido a mi trabajo y a mis cargas familiares debía escoger un tema que me permitiera investigar desde Zaragoza. Elegí la represión de género y en consecuencia me asignaron como tutora a Ángeles Egido, catedrática de Historia Contemporánea de la UNED e investigadora en el campo de la represión de género y de las cárceles de mujeres durante el franquismo. Cuando le conté mi descubrimiento me animó a seguir con el tema, pues a pesar de que la cárcel de Predicadores era nombrada por muchas mujeres que habían estado en las cárceles franquistas como una de las más duras, no había ningún trabajo específico sobre dicha cárcel.
En ocasiones fue muy duro, tanto dolor, tanta miseria y sobre todo tanta crueldad se hacía insoportable. Por dos veces pensé que no iba a poder seguir, pero siempre volvía a la investigación. Mi deseo de saber y sobre todo de darles nombre a esas mujeres y a esos niños, que se conociera su historia y todo el sufrimiento que sin motivo alguno habían pasado, era superior a mi angustia.

-Porque la represión sobre las mujeres ¿sobre qué pilares se fundamentó?

Las mujeres han sido siempre una figura de gran importancia en las guerras. No tanto por el papel que llevaban a cabo como combatientes, sino más bien por lo que representaban.
La mujer es la madre, la esposa, la hija, la novia y se convierte inmediatamente en pieza fundamental para el control y represión del enemigo. En la Guerra Civil española, las mujeres que sufrieron persecución, represión y en muchos casos muerte, en su mayoría no eran combatientes ni tenían cargos políticos, eran simplemente, madres, esposas, novias o hijas de republicanos que o bien se habían pasado al bando de la República o habían huido de sus casas antes de ser detenidos. Por este motivo las que más sufrieron fueron las mujeres normales, las amas de casa, las campesinas, que cuando llegaban a detener a sus hombres y no los encontraban se las llevaban a ellas, para obligar a estos a entregarse. Todas las muertes, humillaciones y vejaciones que sufrieron estaban dedicadas a los hombres a que estos sintieran como eran escarnecidos en lo más sagrado para ellos: sus mujeres. Además, según la tradición patriarcal, es la mujer la que educa a los hijos. No se podía permitir que los niños se educaran en la tradición republicana, había que impedirlo y la única manera, era por la eliminación de las más reacias y por la implantación del miedo sobre el resto. Y en caso necesario quitándoles a sus hijos y educándoles como miembros sumisos del nuevo estado. Y en este aspecto creo que lo supieron hacer muy bien y con gran éxito. Sirva como muestra el presente.

Ventas, Predicadores, fueron cárceles donde se apiñaron mujeres “enemigas” de la dictadura franquista ¿fue muy diferente sufrir cárcel y represión en una respecto a otra?; ¿qué otras cárceles franquistas eran expresamente para practicar la represión política en España?

Las cárceles de mujeres eran muy similares, cada una con su propia identidad, pero muy similares. Hay que tener en cuenta que en aquella época sólo había tres cárceles específicamente de mujeres. Ventas, inaugurada por Victoria Kent pocos años antes; Les Corts, en Barcelona y Alcalá de Henares, la más antigua, que se había creado como cárcel central de mujeres en 1883. El resto de las cárceles eran específicamente para hombres, aunque la mayor parte de ellas tenían un recinto muy reducido para mujeres. Con el golpe de estado y la posterior guerra civil, todas las cárceles se llenaron, y los departamentos para mujeres quedaron saturados. Fue necesario acondicionar todo lo acondicionable para poder acoger a tanta población reclusa. Pero finalizada la guerra el problema se acrecentó, pues el número de reclusas creció sobre manera. Sólo indicar que según Ricard Vinyes, en 1940 había 50.400 mujeres en las cárceles franquistas. Hubo que habilitar antiguas cárceles ya en desuso, como Predicadores, y sobre todo conventos. Las órdenes religiosas femeninas ofrecieron sus conventos y ellas mismas ejercieron de carceleras. Como es de imaginar esos edificios no cumplían las más mínimas normas de habitabilidad y las reclusas estaban en pésimas condiciones. Sobresaturación de personal, nulas condiciones higiénicas, mala alimentación…todas tenían las mismas carencias. Piénsese que una cárcel como Predicadores con capacidad para 140 reclusas, llegó a tener más de 600. Y eso sucedía en todas las cárceles.
Ventas, Les Corts, Predicadores, Saturrarán (un antiguo balneario en Guipúzcoa), Amorebieta, Palma de Mallorca, Ntra. Sra. Del Puig, Santa Clara, Barbastro, las Oblatas de Tarragona, Gerona, Málaga, Bande (Galicia), la Prisión Central de Segovia y un largo etc. Todas ellas fueron igual de terribles y todas ellas estaban controladas por religiosas de diferentes órdenes. En Zaragoza las Hermanas de La Caridad de Santa Ana.

¿Qué perfil tenían las mujeres reprimidas en las cárceles y centros penitenciarios o de represión situadas por el territorio del estado español?

El perfil fue muy variado, pues se mezclaron mujeres de todas las clases sociales, edades y condición. Amas de casa, sirvientas, comerciantes, modistas, maestras. Solteras, casadas, viudas. Niñas, jóvenes, mayores, ancianas. Especialmente en la primera época, durante la guerra.
De hecho, los historiadores hablamos de anteriores y posteriores, es decir, de las que fueron encarceladas durante la guerra y las que lo fueron después. Las primeras, las anteriores, eran en su mayor parte, mujeres sencillas, como ya he dicho había muy pocas combatientes. No tenían límites de edad, eran madres, esposas, novias o hijas que, según sus propias palabras, no se fueron de sus casas porque no podían imaginarse que a las mujeres les hicieran nada. Pero no fue así y muchas de ellas pagaron con su vida su inocencia o con largos años de cárcel. Las más jóvenes casi siempre eran detenidas al mismo tiempo que sus padres y acusadas de ser milicianas. Pero lo cierto es que hubo muy pocas y aunque la propaganda franquista tildaba a todas las chicas jóvenes que detenían de milicianas, sólo era propaganda para vejar a las rojas. Tacharlas de indecentes, de llevar ropa de hombre, de portar armas, de vivir con sus compañeros sin estar casadas. Todo ello era para dar una imagen de maldad de las mujeres republicanas, de diferenciarlas de las mujeres de orden, ejemplo de bondad, castidad y pureza.
Después de la guerra el papel de la mujer fue diferente. Las primeras habían desaparecido o ya estaban controladas. Pero surgió otro tipo de reclusas, eran mujeres más bien jóvenes, políticamente comprometidas, que durante toda la dictadura lucharían contra el fascismo y en muchas ocasiones pasarían largos años en la cárcel. Algunas de ellas hasta bien entrados los años sesenta. A este grupo se unió y en ocasiones se mezcló otro tipo de mujer, las mujeres de la guerrilla. Éstas solían ser familia de los guerrilleros y les servían de enlace, para conseguir suministro y avisarles cuando había algún problema. Muchas de ellas murieron, otras fueron salvajemente torturadas y todas quedaron en el anonimato.
Pero junto a estos dos grupos hubo otro que compartió presidio con los dos anteriores, las comunes. Durante la guerra prácticamente habían desaparecido, no se las nombra, aunque también están ahí, de hecho, cuando las mujeres son trasladadas a Predicadores el 11% son comunes. Pero en la posguerra el número de comunes se incrementará en gran medida. La guerra había traído la miseria al país. Malas cosechas, falta de brazos para trabajar la tierra, fábricas destruidas, un número importante de la población había muerto, estaba en prisión o se había exiliado, y una mala política internacional que, todavía más, propició la situación de desabastecimiento del país. Todos estos factores fueron la causa de que la población sufriera hambre y todo tipo de necesidades y enfermedades. Muchas mujeres debieron dedicarse al estraperlo para sacar a sus familias adelante y otras muchas terminaron ejerciendo la prostitución como único medio de subsistencia. Lo que las llevaba a la cárcel periódicamente.
De todas maneras, hay que aclarar que la política represiva sobre las mujeres estableció que no se las catalogara como políticas, todas eran oficialmente comunes. Se las quiso clasificar a todas de delincuentes, otra manera más de denigrarlas y de demostrar que las mujeres rojas eran todas unas perdidas; para Dios y para la sociedad. Hasta el derecho a considerarse políticas se les intentó quitar. La convivencia entra políticas y comunes fue muy difícil, intentando las primeras vivir lo más separadas posibles y marcar claramente las diferencias con las comunes. Además, estas últimas eran en muchas ocasiones utilizadas por las religiosas y la dirección del centro para controlar a las políticas.

¿Qué fina línea roja había entre la represión, y mucha, vivida en un pueblo donde las mujeres fueron rapadas, obligadas a beber aceite de ricino, ser paseadas con carteles en los que se escribían desde insultos hasta su filiación política, donde les señalaban y eran continuo objeto de burla por estar sus maridos, novios, hermanos o padres recluidos, condenados o muertos por la represión o el pasar, ya a engrosar la reclusión en cárceles como la de Predicadores?

Bueno lo que sucedió en los pueblos fue terrible. Hay que contar con que son sociedades muy cerradas, donde todo el mundo se conoce, e inevitablemente, las rencillas tienen un buen caldo de cultivo en un conflicto de este tipo. Viejos odios, amores no correspondidos, venganzas por la muerte de algún familiar o, en más ocasiones de las que parece, el deseo de congraciarse con las nuevas autoridades llevó a más de uno, o una, a actuar de manera miserable. Publiqué en Hispania Nova el relato de una niña, Primitiva Francés, de cómo huyó de su pueblo, Tosos, con sus padres el 19 de julio, todo el periplo que pasaron durante los tres años de la guerra y su retorno al pueblo. Volvió con la madre y sus tres hermanos pequeños, una de pecho. Ella tenía once años y explica cómo les pegaban y daban pisotones para que cantaran el Cara al Sol, los mismos que habían sido sus vecinos. Sin ningún tipo de piedad. Al final tuvieron que abandonar el pueblo.

Pero a pesar de todas esas barbaridades, entrar en la cárcel no era mejor. Las condiciones eran terribles, pues a la masificación se unía el hambre y las enfermedades. Todas eran conscientes de que sin ayuda del exterior era muy difícil sobrevivir en cualquier cárcel. Y la situación también era terrible, había mucha hambre y llevarles algo de comida significaba quitárselo de comer a los que estaban en casa. Además, la mayor parte de las mujeres que entraban en prisión, sobre todo durante la guerra, o tenían al marido en la cárcel o había muerto y ellas se encontraban con el problema de los hijos. Si eran niños pequeños, menores de cuatro años los llevaban con ellas, si eran más mayores quedaban abandonados a su suerte y, sobre todo, en los pueblos eso era terribles pues nadie se atrevía a ayudarles por miedo a las represiones. Además, ellas sabían que cuando los pequeños cumplían cuatro años se los quitaban, ingresaban en orfelinatos y en muchos casos eran entregados en adopción sin consentimiento paterno.

Eran conscientes que, de un modo u otro, a menos que algún familiar se hiciese cargo de los niños, podían perderlos para siempre. En todo caso lo que si que es cierto es que eran reeducados para ser ciudadanos fieles a los nuevos postulados del Estado, instándoles a renegar de sus familias, de sus padres.

Imagínate el sufrimiento, el miedo de aquellas mujeres, sin poder proteger a sus hijos. Viéndolos muchas veces morir en la cárcel, impotentes, sin poder hacer nada, pues el régimen al que eran sometidas aquellas criaturas era el mismo que el de sus madres. No había concesiones y muchos no podían soportarlo y morían; de hambre, de sed, de enfermedad.

Y después cuando salían la adaptación a la nueva vida era muy difícil. Muchas de ellas habían entrado siendo niñas y salían como mujeres adultas. Volvían a una sociedad desconocida para ellas y en la que no encontraban nada más que rechazo. Etiquetadas de rojas nadie les daba trabajo. Incluso se dio el caso de ser repudiadas por sus propias familias, sus maridos, sus hijos. Eso fue lo más duro.

Predicadores no fue de las cárceles que más mujeres tuvo. Cuando en abril de 1939 trasladaron a las presas de Torrero a Predicadores, eran 512 mujeres y 53 niños. Ese sería el año en el que más mujeres ingresaron en Predicadores, 656. En los años sucesivos el número fue descendiendo, 365 en 1940, en 1941, 237 y así paulatinamente hasta llegar a las 81 mujeres que quedaban en el momento de su cierre.
Lo que tiene de especial Predicadores, es que a pesar de que el número de internas fue más bajo que el de otras cárceles, Ventas o Les Corts, la cantidad de mujeres que pasaron por ella si fue importante. Según mis investigaciones desde el 6 de abril de 1939 al 1 de julio de 1955, ingresaron en Predicadores alrededor de 5.637 mujeres. Te preguntarás cómo es posible, ya que siguiendo la relación anteriormente expuesta las cifras no coinciden.
El misterio no es otro que Predicadores era una cárcel de paso. Estaba situada a medio camino entre Madrid y las cárceles del norte y del este; de Cataluña y Baleares. Esto conllevó un enorme trasiego de presas, lo que vino en llamarse irónicamente, “Turismo carcelario”; es decir, una vez llevados a cabo los consejos de guerra se ubicaba a las reclusas en su destino definitivo, según la sentencia. Por ello las mujeres que eran trasladadas utilizando esta ruta solían pernoctar una o varias noches en Predicadores, y, como es natural eran registradas en los libros de entradas y salidas.
Por lo que respecta a las edades, también está condicionado por la guerra. En un principio las había de todas clases. Desde niñas de dieciséis años, hasta ancianas de ochenta. No se tenía ningún miramiento en ese sentido. Pero poco a poco fue cambiando el espectro de la edad. A partir de 1939, las menores eran entregadas a la Tutelar de Menores e ingresadas en conventos preparados para recibir a jóvenes descarriadas, en especial las Oblatas y cuando cumplían la mayoría de edad eran devueltas a Predicadores. El grupo más numeroso era el comprendido entre los veinte años y los cuarenta, aunque la diferencia con el resto no es demasiado grande y se encuentra un número considerable de mayores de setenta, siendo la más anciana de ochenta y dos años. Como ya he dicho eran las madres, hijas y esposas. De ahí las edades y que el número de casadas fuera muy elevado.
En la posguerra las cosas fueron cambiando paulatinamente. Primero desaparecieron las menores y en 1945 ya no había ninguna mayor de setenta años.

¿Qué penas temporales de prisión, más o menos cumplían?; también las hubo que fueron condenadas a la pena de muerte, ¿cómo fue en Predicadores?

Las condenas solían ser desproporcionadas y ridículamente severas. Realmente al ver los procesos a la conclusión que llegas es que lo único que se pretendía era aniquilar a todo el que no pensara como ellos, bien con la muerte o con penas que los destrozaran física y moralmente para siempre. Lo primero que hay que recordar es que se les acusaba de delitos que en el momento de ser realizados eran completamente legales. Dar vivas a la República, haber votado a cualquier partido republicano, cantar canciones antifascistas, haberse casado por lo civil o haberse divorciado, no ir a la iglesia. O de cosas tan absurdas como vestir mono, o escaparse del pueblo por miedo al entrar las tropas franquistas.

Por eso las penas eran muy arbitrarias, se dan casos de mujeres detenidas intentando pasar a zona republicana y que fueron fusiladas; de una chica de 17 años acusada de acompañar al hermano que se pasaba, ella no, pero condenarla a ocho años; de otra menor detenida con los padres y que a pesar de los buenos informes se consideró que debía pensar como éstos y fue condenada a seis años; pena de muerte por delatar a personas de derechas que se demostraba que estaban vivas, pero daba igual, treinta años por insultar a los aviones que les iban a bombardear, etc. etc. etc. Todo absurdo, inhumano, pura venganza.

En Predicadores no constan datos de mujeres fusiladas. Esto se podría justificar por el hecho de que si hubo sacas las presas serían sacadas de esta cárcel y llevadas a Torrero donde entrarían en capilla para ser fusiladas en las tapias del cementerio. Las mismas presas dicen que si las hubo, no se enteraron; pues daban la orden de traslado y se las llevaban y ya no las volvían a ver. Las únicas mujeres que tenemos constancia que fueron fusiladas estando en Predicadores, son dos; Rosario Calvé y Eulalia Muñoz Sánchez, ambas habían sido trasladadas a Valencia con anterioridad, pero después fueron devueltas a Predicadores y fusiladas en 1943, parece ser que procedían del pueblo de Libros (Teruel) y eran las viudas del alcalde y el secretario del ayuntamiento de dicho pueblo. Según Julián Casanova en esa fecha fueron fusiladas tres mujeres más; Narcisa Zubeldía, María de Diego y Antonia Visús, pero estas no constan en los registros de Predicadores. Condenas a muerte hubo muchas, ejecuciones menos. Afortunadamente muchas condenas fueron conmutadas a treinta años a raíz de los indultos que por motivos especiales empezó a otorgar el régimen franquista a partir de 1945.

 ¿Qué pasaba en Predicadores? ¿Cómo era un día a día?

Como ya te he dicho, Predicadores era un antiguo palacio, un enorme y tétrico caserón, que no recogía las mínimas condiciones de habitabilidad e higiene para que aquellas mujeres pudieran llevar una vida digna. A esto había que unirle la falta de espacio, pues la cárcel compartía edificio con los juzgados y esta sólo ocupaba el ala que daba al río. Como estaba situada a las orillas del Ebro, sus paredes rezumaban humedad y las nieblas la mayor parte de los días de invierno duraban hasta bien entrada la mañana. Pasaban mucho frío en invierno, no había ningún medio de calefacción, y un calor asfixiante en verano, ya que como sabes en Zaragoza los veranos suelen ser muy calurosos.

El espacio destinado a las reclusas estaba formado por dos salas comunes y dieciséis celdas de castigo, además de un patio. Su vida discurría entre esas dos enormes salas donde dormían todas juntas y ese oscuro, y profundo, patio en el que pasaban la mayor parte del día. Por la distribución del edificio, parece ser que no disponían de comedor, tenían que comer en el patio. Como el centro estaba concebido para un número de reclusas no mayor a 140, en los momentos de mayor ocupación como por ejemplo diciembre de 1939, estas tenían que dormir en cualquier parte. Las escaleras, los pasillos, etc.

La falta de espacio hacía que no tuviera camas. Durmiendo todas en el suelo sobre petates o colchones que les traían las familias y aunque como no llegaban para todas tenían que compartirlos. Dormían amontonadas y, de hecho, según su propia explicación cuando tenían que darse la vuelta debían hacerlo todas al mismo tiempo. El hacinamiento era total. Por la mañana debían amontonar sus pertenencias en el centro de las salas, bien tapado, sin preocuparse del contagio de infecciones que pudiese conllevar semejante hacinamiento.

Formaban a las siete de la mañana. Bajaban al patio y allí permanecían todo el día; lloviera o nevara, hiciese frio o calor; no volvían a subir hasta la noche, aunque estuvieran enfermas. No les permitían bajar ninguna manta u otra prenda de abrigo. Para lavarse tanto ellas como la ropa y los platos, disponían de una espacie de abrevadero. Sólo había cuatro letrinas y no tenían puertas. Dado el número de mujeres, las colas que se formaban para cualquier cosa eran interminables. Las deficiencias higiénicas propiciaban la propagación de piojos y otros parásitos, lo que conllevaba el constante rapado de cabello y la necesidad de espulgarse todos los días entre ellas, y revisar los pliegues de la ropa antes de acostarse.

Para el desayuno no tomaban nada caliente, sólo les daban una barrita de las de racionamiento para cuatro. En ese trocito de pan hacían con una cucharilla un agujero y le ponían mermelada, con cuidado de que no se les cayese. El rancho era muy escaso, consistía en un caldo grasiento que en algunas ocasiones llevaba arroz, patatas, nabos, lentejas y habas. Ellas mismas se preparaban un primer plato lo hacían con las vainas de las habas y si había suerte con algún trozo de patata. Con los granos de las habas se hacían el segundo, aliñado con un poco de aceite que las más privilegiadas recibían de sus casas. La carne y el pescado eran inexistentes. Para cenar les daban sopa y poco más. En 1952, se cerraron las cocinas de Predicadores y el rancho lo llevaban en bicicleta desde Torrero; ya no volvieron a comer nada caliente.

Al ingresar no se les daba uniforme ni ropa de cama, por lo que muchas sólo poseían lo que llevaban al entrar en prisión y debían ser socorridas por sus compañeras que recibían ayuda de sus casas. La disciplina era muy férrea y las normas se seguían regularmente, en especial las formaciones diarias, cantos de himnos y los actos religiosos. A diferencia de otras cárceles no había ninguna actividad, ni formativa ni laboral y debieron ser las mismas reclusas quienes se ocuparan de organizar actividades que les permitirán seguir sobreviviendo sin caer en la desesperación. Talleres de lectura, de escritura, etc.

¿Hasta cuándo funcionó Predicadores como una cárcel de represión franquista para mujeres?

Predicadores se cerró en 1955. Fue una de las últimas cárceles habilitadas en cerrarse. Con el final de la guerra mundial el régimen quiso dar una imagen más amable de cara al exterior. Franco tenía que conseguir que las potencias aliadas, que habían ganado la guerra, olvidaran su origen fascista y el consiguiente apoyo a las potencias del Eje. Uno de los pasos a dar era demostrar que la España reinaba la paz y que la población republicana se había integrado en la nueva sociedad, en consecuencia, ya no quedaban presos relacionados con la guerra en las cárceles. Las cárceles de mujeres se empezaron a desmantelar, las comunes permanecieron en los departamentos de mujeres que había en las cárceles de hombres y las políticas se trasladaron a las llamadas cárceles centrales; Ventas, Les Corts y Segovia.

Predicadores, seguramente por su condición de cárcel de paso, fue de las últimas en cerrarse. Fue el 4 de julio de 1955. Según informe de la dirección, políticas ya no había, por lo que las comunes fueron devueltas a la Prisión de Torrero

Y qué fue después de ella?

Predicadores cerró sus puertas como cárcel, quedando en el edificio los juzgados de la ciudad hasta su traslado a la Plaza del Pilar en los años sesenta. Años después se trasladó al edificio el Instituto Luis Buñuel de segunda enseñanza y en la actualidad el colegio público Santo Domingo. Lamentablemente del antiguo palacio de los duques de Villahermosa, una de las más ilustres casas de la nobleza aragonesa, en la actualidad sólo se conserva la fachada principal. Es una verdadera lástima que un edificio del más puro estilo arquitectónico renacentista aragonés, que había sido sede de la Inquisición, en el que pasó sus últimas horas el Justicia de Argón, D. Juan de Lanuza, desapareciese sin pena ni gloria. Parece ser que ese es el destino de todas las cárceles franquistas. Pero como ya comenté el día del homenaje a las presas de Predicadores, “No las olvidemos y no las olvidarán”.

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entrevista

Francies Cate-Arries, hispanista, catedrática de Hispanic Studies, ha mostrado durante su progresión profesional un continuo y creciente interés por la Guerra Civil española y más concretamente por el arte, la literatura y la experiencia de la II República y el exilio.

Profesora en The College of William & Mary, ha incorporado su conocimiento sobre el Exilio en sus clases y despertando así el interés de muchos de su alumnos por la historia de los refugiados republicanos españoles.

Autora de numerosos artículos y varios libros sobre la Guerra Civil, entre ellos Culturas del exilio español entre las alambradas: Literatura y memoria de los campos de concentración de Francia, 1939-1945, publicado en español 2012.

En México se relacionó con distintas organizaciones de refugiados de la Guerra Civil, una de éstas fue la Asociación de Descendientes del Exilio. Su investigación actualmente se centra en el retorno, la transición, la memoria histórica y el derecho a la ciudadanía.

En la edición castellana del libro mencionado, integró nuevos relatos, conocimientos y amistades. Alguno de estos relatos le llegó a través de la Asociación de Descendientes del Exilio Español, lo cual le permitió mezclar el mundo académico con la dimensión humana. Uno de los momentos de orgullo profesional fue cuando presentó su libro en el Ateneo de Madrid, cuyo público estaba lleno de socios de Descendientes del Exilio Español.

Iniciamos el dialogo con Francie; ¿Cuándo se despertó en ti el interés por la guerra civil española y más concretamente el interés por el exilio republicano?

Yo escribí la tesis doctoral sobre la generación poética del 27 y en concreto sobre la poesía de Manuel Altolaguirre, que era uno de ellos.

Estudie con una profesora en la Universidad de Wisconsin, lituana, gran estudiosa de la poesía española y de Jorge Guillén.

Cuando empecé como doctoranda, uno de los profesores de la Universidad era muy amigo de esta profesora mía que me dirigió la tesis. Se llamaba Antonio Sánchez Barbudo.

(Sánchez Barbudo) era un escritor importante en su momento. Era parte del equipo de escritores intelectuales (de) la guerra civil. Era el periodista que publicaba en Hora de España, revista que se publicaba durante la guerra civil. Él había vivido la guerra y se había exiliado, como tantos republicanos, en los EE.UU e hizo la carrera en la universidad de Wisconsin. Le pude conocer, era todo un personaje; para todo el mundo era un mito y ya en los años 60 había publicado libros críticos académicos sobre Lorca, Galdós, Machado. .. Llegó a ser un gran investigador, un crítico importante en EE.UU.

Muchos de los jóvenes hispanistas de EE.UU de la generación anterior a la mía, se formaron con republicanos españoles.

La historia del exilio republicano se conoce mucho mejor por el exilio en México. En Estados Unidos (se exilió) Ramón J. Sender que vivió en California casi toda su vida. Guillén, Salinas, Cernuda, eran profesores de Universidades de EE.UU igual que Sánchez Barbudo. Ese legado intelectual era muy importante en EE.UU

Hice la tesis sobre Altolaguirre pero no sabía nada nada de su etapa del exilio. Hice la tesis y se acabó; terminé con el año 30 en la (etapa de la) guerra y se acabó.

Años después se despertó en mí la inquietud y quise acercarme más a México y como Altolaguirre había estado en México, decidí recoger ese hilo y seguirle la pista. Poco a poco estaba mejor enterada de ese mundo de refugiados en México.

Llegué a conocer Altolaguirre. Mientras escribía la tesis fui a la casa de Concha Méndez, su primera esposa que aún vivía, la gran poetisa. Su hija Paloma Altolaguirre me dio una gran acogida. Yo no era nadie, era una joven que no sabía nada. Y luego me enteré de los campos. Pensé escribir un capítulo sobre ellos y luego seguir con mi libro sobre México y… nunca he salido de los Campos.

¿Por qué? ¿Qué te llamó la atención?

Descubrí un mundo totalmente desconocido. En Francia ya habían publicado libros de historia, pero yo no quería escribir un libro de historia. Yo estudiaba los diarios, el arte gráfico, dibujos, fotos, novelas, obras teatrales, poesía. Eso es lo mío.

Leonor Sarmiento, asturiana, me estaba sacando información de las bibliotecas en México y claro!,  ¡Todo (era) primera edición sin reeditar!, ¡nadie conocía nada, nada, nada!

¿En EE.UU?

También en España y también en Francia. Yo recuerdo en París unos colegas que también estaban estudiando el exilio y no había (ningún) libro de este tipo sobre esta literatura. Pero el libro estaba publicado en inglés. Mi sueño era publicarlo en español y por fin pude hacerlo con una editorial en Barcelona.

Me sacaron la edición. Ya para entonces conocía a todo el mundo como a Iron Robison, la fotógrafa, y saque un nuevo capítulo con sus fotos. (Entonces fue cuando) pude revisar el libro y publicarlo en español.

¿Qué crees que sacan tus alumnos del tema de la Guerra Civil? ¿Cómo ven y como tratan los estadounidenses esta parte de la historia europea y más concretamente española?

Ellos, quizás lo que conocen más que nada por un escritor como Hemingway o por escritores estadounidenses que publicaron sobre la Guerra Civil. Conocerán Homenaje a Cataluña de Orwell. Habrán estudiado algo, ¡bien!, ¡es algo!. Cuando traje a España a mis estudiantes en el año 2009 y estuvimos aquí haciendo un recorrido para conocer a veteranos y a españoles que habían vivido en el exilio como María Luisa (Fernández) en Francia, las vivencias (de los exiliados) en México y el regreso luego para luchar por la democracia. No era leerlo en un libro; era una historia que todavía (se vivía) en ese momento y sigue (siendo vivida) pero cada año menos porque la gente que lo vivió en directo ya se está muriendo. Eso fue muy importante para ellos. Los estadounidenses tienen fama de ser muy poco autocríticos. Es más fácil ver (lo sencillo):”Ah Franco un dictador”, “la represión”…A veces hay que entrar en materia, en una sociedad que no es siempre justa, una sociedad que como en el caso de EE.UU es democrática pero con enormes fallos.

Los españoles republicanos crearon una identidad compartida ¿Cómo la ves cuando tú te has acercado a esos exiliados?, ¿qué has encontrado cuando han hecho un grupo y han creado una identidad propia?

Lo que quizás más me llamó la atención cuando empecé a leer lo que los republicanos (habían escrito). Muchos de ellos, literalmente (estaban) recién salidos de las trincheras. Los que estaban encerrados en los campos. Muchísimos de ellos eran soldados. ¡No todos obviamente!, también (había) civiles, mujeres, niños… Los que estaban escribiendo en ese momento 39, 40… (Que fue el libro) que escribí yo: Lo que se producía entre el 39 y el 45.

Lo que estaban ellos documentando eran una serie de valores en los que creían, valores que habían apoyado y por los que habían luchado tres años y ellos todavía estaban con la ilusión de…  “Cuando termine esta guerra mundial”. Esta es nuestra guerra y vamos a volver a casa, Estaban escribiendo para que el resto del mundo no se olvidara de ellos (ya) que eran (ellos) los primeros que habían luchado contra el fascismo.

Lo que me llamó muchísimo (la atención) en todos los escritos que estaba examinando era un discurso democrático, un discurso de valores de igualdad, de justicia, de los derechos de la mujer… ¡y claro!, si uno luego estudia (mas)…, yo estoy fascinada con las misiones pedagógicas de la República. Tengo un libro precioso, es un facsímil del año 32 que se llama El niño republicano. Es un libro de texto para niños republicanos y para sus padres que no están seguros en el año 32 (de) que es una república y si lees ese librito, (ves que) están intentando inculcarles cuales son nuestros valores como ciudadanos demócratas. El discurso es hermosísimo, (se ha producido un) documental (en) 2006 (que) se llama Misiones pedagógicas. Es una entrevista con los mayores que entonces eran estudiantes universitarios. Eso también atrae mucho a mis estudiantes porque en EE.UU existe una cultura desde hace décadas de servir a la comunidad y sobre todo a la comunidad universitaria.

Cuando les enseñas sobre la República, (y ven) esa ilusión: Los jóvenes republicanos en el año 32 (que) tenían unos 21 años en las misiones pedagógicas… Mis estudiantes se identifican muchísimo porque (es) lo están haciendo ahora (ellos) en la Universidad y no pueden creer que ya en España, en esos años, existía esa iniciativa. Esto quizás más que nada es lo que me llamó la atención con lo que dices de esa identidad colectiva. ¡Era eso y se definían así!, porque (era lo que) estaban intentando.

Cuando comentamos que la formación que reciben los jóvenes hoy en día depende en gran parte de la formación cultural ideológica y política que reciben en casa. ¡Que les vas a decir a esas familias exiliadas!,¡ claro!, inculcarles esos valores y no estoy hablando de 20 años después; en el 39 nadie sabe el fin de la historia, ahora ya sabemos todo como termina la historia.

Relacionas lo que define “El juego del escondite” en la película El balcón Vacío (1962) en reseña en Exiliados Cosmopolitas del mundo hispánico, con la experiencia del exiliado que oculta una memoria traumática de la experiencia del exilio. Podrías explicarnos ¿cómo ves este esfuerzo del exiliado por enfrentarse a la memoria y el recuerdo?

¿Quieres decir en el momento? Como habría sido la experiencia de los republicanos las vivencias de la experiencia de esta protagonista de esta niña…¿Cómo lo que habría sido su vivencia?

Yo entiendo que lo amplias un poco a la memoria del exilio… como la experiencia de la memoria de estos republicanos que están fuera… Si no corrígeme

Entrevisté a varios de los escritores en el año 2003 en México. (Uno de ellos) el mismo Eulalio Ferrer que luego se hizo multimillonario en México celebró sus 18 cumpleaños en un campo de concentración en Francia y estuvo 15 meses en varios campos diferentes.

Luis Suarez, periodista, estuvo en campos de concentración en Francia. Hizo una carrera brillante como periodista. Su labor ética fue su impulso.

Lo que yo veo desde fuera y todo basado, más que nada, en lo que he leído porque era difícil tener entrevistas con los que lo habían vivido directamente como Luis Suarez y Olalio Perez; pero lo mío es (más bien) haber leído los documentos que habían escrito en el momento…. Es (un intento), durante tantas décadas del franquismo y desde lejos, de mantener viva la llama de la democracia, no solo por sus hijos, en la familia, en el hogar, para educarles con el espíritu de democracia ….sino también poder aportar (el apoyo a sus ideas) en el momento que muriera Franco. Por eso me interesó también mucho lo que hicieron cuando volvieron; volvieron como activistas, volvieron con una identidad política, no como seres fuera del fluir de la historia como, “¡ay!,¡ los que perdimos la guerra!”, no, no, seguían como seres con agenda política, con una identidad dinámica de hoy en día y no con nostalgia.

Hay cuentos de Max Aub en los que todavía estamos reviviendo la batalla del Ebro, pero quedaban en pie como agentes de la historia que no estaban nostálgicos por los buenos tiempos de la República sino (que clamaban): ¡mira!, nosotros representamos una forma de pensar porque tenemos la suerte de que libremente podemos, en México, en Francia, en otros lugares de declararnos como ciudadanos demócratas y en España no y por ello colaboraban con los jóvenes de España que llegaban a los campamentos. Seguían con un activismo….eso es lo que me interesa de esa comunidad y no en términos del anacronismo del que vive fuera y vuelve.

Vuelven ellos o sus hijos; los niños de la guerra o los que nacen fuera de España, han vuelto muchos  y muchos forman parte de la asociación Descendientes del Exilio y yo os veo, os conocí, como una asociación con un perfil activista.

Te has sumergido en las biografías de numerosos literatos e intelectuales exiliados, ¿Qué biografía te ha impactado más?

Mmmm ….una biografía de intelectuales

Hablando, claro, de este grupo de estos intelectuales de la República

¡Ah! ¡Qué buena pregunta!. Yo siempre he estado buscando los que hacían referencia a los campos porque en ese momento me limitaba a ese ámbito y muchas veces, los más privilegiados, la élite, no pasaron mucho tiempo en los campos. Quizás sorprenda pero recuerdo una biografía que me llamó la atención: las memorias del general Vicente Rojo, era una obra del 39. No estaba interesada por las reflexiones de años después sino (en) las que se redactaron en ese momento, cuando la guerra civil había acabado hacía un mes.

Lo que también me impresionó es que él no estuvo en el campo de concentración pero estaba sufriendo y escribiendo mucho por la cantidad de jóvenes republicanos, soldados suyos, miles y miles de ellos que estaban en los campos.  Ver estas reflexiones muy tempranas cuando la derrota era tan fresca y ver al mismo tiempo, y esto es muy parecido entre las biografías y figuras históricas y de escritores más conocidos y escritores anónimos dentro de los campos, la ilusión de que no hemos perdido, hemos perdido esa batalla que se llamaba la Guerra Civil Española pero ya ha empezado la Guerra Mundial y formamos parte de esta segunda fase y seguro que cuando termine todo volvemos a nuestra patria. Una ilusión que luego no (pudo ser).

Desde fuera de la cultura española, cuando echa un vistazo a la tragedia española del exilio ¿Qué adjetivo crees que la define mejor?

Recuerdo cuando estuve en el Ateneo de México con Leonor Sarmiento, una refugiada que estuvo en Francia hasta los años cuarenta y luego se refugió en México. Siempre que estaba con ella tenía sobre la mesa una revista que se publica por las Naciones Unidas sobre los refugiados internacionales. Donde hubiera la crisis que fuese, los campamentos de refugiados en todo el mundo (eran lo mismo). ¡(Es una situación) que no conoce fin, que sigue y sigue! Es la misma tragedia. ¡Lo que les pasó a los españoles republicanos y la crisis de los campos de concentración en Francia cuántas veces se ha repetido!. Cuando en el año pasado, en New Jersey, me invitaron a que hablara sobre los campos de concentración para refugiados españoles. Yo preparé un power point con imágenes en paralelo: una imagen iconoclasta de la retirada republicana con una imagen igual, idéntica, la misma escena, la misma madre, la misma postura, pero de Siria, otra y otra. Así empecé mis comentarios porque las imágenes eran gemelas. Es la misma tragedia, es la misma crisis humanitaria…

He visto que en algún artículo haces referencia a “la autoridad moral” del pueblo republicano. ¿A qué te refieres?

Cuando empezó la segunda guerra mundial muchos de los republicanos, Max Aub entre ellos, pero no era el único y estoy hablando del año 39, estoy hablando del principio de la II Guerra mundial e incluso durante la Guerra Civil, repetían una y otra vez (la situación) de ceguera europea. Lo que había pasado en la Guerra Mundial ya había pasado en España.

(Se había acordado) el pacto de no intervención. (Europa decía:) “esa guerra no es cosa nuestra”, “no tiene nada que ver con nosotros”. (Pero), lo que estaba pasando en España (que era) ver los niños, ver los civiles y los bombardeos en Madrid y Barcelona!, estaba pasando por primera vez en la historia humana y (en aquel momento) solo algunos (países) ayudaron. Entonces, empezó la segunda guerra mundial (y el clamor era:) ¡pero no os lo decíamos! Como una voz moral. Eso es lo que estamos nosotros clamando en el desierto y nadie quería saberlo (cuando nos decíais) no es nuestra guerra.

Esta postura por parte de los españoles como (el) intentar hacer ver al mundo lo que estaba pasando, lo mismo que cuando intentamos que el mundo haga algo (poniendo) los esfuerzos humanitarios (necesarios) para los civiles, los republicanos también estaban clamando por socorro, por ayuda humanitaria, por la lucha contra el fascismo. Pero la respuesta fue no queremos saber nada, no queremos ni ver ni oir…

Y ahora, ¿Cómo ves España hoy, más de 80 años desde el comienzo de la Guerra Civil y 40 años del fin de la dictadura? ¿Qué ves? ¿Qué piensas de cómo se percibe aquella época hoy en día?

Siempre me ha preocupado como a todo amante de la historia. Como extranjera no tengo muy claro cómo se enseña a nivel del Estado español, en términos de la educación, las asignaturas sobre historia contemporánea, la historia de la guerra civil o los 40 años de dictadura. No lo tengo muy claro cómo se imparte a las nuevas generaciones…

Pero tú te manejas muy a menudo con instituciones en España. ¿Cómo ves que reaccionan estas instituciones tanto en España como en Estados Unidos?. ¿A nivel institucional cómo crees que se lleva el tema de la Republica, el tema del Exilio…?

Lo que yo he visto y veo en la actualidad porque estoy ahora investigando las exhumaciones y los testimonios familiares de los fusilados del 36 en la provincia de Cádiz es que hay un gran sector de la sociedad española que (dice)… ¡basta ya! ¡Basta ya!, No queremos saber más!, porqué remover las cenizas del pasado!

Esto me llama la atención pero lo entiendo, no es que no lo entienda. Se ve que hay divisiones ideológicas. La idea de la república… que “para qué”, “eso no, por favor, eso no”, “que es muy divisoria”, “que su leyenda negra”, qué se yo.

Yo he visto que la política contemporánea que puede tener mayor o menor interés o apoyo por instituciones o (también) no querer saber más del tema.

¿Algún proyecto en vistas relacionado con nuestro tema de referencia, con el Exilio Español?

Ahora estoy recogiendo testimonios orales. He vuelto un poco atrás para ver los que no se exiliaron, las familias cuyos seres queridos no se exiliaron pero fueron asesinados. Se quedaron aquí, y también comparando como se está recuperando esta memoria porque también para mi es emotivo ver que los familiares, los nietos de hoy en día son los mismos familiares que de niños se criaron a puerta cerrada con la historia de la abuela, las historias de la madre y a esa niña a la que le contaban cosas y que ya adulta, ya mayor, está luchando para que sí haya fondos de su autonomía para exhumar los restos de su abuelo, más que nada en esos años. No era por lo que estudiaba en la escuela, no era por lo que dijo el gobierno en la transición, no era por la ley de la memoria histórica, ¡no, no, no!, era porque cuando tenía sus diez años empezó a  enterarse un poquito por lo que escuchaba a los mayores, típicamente mujeres que contaban (sus historias).

Me interesa no solo lo que les decían cuando era niña, sino cómo nació esa conciencia del trauma familiar y te cuentan: “Me acuerdo del día cuando nació (en mi) esta conciencia del trauma familiar” y (eso que) algunos interlocutores familiares ni querían, ni quieren saber nada. Pero había alguien en la familia que desde siempre (quiso saber).

Al pie de la fosa, la segunda más grande de Andalucía, en Puerto Real, me dijo el nieto: “yo era un niño muy revoltoso, mi madre (ha hija del padre asesinado) me sentaba para castigarme debajo de la máquina de coser”. “Empezaba a hablar a mis hermanas mayores contándoles todo y yo de niño estaba fascinado, a mis hermanos no (les fascinaba), a mi sí”.  Ese interlocutor está ahora al pie de la fosa reclamando justicia, verdad y reparación y empezó debajo de una máquina de coser.

Pues esperaremos impacientes a ver qué más descubres.

 

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María Luisa (Libertad) fue exiliada en Francia  a los pocos meses de nacer, en 1939. Fue testigo de la deportación, del hambre y del retorno de los refugiados a España así como de las penurias de las emigraciones económicas de los años 60. Educada sin odio en el respeto de los principios democráticos y republicanos, ha militado tanto en organizaciones sindicales como Socialistas. Su vida ha sido un compromiso inquebrantable con la lucha del pueblo español contra la dictadura  Su vida actual sigue consecuente con los valores de la república, la democracia y la libertad, siendo cofundadora de la organización Descendientes del Exilio Español.

María Luisa es una mujer tranquila, equilibrada. Su marcado acento francés no ha desaparecido con el pasar de los años. Aunque transmite calma y equilibrio, durante la entrevista se anima y muestra a través del brillo de sus ojos  a una mujer combativa, empapada de unos principios que han forjado su vida y que defiende con pasión.

(E) María Luisa, me ha costado muchísimo hacer un sumario de una vida tan intensa como parece que has tenido.

(L) Han sido muchos años e intensos [ríe] por las circunstancias históricas que he vivido. ¡Ha sido la pura casualidad!

(E)Empiezo a preguntarte. He leído que María Luisa fue el nombre con el que tuviste que inscribirte pero que el nombre que te pusieron al nacer era Libertad. ¿Por qué Libertad?

(L) Nací bajo las bombas en Barcelona de unos padres socialistas. Libertad, Igualdad, Fraternidad… normalmente son nombres más bien de anarquistas aunque ellos socialistas me pusieron de nombre Libertad y así me registraron. Con ese nombre viví en Francia. Mis padres se separaron y quisimos volver a España. Cuando pedimos pasaporte necesité pedir el acta de nacimiento. Tenía 15 años cuando me la denegaron por tener ese nombre porque no era oficial. [De niña] fui bautizada en un campo de concentración cuando estaba muy enferma de tifus por una monjita en un hospital. Mamá vio la solución y mandó esa Fe de Bautismo a Barcelona y conseguí el pasaporte que tardó un año porque era lo que tardaron en demostrar al Régimen que mi madre no tenía manchadas las manos de sangre para poder conseguir un pasaporte de entrada y de salida.

A partir de los 16 años me llamé María Luisa oficialmente. Aquí [España] estaban todos asustados, nadie me llamaba Liber, como en Francia. Me llamaba Mari y yo a veces ni contestaba [ríe]. Cuando volvimos años después desde Méjico pedí el acta literal de nacimiento. El acta literal no se puede modificar, se modifica al margen. Pues a mí no, me borraron el nombre de Libertad me pusieron al margen que se lee perfectamente, que… por el Decreto de Burgos de 1937 no podía usar el nombre de Libertad y se me impone (la palabra me encanta) el nombre de María Luisa.  Después de los años cambiar de nombre me da igual pero yo me considero Libertad

(E) Usted ha vivido el exilio en tres países que son Francia, Alemania y Méjico. Tres países muy diferentes. ¿Cómo ha sido el exilio en ellos?

(L) Lo de Francia fue trágico, era muy pequeña y se separó a la familia. A nosotras nos mandaron a un campo de concentración. Papá en Argelès. Anduve por tres campos. Salí con 4 años y medio de los campos franceses. Estábamos en la segunda guerra mundial con bombas otra vez. Lo de Francia fue el exilio puro.

Luego empecé a colaborar en la clandestinidad con las Juventudes Socialista. A finales de los 50 empezó la ola de inmigración masiva. En Francia había un grupo de españoles más organizado que estaba en los sindicatos Franceses, en Bélgica lo mismo. Pero no existían en Alemania casi españoles. Entonces pensamos en desplazarnos para ayudar a nuestros compatriotas. Desde el Instituto Español de Emigración se les advertían que no entraran en sindicatos porque los expulsarían o castigarían a la familia. Los mismos empresarios alemanes se beneficiaban de esta situación. En Alemania los sindicatos solo pueden ayudar a los inscritos. Tuve mis problemas con gente de UGT que deseaban crear un sindicato único al margen de la UGT y la CNT, la ASO (Alianza Sindical Obrera) que fue fuertemente patrocinada. Tuve que dirigirme a Frankfurt para defender a la UGT. Mi lucha era porque quería que si se hacía una alianza sindical se partiera de los sindicatos que ya habían estado luchando antes y que luchaban ahora en España: UGT y CNT. Ya había habido una unión entre las dos en la República. Era mi obsesión. Al final efectivamente no resultó. Los mismos que defendieron esta postura y con los que me enfrenté en Frankfurt me los encontré aquí  en España en el 1er congreso de la UGT.

Me tuve que volver a Toulouse porque me eligieron en el 66  en un congreso del partido para llevar la Secretaría de Formación y Propaganda. En el 67 conozco a mi marido, nos enamoramos y nos casamos

(E) Un nuevo exilio, ¿no?

(L) ¡Claro! Es que allí éramos refugiados. Pero es que por amor se pueden hacer muchas cosas.

(E) Y ¿Cuál fue la respuesta de estos países con los exiliados? ¿Qué era lo que usted percibía cuando iba allí?

(L) Nosotros teniamos doble militancia (Socialista/UGT) lo cual nos protegía. Recurríamos a ellos para cosas concretas. A mí me maravillaba que especialmente en Alemania, donde los cónsules estaban encima de los emigrantes económicos y donde había un sacerdote  para cuidar de su alma que vigilaba que no estuvieran sindicalizados y que sembraba el miedo a represalia, se hubieran hecho 9 secciones en dos años. A pesar de todo muchos tuvieron el valor de continuar y esto ha sido la semilla de lo que se pudo hacer aquí cuando se volvió.

(E) Nos está contando como perteneció a múltiples asociaciones. UGT, PSOE, Juventudes Socialistas… ¿Esto fue algo vocacional, inspirado por sus padres o   la conciencia política nació al ver cómo estaban los otros españoles en estos países en estas situaciones?

(L) La conciencia de lucha la adquirí cuando vine aquí. Cuando vine con 15 años. En el 57 le dije a mamá: “mira mamá, yo no aguanto aquí”, este país con la doble moral, el miedo y la represión. Venía de un país libre y es a la vuelta a Francia cuando me comprometo políticamente. Vivíamos el ambiente, pero mis padres nunca nos impusieron ideas porque eran demócratas. Uno mismo va aprendiendo. Los de mi generación enfocamos la renovación del partido. Veníamos de familias socialistas pero no lo vivíamos como una religión. Cuando salí de España me di cuenta que tenía que hacer algo para que este país cambiara. Salí de este país espantada. Quería que este país  cambiara.

(E) Ha participado muy activamente en la Asociación de Descendientes del Exilio Español.¿ Qué fue lo que la movió a participar en su fundación?.

(L) Había un grupo compuesto por Carlos Tobío, Ludi…; exalumnos del Luis Vives, uno de los colegios de Méjico, se reunían y me animaban a participar. Yo no pertenecía al colegio por lo que propuse que crearan algo más, una organización que englobara a todos los que podemos considerarnos descendientes del exilio.

(E) Te digo por qué lo pregunto, porque una vez leyendo vi que había una acotación tuya donde decías que habías participado en la fundación con el objeto de reivindicar los valores de la República, y también recordar a las víctimas del franquismo. Yo me pregunto, ¿qué valores de la republica crees que son necesarios revindicar, y si piensas que hay alguno que hemos conseguido rescatar?

(L) Me has hecho una pregunta en un momento en que soy poco optimista. Un país como este no debe ser monárquico debe ser republicano. Esta es la base y los principios del partido socialista de Pablo Iglesias. Hoy oigo a compañeros que dicen que el partido socialista no ha sido siempre republicano. ¡Cuando no ha sido republicano! Otra cosa es que hoy en día se haya aceptado la legalidad del sistema monárquico. He conocido tantos veteranos socialistas que son socialistas sin ser republicanos. Los valores de una República democrática son estos tres valores, los valores de una república democrática, igualitaria donde existe el reparto de la riqueza, que no es el caso hoy, donde el capitalismo va ganando terreno en toda Europa. No podemos renunciar a estos valores.

(E) Desde su opinión, ¿cómo  cree que se enfrentan las instituciones y los partidos políticos al tema del exilio Español y de la República?

(L) Hay un desconocimiento tremendo de lo que ha sido esa época y lo que ha representado. Por eso son importantes organizaciones como la de Descendientes del Exilio. Hay que recuperar esa memoria y reintroducirla en la Historia con mayúsculas de este país. No se puede esperar que la gente por generación espontánea sepa lo que ha sido, ha podido ser y no fue. Está costando y cada vez hay más intentos. Hay mujeres profesoras de español como Shirley Mangini que están enseñando la historia de este país a sus alumnos en EE.UU. Cada vez se publican más cosas pero hay que introducirlas en los libros de texto. Suelo ir a institutos a contar mi historia donde hablo con jóvenes de 15 y 16 años, supuestamente ruidosos y es impresionante la reacción de los chavales, los chicos escuchan, preguntan y asimilan… Y no es más que mi modesta historia, que tiene que ver con la historia con hache minúscula

(E) Y sobre este tema de la memoria histórica con el que ha sido usted bastante reivindicativa. En un país  como España donde hay una parte de la sociedad que cree que esta ley remueve las ascuas del pasado ¿por qué piensa que es tan importante que rescatemos nuestra memoria histórica?

(L) Porque es la historia de España. A mí no me gusta la palabra “bando” pero se conoce la historia solo de la parte que impuso sus condiciones, es necesario conocer la historia de la otra parte para que la gente pueda sensibilizarse. Por esto es tan importante que asociaciones como la vuestra y como otras muchas, hagan una labor positiva

Ahora estoy con la comisión de Memoria Histórica del Ayuntamiento y me han hecho una entrevista para una exposición.

[La exposición con 11 maletas. Cada maleta es el resumen de la historia de cada uno de ellos]

(E) Lo que viene a partir de aquí. Has hablado de que a veces vas a hablar a los colegios de tu experiencia y que piensas que sería bueno transmitir a estas nuevas generaciones que vienen detrás nuestro sobre lo que has vivido tú y lo que han vivido otros españoles?

(L) Si tengo tanto interés en que se conozca la historia de España es porque mi deseo es que no se vuelva a repetir una situación de tantos muertos, tanta gente sacrificada y tanta represión. ¡Y, no te creas!, ¡que lo entienden! No solo he hablado de esto en los institutos también en el Ateneo y otros lugares como la Librería de Mujeres. Aportando modestamente lo que se puede.

(E) Muchas gracias María Luisa….Libertad

(Foto) El primer juguete que tuvo en el campo que se lo regaló su madrina suiza.

 

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La Librería de El Sueño Igualitario Cazarabet conversa con… Carlos Tobío Alonso, miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Descendientes del Exilio Español.

Hola amigos ¿qué andadura tiene la Asociación Descendientes del Exilio?; ¿cuál es vuestra historia?

La Asociación se crea en noviembre del 2002, en Madrid, por iniciativa de Ludivina García y de un grupo de personas descendientes de exiliados, hijos, nietos y amigos, que retornaron a España en distintas fechas, y se encontraron en un momento dado. Crean una asociación sin ánimo de lucro y cuya finalidad era, y es, mantener la memoria histórica del exilio en España y en los países de acogida a los exiliados, por medio de investigaciones, jornadas, exposiciones, eventos, entre otras actividades.

¿Agrupa vuestra Asociación a otras Asociaciones que giraron en torno al exilio republicano del 39?

Inicialmente se establecieron delegaciones en Asturias, Barcelona, Sevilla, Valencia, México y Francia. Se colaboró con otras asociaciones con fines similares pero que fueron buscando una identidad o finalidad propia. Es el caso, por ejemplo: Memoria Viva (dedicada campos de internamiento de españoles, testimonios de supervivientes, etc.) o también AFAR2, asociación de familiares y amigos de la República, o la ARMH, dedicada a la recuperación de la memoria, así como coordinadoras y plataformas varias. Nuestra denominación nos define; somos descendientes del exilio. Lógicamente, nos enmarcamos dentro de la Memoria Histórica, pero tenemos una especificidad que es el exilio. De hecho un requisito de pertenencia que marcan los Estatutos de la Asociación es el ser descendiente del exilio.

¿Qué supuso el exilio para el devenir de la historia de unos y de otros…tanto de los exiliados, como de los países receptores…etc.…?

Para los exiliados el cambio fue terrible, fue dejar toda su vida anterior, sus raíces, costumbres, lugares, pertenencias, fue dejar todo. Dejar todo de un día para otro, partir hacia la incertidumbre, buscando un horizonte desconocido sin perspectiva de futuro, ir a la aventura. Los países receptores, por la época histórica en que se desarrollaron los acontecimientos, a la República española le dieron la espalda los ingleses, franceses, Estados Unidos, tan sólo la Unión Soviética le ayudó y más tarde, cuando la guerra civil estaba perdida, se acercaron para ayudar al huido. Hay que resaltar la ayuda prestada por personas haciendo de intermediarios como Pablo Neruda; en 1939 fue designado, cónsul especial para la inmigración española en París, fue el gestor del proyecto Winnipeg; el barco que llevó a 2000 exiliados españoles desde Francia a Chile. O el caso de Gilberto Bosques, gran defensor de exiliados españoles en Francia. Como cónsul de México los alojó en edificios con bandera mexicana para evitar que fueran detenidos por la Gestapo y devueltos a España. Cuando tuvo preparada la evacuación hacia México les ofreció la nacionalidad mexicana en caso de que quisieran adoptarla, todo esto con el consentimiento del Presidente Lázaro Cárdenas, que abrió las puertas de México a los republicanos españoles; recordemos que México no tuvo Embajada en España hasta que no murió Franco. Otro ejemplo es el capitán Archibald Dicksonal, al mando del buque carbonero Stanbrook, zarpó del puerto de Alicante, el 28 de marzo de 1939, con 2.638 pasajeros rumbo a Orán. El capitán ordenó levantar las amarras, con la consigna; “que embarquen tantos como se pueda”, en contra de la orden que había recibido del propietario del carguero.

En cuanto a los países receptores (Francia), en primera instancia, se beneficiaron de luchadores valientes, entrenados en la guerra civil y con un gran convencimiento ideológico antifascista y antinazi. Participaron en la lucha contra Hitler, en la Resistencia en Francia o, por ejemplo; defendiendo los pozos petrolíferos de Azerbaiyán que suministraban el petróleo al Ejército Rojo y eran uno de los principales objetivos del ejército nazi. Terminada la Segunda Guerra Mundial se beneficiaron de las aportaciones en todos los campos del saber, por citar sólo algunos, exiliados fueron: Max Aub, Ramón J. Sender, Américo Castro, María Zambrano, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Severo Ochoa, Rafael Alberti, María Teresa León, Luis Buñuel, Pablo Picasso, Luis Cernuda, Claudio Sánchez Albornoz, Pedro Salinas, León Felipe, Margarita Nelken y tantos otros; una vanguardia a nivel mundial.

Se ha hablado y se reflexiona mucho en torno al trato que se recibió, por ejemplo en Francia con la memoria encerrada por entre las alambradas de los Campos de Concentración que albergaron muy de malas maneras a unos exiliados que viajaron bajo la lluvia de bombas, escapando de la represión, del castigo o incluso la muerte…

Es cierto, los franceses no fueron todo lo benefactores que hubieran podido ser (y así lo han reconocido las autoridades, públicamente a posteriori). Hubo maltrato, menosprecio, aunque hay que considerar que se presenta un flujo de refugiados de medio millón, en la frontera, que había que acogerlos por lo que se improvisaron campos de internamiento, y que además estos refugiados venían con un bagaje político adverso a la mentalidad de la época por lo que eran mal vistos.

Pero también hubo excepciones en Francia y más allá…

Muchas, ciertamente, pero tan sólo excepciones, a medida que pasa el tiempo y se fueron integrando en el medio.

Por ejemplo , de Francia recuerdo a muchos testimonios de familias que sí que abrieron sus puertas, de otros que escondieron a los que más tarde terminarían formando parte del Maquis o de los solados que liberaron París…

Muy cierto, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, la invasión de Francia por los alemanes, generó una diáspora hacia otros países, que en muchos casos hizo (como he dicho anteriormente), que republicanos españoles contribuyeran a la liberación de Europa, y otros con menos suerte acabaran deportados a campos nazis.

Cuando he pensado en “más allá”, sobretodo me viene a la mente México y la actitud de sus responsables que sabían mirar mucho más allá…incluso más allá de lo humanitario porque sabían, también del gran valor intelectual y “de formación” a la que albergaban recibiendo a los exiliados republicanos españoles…De lo que no cabe duda, es de la recepción con los brazos abiertos, del pueblo mexicano y eso no debemos olvidarlo nunca…

La acogida y el apoyo que dio México a los refugiados españoles fue impresionante, inolvidable, pero no sólo llegaron intelectuales o personas de formación, a México llegaron refugiados de todos los estamentos, y a todos se les acogió con la misma generosidad, una generosidad inconmensurable, nuestro agradecimiento no será suficiente en el tiempo.

No sé es como si con ciertos pueblos estuviésemos en deuda humana para el resto de nuestra vida…

Así es. Permítame recordar una frase el Presidente de México Lázaro Cárdenas “A los que han luchado en su país a favor del Gobierno legalmente constituido, no les vamos a ofender con un interrogatorio. Hay que recibir a todos…” Esta frase lo explica todo.

Quizás sea el momento de volver un poco la vista atrás, con la mirada amable, recogida y agradecida dado que en estos últimos tiempos en Ateneo Español en México está sufriendo mucho para sobrevivir por causas económica.¿Qué nos podéis comentar?

Para todos los exiliados el Ateneo Español en México es un referente. Fue fundado en 1949 por un grupo de republicanos españoles. Su objetivo fundacional: promover la cultura y la ciencia española. Durante décadas generó una gran actividad cultural española; las propias autoridades mexicanas reconocían que hubo un antes y un después de la llegada del exilio español.

Siempre abierto a las vanguardias, centro de acogida y dialogo ayudó a otros refugiados de diferentes países perseguidos por dictaduras. En definitiva, como muy bien fue definido; “centro de apoyo de lo más valioso para el hombre: la paz, la justicia y la libertad”. Actualmente acuden a su biblioteca anualmente más de 200 investigadores universitarios de todo el mundo para documentarse. Como es conocido su funcionamiento, incluso supervivencia, está condicionada por la reducción de las ayudas oficiales. Su presidenta Carmen Tagüeña, hija de un teniente coronel republicano, apelaba recientemente a evitar el cierre por una cuestión financiera, ya que es “un puente entre España y México, un activo cultural para ambas orillas”.

Desde la Asociación de Descendientes del Exilio Español, también hicimos un llamamiento para salvar el Ateneo Español de México, lamentablemente, no disponemos de recursos económicos para enviar para su mantenimiento. Muchos asociados propusieron hacer una colecta; una prueba más de esa generosidad que siempre ha caracterizado al exilio. Finalmente, el propio Gobierno mexicano a través de la Secretaría de Educación, aprobó un presupuesto de 900.000 pesos para este año, impidiendo así el cierre. Probablemente se mantenga esta ayuda en años sucesivos, para México es también muy importante este reducto de cultura; de la decisión de ayuda económica por parte Gobierno español no tenemos noticias.

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Mirta

No es hija ni hijastra de Fidel Castro ni ha tenido nada que ver con la retirada de la placa del cementerio de Carabanchel ni del monolito al Alférez Provisional. Es más, dolida por la campaña de difamación personal «emprendida por el PP y jaleada por medios de la derecha», reclama al Ayuntamiento una actuación menos impulsiva para evitar errores como los cometidos que den pie a descalificaciones globales a un proyecto que considera imprescindible para Madrid. Porque Mirta Núñez Díaz-Balart, directora de la Cátedra de la Memoria Histórica del siglo XX y profesora titular en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, está convencida de la necesidad de cambiar el callejero de la capital para que deje de haber plazas que se llamen ¡Arriba España! o calles dedicadas a generales golpistas como Juan Yagüe. «En el callejero de Madrid» explica, «no hay una presencia relevante de la España democrática, de la España vencida en Guerra y de la que fue perseguida durante la dictadura. Y es necesario que, 40 años después, esa otra España que ha estado marginada de la Historia por voluntad del franquismo esté presente en la ciudad».

 ¿Por eso el Ayuntamiento recurrió a ustedes para elaborar su Plan Integral?

Hay una sintonía entre el proyecto que tenía el Ayuntamiento y el trabajo que nosotros desarrollamos desde la Cátedra.Sintonía política, claro.
Todos tenemos una perspectiva política y me alegro de que esta Corporación haya decidido que la memoria histórica sea parte de un programa de acción social y política en beneficio de la ciudadanía.
En el primer listado de calles y plazas franquistas que elaboraron había varios fallos y confusiones.
En realidad se trata de pequeños errores que se han magnificado y que en un plazo muy breve se reconocieron públicamente. Quiero señalar que este programa se desarrolla por parte de la Cátedra con cuatro historiadores que son: Julián Vadillo, Sergio Gálvez, José Muga y Antonio Ortiz Mateos. Yo soy la directora y respaldo ese programa con sus aciertos y con sus errores, que asumo. De cara al 22 de abril, que es cuando está previsto la presentación del bloque definitivo y completo del callejero, estamos llamados a ser muy cuidadosos para no dar pábulo a las descalificaciones globales a nuestro trabajo, que depuraremos al máximo para evitar errores.
En ese listado completo que están perfilando, ¿incluirán placas como las de los carmelitas retiradas del cementerio de Carabanchel o el monolito al Alférez Provisional?
La Cátedra sólo contribuye al Plan Integral anunciado por el Ayuntamiento con la elaboración de un listado con las vías públicas que habría que renombrar (algo menos de 300) y la propuesta de nombres alternativos, que están en sintonía con la recuperación de la memoria democrática y la de quienes lucharon contra la dictadura.
¿Pero qué le parece la iniciativa del Ayuntamiento y su rectificación?
La Cátedra no ha tenido nada que ver con eso. Al igual que nos ha ocurrido a nosotros, el Ayuntamiento tiene que evitar polémicas innecesarias. Hay que estar muy seguros, para no dar pasos en falso, de cualquier actuación sobre lo que se encuentra en un camposanto porque tiene otras connotaciones y características. Y respecto al monolito, yo creo que lo primero es determinar a quién pertenece para que luego no haya problemas con Patrimonio. Todos estamos obligados a filtrar al máximo detalle y ser muy cuidadosos para evitar manipulaciones y descalificaciones globales. Porque hay quien está interesado en denostar nuestra labor por algunos hechos puntuales y anecdóticos.
Por una artimaña burocrática han recibido la subvención (17.999 euros) sin ir al concurso público.
Quiero resaltar que ha sido el Rectorado el que nos ha alentado a buscar fuentes externas de financiación, no sólo para la Cátedra, sino para todas las actividades de la Universidad, algo que es discutible, pero que está en sintonía con las políticas neoliberales del momento. La subvención no se ha recibido aún, porque no hemos firmado ningún contrato todavía, pero la cifra tampoco es elevada. De todas formas, me gustaría que el PP, con los escándalos de financiación que se han descubierto en Madrid o en Valencia, usara la misma vara de medir, tanto en cantidad como en el destino final del dinero público. Yo soy la directora y no cobro, vivo de mi sueldo como profesora universitaria. Cuando tengamos el dinero decidiremos qué destino darle, pero es probable que una parte vaya a los investigadores que están haciendo un trabajo especializado.
¿Le han molestado las descalificaciones personales que ha recibido estos días desde diversos frentes?
Sí, mucho, pero el punto de partida es que el PP rechaza la memoria democrática. Ha desarrollado toda una política de animadversión de rechazo público a la memoria histórica y utiliza cualquier tipo de artimaña para tergiversar o crear cortinas de humo. Me parece muy feo ese recurso a lo personal que es falto de toda ética política y periodística, por parte de algunos medios, porque se me ha descalificado, denostado e insultado. El PP quiere que impere la memoria histórica del franquismo. Porque el franquismo hizo su memoria y diseñó sus espacios públicos. Desde el Arco del Triunfo de Moncloa hasta el Valle de los Caídos, Madrid está lleno de esos espacios y el PP no quiere que haya otra memoria, sino que la franquista viva eternamente y no se modifique.
¿Y por qué cree que ha perdurado tanto esa memoria?
Porque la Transición no se atrevió a implantar la suya propia y ha hecho que perviva la del régimen anterior. El PP ha tenido hasta ahora el monopolio de la memoria y no admite que se puedan incorporar nuevas denominaciones y eliminar aquellas de quienes favorecieron la dictadura o fueron claves en la alianza con dictadores como Hitler o Mussolini. El alcalde Enrique Tierno Galván intentó algún cambio, pero no pudo hacer más entonces, salvo reponer algunos nombres que el franquismo eliminó con piqueta. Quiero recordar que es un error intentar equiparar los dos territorios durante la Guerra en el ámbito de la legitimidad, que está en el terreno del ética. La Segunda República fue el primer gobierno legal, legítimo y democrático del siglo XX, y no se puede equiparar al golpe de Estado y la dictadura de unos militares insurrectos. Y sin embargo, es la memoria de estos la que ha permanecido.

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El heroico Gilberto Bosques

Elena Poniatowska

dcumento francésEn la explanada de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), rumbo a una ceremonia en honor a Gilberto Bosques, encuentro a la cineasta Lillian Liberman, quien llamó a Bosques gigante moral de una ética inquebrantable y filmó ocho entrevistas de miles de horas con él a los cien años e hizo un documental conmovedor y catártico: Visa al paraíso, en el que además del propio Bosques, hablan hijos de exiliados que abren su corazón por primera vez ante la cámara y agradecen a Bosques haberles salvado la vida.

Se sabe que don Gilberto fue quién influyó en el general Lázaro Cárdenas, gran presidente de México, para darles asilo.

El 20 de julio, corro (muy retrasada) hacia el busto que la SRE quiso dedicar a don Gilberto y recuerdo que hace años me invitó Mariana Yampolsky.

–Vamos a entrevistar a Gilberto Bosques. A lo mejor nos acompaña Leopoldo Méndez.

La casa de don Gilberto Bosques y de su hija Laurita Bosques Manjarrez en lo alto de Tetelpan miraba hacia el valle. Repleta de recuerdos de cargos diplomáticos que ejerció el gran embajador, se alineaban fotografías dedicadas de monarcas europeos, entre otros de la reina de Gran Bretaña en el momento en que le sonríe por todo lo que hizo para salvar vidas durante la Segunda Guerra Mundial.

Verdadera fuente de información histórica, Bosques, el último diputado sobreviviente de la Constitución de Puebla, cónsul de México en Francia en el momento de la guerra y más tarde embajador en Portugal, Suecia y Cuba, rehén de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, nos recibió detrás de su enorme escritorio y nos saludó a la antigua, besándonos la mano. Viejo guapo, erguido y lúcido, tras de él, a través de la ventana, se extendía el pasto verde del jardín como un manto benevolente.

Hoy, en 2015, veo que El País lo llama el Schindler mexicano. ¿Qué pensaría él de ese nombramiento? A los 98 años, cuando lo visitamos Mariana y yo, Gilberto Bosques era un hombre sano y entero, porque había llevado una vida de entrega a los demás.

Nunca su labor fue tan fructífera y valiente como en 1939, en que México recibía los miles de refugiados que escapaban de la persecución franquista y a la judía de la de los nazis. Don Gilberto fue el remero, el valiente quien los pasó en barco al otro lado del Atlántico. Antes también los ayudó a resistir la Francia de Vichy.

Thriller de presentación Visa al paraíso. TeleSUR

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Gilberto Bosques no sólo fue quien arregló el salvoconducto a Anna Seghers, escritora alemana antifascista, quien participó en el Congreso de intelectuales en Barcelona, en Madrid y en París en 1938, sino que “en Francia se encontraron refugiados de todas las nacionalidades a quienes nosotros los del consulado mexicano ayudábamos.

Había dos clases de refugiados: los que necesitaban protección para quedarse y los que necesitaban protección para salir de Francia, generalmente israelitas. La persecución y la propaganda antijudía fue muy enconada en Francia, la Gestapo nos tenía a nosotros no sólo vigilados, sino acusados. Había que ayudarles a algunos inclusive cambiándoles el rostro. Llegaban los refugiados de noche con muchas precauciones, porque teníamos un gabinete de fotografía en el consulado del que se encargaba una muy buena fotógrafa española con un inmenso deseo de ayudar. Retocaba la fotografía, le ponía otro nombre y se salvaba una vida. El consulado daba su visa de entrada en México. A algunos les dimos refugio en el consulado cuando se vieron acosados por la policía, tanto la Gestapo alemana como la policía de Vichy y la policía japonesa.

–¿Japonesa, don Gilberto?

–Sí, japonesa. El consulado general ocupaba la planta baja y en el piso alto se encontraba el consulado japonés, que nos vigilaba estrechamente y nos denunciaba un día sí y otro también. La policía española de Franco también andaba tras de nosotros. Buscaban sospechosos o culpables, los perseguían, los aprehendían y los deportaban.

Estas policías, la francesa, la española y la tremenda Gestapo, escogieron a un grupo selecto de alemanes judíos para deportarlos: poetas, pensadores, políticos en contra de Hitler, y los llevaron a una prisión a la que no entraba ni el cura. A las pocas horas, cuando supimos de la razzia, llegamos a la conclusión de que lo único que había que hacer era impedir que los deportaran a Alemania. En Vichy, recurrí a mis amigos del cuerpo diplomático, embajadores de otros países y en una forma indirecta, no oficial, visité al nuncio y conseguí su apoyo. No pudimos comunicarnos con los apresados, pero todo el cuerpo diplomático hizo presión sobre el gobierno de Vichy para que no los deportaran. Afortunadamente, un yugoslavo Ludomir Illitch, muy distinguido y muy temerario, organizó la fuga; junto con dos compañeros se aventó encima del guardia y los otros pudieron correr. Se murieron cuatro intelectuales, pero una guerrilla protegió a los demás y los puso a salvo en un fortín. La mayoría se salvó y esto molestó muchísimo a la Gestapo. Años más tarde, Ludomir vino a Estocolmo como embajador de su país, Yugoslavia, y yo del mío y nos abrazamos. Pudimos después salvarle la vida a Franz Dahlen, conocido escritor alemán, al alto poeta Rodolfo Leonard, María Zambrano, Wolfgang Paalen, Marietta Blau, Ernst Roemer, Egon Erwin Kisch, Walter Gruen, Carl Aylwin, Federica Montseny, Max Aub, Manuel Altolaguirre, Abraham Polanco.

Alemanes, polacos, austriacos forman parte de las miles de personas que vinieron a México gracias a las gestiones del cónsul Gilberto Bosques, entre 1939 y 1942.

México rompió relaciones diplomáticas con el gobierno de Vichy y don Gilberto Bosques presentó la nota de ruptura. La Gestapo alemana tomó por asalto el consulado y confiscó ilegalmente el dinero que la oficina mantenía para su operación, así como documentos y salvoconductos. A Bosques, a su esposa María Luisa Manjarrez y a sus tres hijos y todo el personal del consulado, 43 personas en total, los alemanes los mantuvieron en el pueblo Bad Godesberg, en un hotel prisión.

“Pasábamos las noches en vela para embarcar a los refugiados en Marsella. Eran tres barreras de selección y una vez embarcados la policía subía a explorar hasta el último rincón del barco. Había un control civil, otro militar, otro policiaco, otro compartido por tres policías: alemana, francesa y la España franquista. A quienes no les permitían viajar, su vida se convertía en una tragedia porque los regresaban al campo de Miles, cerca de Marsella, al que llamaban campo de salida. A Max Aub lo saqué varias veces de un campo de concentración, primero del de Vernet y después del de Jelfa en África. Me dedicó su Diario de Jelfa, ya en México comíamos juntos; a Max Aub jamás lo vi triste, siempre hacía bromas.

“En Vichy sabían que estábamos del lado de los refugiados y nos trataban como a enemigos, pretendían infundirnos miedo y era un momento en que había que estar en la dimensión de las cosas y el miedo no sirve para eso. Gracias a nuestro trabajo diurno y nocturno y a nuestra insistencia se salvaron muchas vidas.

En Bad Godesberg, donde estuvimos prisioneros, veíamos la cantidad de luz de aviones sobre el río Rin y después los incendios de Colonia que oíamos a unos 20 kilómetros. A los aviones podíamos verlos caer cuando los enfocaban los grandes reflectores, es algo que jamás se me ha olvidado. Una vez, un avión pasó rozando el techo y cayó a unos 600 metros. Mi mujer, María Luisa, era tan valiente que decía que no bajáramos al refugio y viéramos el gran espectáculo del cielo iluminado. Ver las luces de las formaciones de aviones cruzando el cielo, sus sombras sobre el agua, los reflectores cruzándose en el espacio era mágico.

Por lo visto México tiene una historia diplomática heroica en algunas etapas gracias a hombres de la talla de don Gilberto Bosques, quien a sus 98 años representó lo mejor de nuestro gran país. Mariana Yampolsky y yo nos despedimos pensando que con hombres como don Gilberto México llevaba buen rumbo, pero, claro, eso fue en el tiempo de hombres que se jugaban la vida y no de funcionarios en vacaciones sexenales.

La Jornada, El heroico Gilberto Bosques

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"Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que la de las personas célebres". Walter Benjamin

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