Con motivo de la celebración del Día Internacional de las Personas Refugiadas se desarrollan en Bruselas, en el Parlamento Europeo, una serie de actividades organizadas por el grupo parlamentario Primavera Europea.

A través de la figura de Elisabeth Eidenbenz se pretende reconocer y dignificar el papel de las personas que desinteresadamente arriesgan todo, incluida la vida, por ayudar a las personas refugiadas; hoy es necesario recuperar esos valores en Europa, donde la crisis humanitaria en relación a los refugiados es la mayor desde la Segunda Guerra Mundial.

¿Quién fue Elisabeth Eidenbenz y qué pasó en la maternidad de Elna?

Elisabeth Eidenbenz era una maestra suiza que llegó a Madrid en 1937 como enfermera voluntaria de la Asociación de Ayuda a los Niños de la Guerra, para colaborar con el Gobierno de la República. Al finalizar la Guerra pasó la frontera a Francia junto con los miles de exiliados españoles. Allí continúo con su labor de ayuda a las mujeres y los niños internados en los campos de concentración de Argelès-sur-Mer, Saint Cyprien y Rivesaltes.

Debido a las condiciones de esos campos, las posibilidades de supervivencia de un recién nacido eran prácticamente nulas, además, un parto era un gran peligro para las madres. Algunos datos indican que la mortalidad de los recién nacidos en los campos franceses superaba el 80 %. En estas circunstancias, Eidenbenz gestionó con las autoridades francesas sacar a las embarazadas de los campos; cuando no era posible, negociaba los protocolos de actuación del personal de la maternidad en los campos.

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Castillo de Bardou, donde se ubicó la Maternidad de Elna.

Elizabeth Eidenbenz buscó un lugar idóneo para instalar una maternidad y lo encontró a 7 Km del campo de concentración de Argelès-sur-Mer; un palacete abandonado a las afueras del pueblo de Elna, el castillo de Bardou. Una vez restaurado (el Socorro Suizo le facilitó 30.000 francos para las obras), nació el primer niño en condiciones dignas el 7 de diciembre de 1939, de nombre José Molina. A partir de esa fecha se atendían, de media, 20 partos mensuales.

Para el mantenimiento de la Maternidad el Socorro Suizo enviaba regularmente productos alimenticios: leche condensada, queso, conservas, arroz, pastas, frutos secos, ropa… Además, tenían recursos propios; cultivaban una huerta, tenían árboles frutales y criaban conejos. Muchas madres, que ya habían dado a luz, decidían permanecer en la Maternidad para trabajar de manera desinteresada en la huerta, en la limpieza o donde se requiriese para devolver la ayuda que anteriormente habían recibido.

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Actividad cotidiana en la Maternidad Suiza de Elna.

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Elisabeth Eidenbenz con el equipo de enfermeras de la Ayuda Suiza

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la maternidad comenzó a acoger a madres judías y gitanas que huían de la persecución nazi. La Gestapo visitaba con frecuencia la maternidad con el objetivo de detener a las mujeres, sobre todo judías, pero Eidenbenz siempre lo evitaba, así la Gestapo resolvió “el problema de Elna” cerrando la maternidad en 1944.

Entre 1939 y 1944 nacieron un total de 597 de 22 nacionalidades diferentes, aunque la inmensa mayoría eran hijos de exiliados españoles en el sur de Francia y el resto judíos y gitanos. 

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Elisabeth Eidenbenz con varios niños en la Maternidad Suiza de Elna

Con el cierre de la maternidad, el edificio quedó abandonado hasta la década de los años noventa que lo adquirió un artesano para instalar su taller. En el año 2002 el Ayuntamiento de Elna decidió hacerle un homenaje a la fundadora de la maternidad. Se colocó una placa que dice:

“Este lugar, en el que estuvo la Maternidad Suiza de Elna de 1939 a 1944, vio nacer a 597 niños. Dirigido por Elisabeth Eidenbenz bajo el patrocinio de la Seguridad a los niños de la Cruz Roja suiza”.

En el año 2005, el Ayuntamiento de Elna, dirigido por Nicolás García, hijo de exiliados republicanos españoles, compró el edificio con la idea de convertirlo en un centro de memoria. Recuerda:   “Elisabeth me dijo una vez que en la Maternidad de Elna se hizo lo peor que se podía hacer para los enemigos: ayudar a dar a luz a los resistentes que franquistas y nazis querían exterminar”.