MONDAY 27 JANUARY 2020

CENTENARIO DE MARCOS ANA: LA EXCEPCIONALIDAD DE UN HOMBRE NORMAL

Marcos Ana en su domicilio con la medalla de la Asociación que le acredita como Socio de Honor. Madrid, 3 de marzo de 2016

El 20 de enero de 1920 nacía en Alconada (Salamanca ), Fernando Macarro Castillo, conocido por su seudónimo de la clandestinidad Marcos Ana. Preso con 19 años, pasó 23 años en las cárceles franquistas, por ser leal a la II República, donde se formó como poeta desarrollando una creación literaria que, sacándola clandestinamente de la cárcel de Burgos, fue dada a conocer gracias, entre otros, a Pablo Neruda y Rafael Alberti.

Desde su compromiso comunista que nunca abandonó, dedicó su vida a todas las causas justas y solidarias, durante la dictadura en la lucha por la amnistía y defensa de los presos políticos, en la democracia organizando la primera visita de niños saharauis a España o suscribiendo como uno de los fundadores, la creación de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.
Quería cumplir los cien años y de haberlo hecho Marcos Ana habría llegado a ellos con la integridad y el compromiso que marcaron toda su vida.

Los cumple para nosotros. Para la gente que se encontró un día delante de un hombre sencillo y bueno y reconoció en él su propia historia y la de los suyos.
Los cumple frente al olvido, frente a la página no leída por decreto. Aquella que nos dijo tantas veces que para pasarla antes era imprescindible leer.

Por eso, tras salir en libertad, durante más de cincuenta años Marcos no persiguió otra cosa que salvaguardar con su testimonio el de miles de mujeres y de hombres de una generación que se iba yendo en silencio, olvidados también años después, por la democracia que se logró gracias a su lucha imprescindible y justa.
Marcos Ana fue uno de tantos y cumplió hasta el final el único encargo que le hicieron sus camaradas cuando salió del penal de Burgos, después de veintitrés años prisionero del franquismo.

Jamás les olvidó. No aceptó nunca un reconocimiento sin dedicarlo y compartirlo con los compañeros anónimos de los que él conocía sus nombres y sus historias. Su excepcional humildad le hizo aún más grande y querido por todos ellos.

Escribió Saramago al prologarle el libro de memorias que éstas eran una lección de humanidad donde el yo de Marcos Ana, era siempre un nosotros.
Hoy nos habría repetido que su esperanza y única venganza, muy alejada de cualquier rencor para el que jamás hubo espacio en su corazón, seguía siendo que se alcanzasen un día los ideales que defendieron.

Su inquebrantable fe en que otro modelo de sociedad, más solidaria y justa, era posible la depositó especialmente en los jóvenes y Marcos Ana se sentiría feliz de asistir al comienzo de esta etapa donde se vislumbra un caminar distinto y otra forma de hacer política. Los jóvenes para los que su casa abierta era una realidad y no sólo un hermoso verso . A los que escuchaba y comprendía, a los que acompañó en el 15 M convencido de que era ya imparable la transformación de este nuevo tiempo y que habrían de venir de la mano de quienes tenía toda la vida por delante.

No les olvidemos nosotros y les habremos devuelto al menos a su lugar en la historia. La de los defensores de la libertad y los valores democráticos aunque este país no pueda ya saldar  con ellos nunca, la deuda de reconocerles su sacrificio. Llegamos tarde porque uno a uno nos ha ido dejando.

En este centenario que vamos a conmemorar tendremos muy presente que nuestra tarea está aún por cumplir. Como en aquellos versos donde plasmó su testamento, Marcos nos ha dejado su ejemplo y sus versos donde plasmó su testamento, Marcos nos ha dejado su ejemplo y sus enseñanzas pero también un encargo y una responsabilidad.

“recoged nuestras banderas
nuestro dolor, nuestro sueño,
los nombres que en las paredes
con dulce amor grabaremos.
Y si nos cerráis los ojos
¡dejadnos los muros dentro!
que se pudran con el polvo
de nuestra carne y no puedan
ser nuevas tumbas de presos.»

Marcos Ana fue y es, como continuaba el poema, ““esa bandera sin llanto, el amor y algunos versos ”. Con él, con su ejemplo y el de tantos hombres y mujeres de los que sin saber nosotros sus nombres guardaron memoria sus familias, se hace cierto aquel «porque fueron, somos»  pero se hace aún más necesario que ahora hagamos posible el «porque somos, serán».

Hagámoslo, se lo debemos a todos ellos. Y tampoco olviden como nos dijo Isaac Rosa, contarles a sus hijos quién fue Marcos Ana. Hoy habría cumplido cien años, con noventa y seis aun contagiaba las ganas de vivir y su esperanza  con la que dedicaba tantas veces sus libros, que aquello que les había tocado vivir, no fuera posible nunca más para nadie.

Tal vez un día alcancemos la Verdad, la Justicia y la Reparación que como demócratas reclamamos para las víctimas del franquismo.  Tal vez entonces, este país se enorgullezca de personas como Marcos Ana y de su ejemplo de concordia y solidaridad.

Cuando el fantasma del fascismo se pasea impunemente de nuevo por Europa y se fortalece en   las mismas instituciones que desprecia, debemos detenernos a pensar si hemos aprendido correctamente nuestra historia  y si algo, salvo ese conocimiento, nos ayudará a no repetir nuestro pasado.

En este su aniversario centenario, la Asociación Marcos Ana, el Partido Comunista y las Comisiones Obreras, organizarán el 31 de enero, en el Auditorio de Marcelino Camacho de Madrid, un acto donde amigas y amigos del poeta, artistas, intelectuales y distintas organizaciones políticas y sindicales rindan homenaje a uno de los símbolos de lo que fue la resistencia a la Dictadura  y la lucha por las libertades y la democracia.

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felicitación 2019

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El día 12 de diciembre de 2019 se celebró en el teatro del Instituto Francés de Madrid un concierto con el que la Asociación de Descendientes del Exilio Español clausura las actividades realizadas durante el año del 80 aniversario.

Ha sido un año intenso en emociones y encuentros entre exiliados de todo el mundo. La programación en recuerdo de nuestros exiliados ha sido amplia y variada; comenzó en enero, formando parte de la comitiva del Presidente del Gobierno, visitando los lugares más emblemáticos del exilio en el sur de Francia, se han publicado dos libros, ha sido nombrado socio de honor Cuauhtémoc Cárdenas, hemos participado en jornadas y congresos internacionales, por citar solo algunas de las muchas actividades realizadas.

Este concierto, última actividad homenaje, se ha podido realizar gracias al apoyo de la Dirección General de la Memoria del Ministerio de Justicia.

La asociación agradece la presencia en el mismo del Cuerpo Diplomático de República Checa, Belarús, Francia, Rusia y México, países con los que el exilio siempre tuvo vinculación.

Comenzó el acto con un saluda por parte de S.E. Sr. Embajador de la República Francesa, Jean Michel Casa, gran conocedor de la historia de nuestros exiliados. Destacó el importante papel que jugaron los españoles en la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.

En el mensaje de la presidenta de la Asociación se destaca el ideal de democracia, pero también de patria, recordando que al cruzar la frontera llevaron consigo un puñadito de la tierra de España.

La actriz Clara Chacón, a pesar de su juventud ha desarrollado una gran trayectoria en diferentes campos de las artes escénicas. Ha sido candidata a mejor actriz revelación en los premios Goya. Como presentadora de la gala, comenzó recordando a uno de los poetas del exilio; León Felipe “español del éxodo y el llanto que no quiso cantar a la destrucción sino a la esperanza…” En el trascurso de sus presentaciones introdujo también unas palabras de María Zambrano; “la palabra de la poesía temblará siempre sobre el silencio… la esperanza en la boca del exilio…”

Zoraida Ávila; arpista egresada del Conservatorio Tchaikovsky de Moscú. Premiada en numerosos concursos y festivales internacionales, ha actuado en numerosos países siendo muy elogiada por la crítica. Desde 2004 tiene a su cargo la dirección artística del Concurso Ibérico de Música de Cámara con Arpa. En su magnífica interpretación hizo un homenaje a María Teresa León.

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Alekxandra Totkalova; una virtuosa del piano, ofreció su primer concierto como solista con solo siete años. Destacó muy pronto en concursos juveniles como XII Concurso Memorial Neuhaus, Concurso Internacional Memorial Richter, IX Concurso Internacional Karamov. Interpretó magistralmente a S. Rachmaninov, Etudes- tableaux op.39, destacando “el mar y las gaviotas”.

La cantautora, guitarrista y flautista Lucía Sócam es un referente en el compromiso con aquellos que lucharon para defender la democracia en un nuestro país, así lo plasma en las letras de sus canciones como; Verdades escondidas y Republicana. Canta a las mujeres del 27, esas mujeres intelectuales invisibilizadas en la historia. Con su preciosa voz interpretó a Antonio Machado con una de sus poesías y también a las mujeres rurales que sufrieron una represión indescriptible en la posguerra y la dictadura.

Cuco Pérez es acordeonista y compositor, ha sido uno de los primeros en introducir el acordeón en el flamenco. Luisa Pérez es cantante y actriz. Son hijos y nietos de refugiados republicanos españoles en Francia. Han recopilado el cancionero popular que los exiliados cantaron en los campos de concentración en los primeros años del exilio, entre 1939 y 1942. Memoria Sentimental; es producto de un trabajo de investigación a partir de lo que escuchaban cantar a su madre, que a su vez las escuchó cuando era una niña en los campos de Argelès-sur-Mer, Récébédou y Rivesaltes.

Finalizado el concierto se pudo comprobar como los artistas tocaron la fibra más sensible del público que abandonaba el teatro con una emoción contenida y muchas personas dando rienda suelta a sus sentimientos; con los ojos humedecidos, nadie fue indiferente a esta lección de historia.

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El día 30 de noviembre se nombró socio de honor a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. El acto tuvo lugar en el Ateneo de Madrid con la presencia de la Embajadora de la República de México, S.E. Sra. Roberta Lajous, Presidente del Ateneo, Juan Armido, así como el vicepresidente y la secretaria de dicha institución, la Asociación de Descendientes del Exilio Español estuvo representada por la presidenta, la vicepresidenta y la secretaria. Margarita de la Villa en nombre del exilio español en México y Natalia González representando al exilio en República Dominicana; escala obligada para un buen número de exiliados que se dirigían a México en barco; El Flandre, Saint-Domingue, Lasalle y Cuba, todos ellos procedentes de los puertos franceses de Burdeos, El Havre y Saint Nazaire ante la inminente ocupación alemana.

Fue un acto sencillo pero muy emotivo. Después de las palabras de bienvenida del anfitrión, Juan Armido, tomó la palabra Natalia González para recordar la desconfianza con la que desembarcaron los españoles en los puertos de Santo Domingo y Puerto Plata debido a la dictadura de Leónidas Trujillo que gobernaba el país. En el mismo permanecieron más tiempo del que habían previsto, pues en algunos casos fue una escala de años, otros se intentaron adaptar y se quedaron definitivamente.

Margarita de la Villa partió de su llegada siendo muy niña para expresar el tratamiento que recibieron los niños españoles. Recordó que incluso en plena guerra México se ocupó de salvar a los niños creando “El Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español”, presidido por la esposa del presidente Lázaro Cárdenas, Amalia Solórzano. Relató lo que supuso la creación de escuelas propias; las escuelas Cervantes. Les inculcaron la patria perdida y la patria nueva, así todos los lunes se izaba la bandera de México y se cantaba el himno de este país, posteriormente se izaba la bandera de la República española y se cantaba el himno escrito por el exiliado Marcial Rodríguez, profesor de música en el colegio Luis Vives, con la música del himno de Riego, decía así:

Hoy España de nuevo resurge

y es tan grande y tan alto su honor,

que en el mundo es un timbre de gloria,

el nacer y sentirse español”

La presidenta de la asociación, Pilar Nova Melle, agradeció el cariño de México hacia los españoles, en el pasado y en el presente, cariño que es mutuo. Puso de relieve “la acogida que nos brinda su Embajadora apoyándonos en todos nuestros actos”. Glosó la figura del presidente Cárdenas y de Gilberto Bosques, como representativos de tantos y tantos otros que se solidarizaron con los exiliados. Citó el comienzo de una canción cantada por los exiliados en el sur de Francia;

A México, vida mía

me voy corriendo, me voy volando.

Y estoy dispuesto a hacerlo

porque no quiero seguir soñando… ”

A continuación se hizo entrega de la placa que acredita a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como socio de honor. La presidenta manifestó ser para ella un orgullo representar en ese momento a la Asociación en un reconocimiento tan merecido y haciendo el mismo extensivo a toda la familia Cárdenas Solórzano.

El ingeniero Cárdenas recogió la placa y agradeció con mucha humildad este honor, recordando una vez más, como ya lo hicieron sus padres, que es él quien está agradecido a los exiliados españoles por lo mucho que aportaron a su vida, creciendo entre ellos. Destacó los valores más nobles que portaban y lo mucho que enriquecieron la cultura mexicana.

Cerró el acto la S. E. Sra Embajadora Roberta Lajous, uniéndose a las palabras de Cuauhtémoc pues ella es egresada de una institución creada por el exilio español donde recibió de manera destacada una educación humanista.

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Amadeo Gracia Bamala

Hace unos días falleció Amadeo Gracia Bamala, protagonista de una de las fotos más icónicas de la Retirada. Fue publicada por primera vez el 18 de febrero de 1939 en la revista francesa L’ Illustration, dos días después la revista norteamericana Life la reprodujo y dio la vuelta al mundo.

Foto: Roger-Viollet. 

Un grupo de exiliados atraviesan Prats-de Mollo camino de Francia. El gran poder visual de esta fotografía es protagonizado por dos niños; En un primer plano Alicia Gracia, de siete años, camina de la mano de su padre, le falta una pierna, perdida en un bombardeo fascista.

Detrás Amadeo, de cuatro años, de la mano de un ciudadano francés. Éste al tener conocimiento de que algunos heridos y mutilados tenían dificultades para completar el camino, salió a ayudarlos en este doloroso trance. Era Thomas Coll, al que también le falta una pierna, perdida en la I Guerra Mundial. A Amadeo le falta media pierna producto de la metralla de la misma bomba que mató a su madre e hirió a su hermana. Cierra la imagen Antonio, de doce años, el mayor de los tres hermanos.

La fotografía refleja como pocas el sufrimiento de la población en ese fatídico mes de febrero en el que tantos españoles de todas las edades perdieron la vida intentando salvarla. Una foto de familia que se convirtió en un símbolo del exilio, es de las imágenes más populares y conocidas de la diáspora republicana.

Los padres de Amadeo, Mariano y Pilar vivían en Monzón (Huesca), donde se casaron y nacieron sus tres hijos; él obrero de Azucarera Española y ella costurera. Mariano participó en la colectivización de esa empresa.

El 20 de noviembre de 1937 la aviación italiana bombardeó el pueblo de Monzón. La madre junto con los dos hijos pequeños huyen hacia las afueras del pueblo para ponerse a salvo, pero una bomba les alcanza de pleno. Así lo narraba Amadeo; “Tras el paso de los aviones, curiosamente, la línea del tren ha quedado intacta, pero un par de bombas han dado en el grupo, una de ellas de pleno. Un chico murió y su madre quedó gravemente herida, al igual que mi madre que rápidamente se arrojó sobre mí para cubrirme. La bomba le destrozó el costado y el vientre. A mi hermana, le destrozó asimismo, una pierna, que se la tuvieron que amputar a la altura del muslo (tenía 6 años), y a mí que todavía no tenía 3 años, también me tuvieron que cortar la pierna por debajo de la rodilla”.

 

Al cruzar la frontera Mariano fue internado en un campo de concentración, mientras que los tres hermanos fueron enviados con otros niños al castillo refugio de Caussade, en Bergerac, Departamento de la Dordogne. El padre falleció un año y medio después de pasar a Francia.

Antonio, Alicia y Amadeo fueron devueltos a Monzón a la muerte de su padre. Antonio se puso a trabajar y Alicia y Amadeo fueron internados en orfelinato del Auxilio Social; “Ingresé a los seis años y medio en la sección de niños pequeños, al cuidado de las monjas, y a los siete años, pasé con los mayores de 7 a 21 años, que eran cuando iban al servicio militar. El contraste no pudo ser más brutal, 110 o 120 chicos, yo el más pequeño, y los mal llamados ‘educadores’…” allí permanecieron doce años, sufriendo todo tipo de humillaciones y palizas por ser hijos de los vencidos. Amadeo recordaba esta etapa como la peor de su vida; peor que la guerra, peor que la Retirada y peor que el exilio.

Pasaron cinco décadas hasta identificar a los fotografiados. Fue Antonio, el mayor, el que al ser publicada en 1988 en un periódico catalán, llamó a la Redacción y les comunicó: “Nosotros somos esos». El empujón definitivo para dar a conocer su historia fueron unas declaraciones de un diputado del Partido Popular, que calificaba la Memoria Histórica como “un revival de naftalina”. Amadeo que nunca quiso hablar de esa etapa de su vida entendió que solo habría justicia si se conocía la verdad. «Siempre que se habla de la guerra aparecen las personalidades, los famosos…, pero ¿y la gente común? Los que más la sufrimos, ¿dónde estamos?”.

“Nunca me gustó, ni quise hablar sobre este asunto, me sentía como si yo fuese el culpable de lo ocurrido a mi familia, o algo por el estilo, no sé por qué, pero así lo entendía; quizás fuese por ser el más pequeño de todos… No quería recordarlo…”

Años después, en 2002, Amadeo dirigió una carta al director del diario El País, en un fragmento de la misma decía: «No. Yo no puedo, aunque quiera, perdonar, ni olvidar, ni… Perdonar, ¿por qué? ¿Acaso han pedido alguna vez perdón ellos? No odio, aunque sí odié; no quiero revanchas, aunque en otro tiempo las deseé…hacia ellos siento simplemente un profundo y absoluto desprecio… No creo que nunca, a pesar de los esfuerzos realizados por tantas y tantas personas de bien, se llegue a hacer la más mínima justicia sobre tanto dolor, escarnio y humillación realizados sobre millones de españoles”.

Un año después Amadeo volvió por primera vez al escenario de aquella fotografía, posteriormente volvería en el año 2009 para la conmemoración de los 70 años de la Retirada. “Me acuerdo de que pasamos mucho frío y hambre”. No entendía y no perdonaba que aviones de un país extranjero hubiesen atacado a civiles indefensos. Y una de las cosas que más le dolía es que nunca supo cómo murió, ni dónde está enterrado, su padre. “No se me quita de la cabeza”.

La escena de la foto se ha reproducido en forma de escultura de bronce en el año 2000, ha sido realizada por Lola Reyes y Joan García. Está ubicada en La Vajol, y ha sido sufragada por asociaciones memorialistas de víctimas del franquismo e instituciones catalanas.

La Asociación de Descendientes del Exilio Español siente profundamente la muerte de Amadeo; persona muy humilde que a su vez nos dio muchas lecciones de humildad y humanidad. Nos quedaremos siempre con su ejemplo y, a pesar de su escepticismo, continuaremos en pos de esa justicia hacia las víctimas del franquismo.

La Junta Directiva, noviembre de 2019

 

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"Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que la de las personas célebres". Walter Benjamin