SATURDAY 16 DECEMBER 2017

El I Festival Internacional de Cine por la Memoria Democrática, creado e impulsado por la Asociación Arte y Memoria, busca un cine que sirva para reflexionar y despierte conciencias, en la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas. A través del Séptimo Arte, y apelando a la dignidad, la concordia, animamos a los cineastas, sobre todo a los jóvenes, a participar en este certamen que se desarrollará del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 2017 en la Cineteca de Madrid.

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Allez,  Allez…! es un Libro – Disco publicado recientemente donde se recoge el Cancionero Popular de los Refugiados Republicanos Españoles en los campos de concentración franceses.

En el interior del libro, además del disco, encontrarás como obsequio, un póster del AUCA DEL REFUGIAT, editado en 1944 por las Brigadas Internacionales en Toulouse, y que hemos rescatado también para esta edición.
Para adquirirlo escribe  al correo: cucoperez@cucoperez.com

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Foto de Negrín en la Sociedad de Naciones. Fondo Archivo de la Fundación Juan Negrín

 

“Hemos sido las primeras víctimas. Tened cuidado. No seremos las únicas”, afirmó Juan Negrín el 14 de septiembre de 1937 en Ginebra, ante los periodistas acreditados en la Sociedad de Naciones.

Fue el primero de los tres discursos que ofreció el jefe de Gobierno de la República ante el organismo internacional, cuatro meses después de acceder al cargo y 16 antes de perder la guerra.

Hace ahora 80 años, Juan Negrín López (las Palmas de Gran Canaria 1892- París, 1956) acudió a Ginebra para exigir a los países miembros de la Sociedad de Naciones (SDN) la retirada de las tropas extranjeras del conflicto español.

Con motivo de este aniversario la Fundación Juan Negrín publica los tres discursos en su página web en la fecha en la que fueron leídos: el primero ante la Asociación Internacional de Periodistas acreditados en Ginebra, mañana 14 de septiembre; el segundo, dirigido al Consejo de la SDN, el día 16, y el tercero pronunciado ante la Asamblea, el próximo lunes 18 de septiembre.

Ante los periodistas acreditados en Ginebra, Negrín alaba a la buena prensa, denuncia a los “maestros en el arte de la trapacería” y afirma que “la esperanza” de su país es que “la verdad (…) acaba por imponerse”.

Al Consejo le habla del “criminal bombardeo de Almería” por parte de Alemania, y le indica con ironía que “sería preciso “prescindir de la ficción según la cual las agresiones a los barcos mercantes en el Mediterráneo son una especie de fenómeno de la naturaleza”, cuando son obra de Italia.

Ante la Asamblea distingue entre los “voluntarios de veras”, que acuden en defensa de la República “convencidos de que la causa de España es la causa de la libertad mundial”, y “las divisiones italianas; los artilleros, aviadores y tanquistas alemanes, los contingentes marroquíes”, a los que sin razón también se ha pretendido llamar “voluntarios”.

Según expone el historiador Enrique Moradiellos, esta fue la tercera ocasión en la que la Sociedad de Naciones -antecedente de las Naciones Unidas- trató el conflicto español, siempre sin éxito para los intereses de la República.

Negrín denuncia en Ginebra “la ficción de la no-intervención” que ata de pies y manos a la República mientras Italia y Alemania campan a sus anchas.

“La amistad de Alemania e Italia a los rebeldes no es otra cosa que un pacto de ocupación”, proclama ante la Asamblea general de la Sociedad de Naciones.

El presidente español reclama que la Sociedad de Naciones reconozca y ponga fin a las agresiones de Alemania e Italia sobre España, la retirada de los combatientes no españoles, y que se devuelva al Gobierno español su derecho a adquirir armas, esenciales para combatir a los rebeldes.

Los tres discursos fueron publicados en el volumen “Textos y discursos políticos. Juan Negrín”, dirigido por Enrique Moradiellos y editado por la Fundación Juan Negrín y el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (Madrid, 2010).

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La Embajada de la Federación Rusa a través de su cuenta de Twitter denunciaba recientemente que se habían cubierto de simbología e insultos nazi-fascistas y antisemitas los monumentos existentes en el madrileño Cementerio de Fuencarral:

En memoria de los españoles que combatieron por la libertad de Europa 1939-1945

En memoria de los españoles que combatieron por la libertad de Europa 1939-1945

En recuerdo de los Voluntarios Sovieticos

Homenaje a las Brigadas Internacionales

Ante estos hechos ¿Qué decir?

Primero superar el estupor, porque aun siendo agresiones recurrentes nunca dejaremos de asombrarnos. En segundo lugar, poner de manifiesto de manera contundente la indiferencia institucional, y finalmente exigir que actuaciones como estas sean tratadas como delitos de odio, con las consecuencias correspondientes, acabar con la indiferencia institucional, excitar la intervención judicial y poner a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado democrático a perseguir estos delitos.

Estas conductas de intolerancia están proliferando, la extrema derecha se siente fuerte, algunos acontecimientos políticos hacen que se incrementen sus actos, siempre agresivos, sin ningún pudor.

Pero las repercusiones que tienen estas acciones para sus protagonistas en nuestro país son prácticamente nulas. A día de hoy en España, ante los hechos acontecidos, legalmente poco se puede hacer. El Código Penal actual no permite castigar la apología del fascismo por sí sola. No se pueden perseguir conductas que “sólo” enaltezcan a una ideología,   por muy antidemocrática o peligrosa que ésta pueda llegar a ser.

Ciertamente, existe en el Código Penal un artículo (510), que prevé los delitos de incitación al odio, discriminación o violencia. No obstante, para poder aplicar este artículo, es necesario reunir una serie de condiciones que en la práctica hacen muy difícil la intervención judicial ante estas conductas de exaltación fascista.

En Francia, Italia, Alemania, en definitiva en Europa, en esa Europa a la que pertenecemos ¿Se habría permitido? ¿Cuál habría sido la reacción? ¿Cómo se actúa en otros países de nuestro entorno a los que constantemente nos estamos refiriendo?

Los países citados han vivido, como España, los horrores del fascismo y del nazismo y por ello han tomado medidas. En los tres países sus respectivos Códigos Penales castigan la propaganda, los símbolos y cualquier manifestación nazi, así como la prohibición de partidos u organizaciones de esta ideología. En Francia se cita explícitamente la prohibición de “muestra o exhibición de cualquier uniforme, insignia o emblema” de organizaciones declaradas como criminales con base al Estatuto del Tribunal Militar Internacional. En Italia la propia Constitución prohíbe la reorganización del partido fascista. Así pues el nazismo y el fascismo está absolutamente proscrito por ley en los países que lo sufrieron, excepto en España.

Parece de sentido común, además de una cuestión de calidad de la democracia que España, al igual que los países mencionados, desarrolle leyes que prohíban la apología del fascismo. ¿Por qué en nuestro país los diferentes gobiernos democráticos han tolerado durante tantas décadas lo que en Europa es un delito?

Estas conductas van más allá de un ejercicio de libertad de expresión de pintadas y contrapintadas, que es a donde quieren conducir el debate. No vamos a caer en esa trampa, son acciones graves con consecuencias que comportan un riesgo para las personas y la convivencia poniendo en peligro la propia democracia.

Justificar la dificultad de la tipificación como delito de estas agresiones en el Código Penal y ampararse en las interpretaciones del Tribunal Constitucional, enmascarándolas como ejercicios de libertad de expresión es un acto de hipocresía.

En el segundo país del mundo con más desaparecidos provocados por el nazi-fascismo según Naciones Unidas ¿Cómo podemos definir esta conducta jurídico institucional? ¿Acaso negar el holocausto y los campos de concentración, es un ejercicio de libertad de expresión?

Es inevitable que emerja la siguiente pregunta: El Código Penal español castiga la apología del terrorismo ¿No nos encontramos ante el mismo problema? ¿Por qué castigar una conducta apologética y no la otra?

Es una cuestión de dignidad que España apruebe una contundente ley que prohíba toda apología o enaltecimiento del fascismo y, por supuesto, lo condene y resarza a las víctimas.

Nos dirigimos a nuestros representantes; señores diputados no han atacado unos monumentos privados, han atacado unos monumentos que rinden memoria, recuerdo y homenaje a personas dignas que dieron su vida luchando contra el nazi-fascismo para defender la democracia, primero en España los Voluntarios Soviéticos y los voluntarios de las Brigadas Internacionales, después en Europa los republicanos españoles en el exilio, sí, defendiendo la democracia ni más ni menos.

Nuestras instituciones democráticas se deben dar por aludidas porque estos monumentos son suyos.

Asociación de Descendientes del Exilio Español

Madrid, Cementerio de Fuencarral, 2 de septiembre de 2017

 

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"Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que la de las personas célebres". Walter Benjamin

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