CARMEN CONESA INTERPRETA MAGISTRALMENTE EL TEXTO DE MAX AUB

DE ALGÚN TIEMPO A ESTA PARTE

Entre el final de la Guerra Civil española y el comienzo de la II Guerra Mundial, Max Aub escribe este monólogo en el que se reflexiona sobre la identidad y la usurpación de la identidad.
Lo protagoniza una mujer que vive la anexión de Austria en 1938; le han quitado todo, es la usurpación que no la perdida. Su marido es víctima de la depuración producida en la Viena ocupada, su hijo muerto en Barcelona por los antifascistas, su casa expropiada y entregada a un vecino, ése con el que tenía amistad e intercambiaban favores domésticos.
A pesar de todo decide seguir adelante, vivir y sobre todo recordar: si no hubiese recuerdos, ¿para qué se viviría?, y sin falsos perdones vive recordando y odiando. La mujer que presenta Max Aub tiene, dicen el director y la actriz, un motor en el odio que le da fuerzas para sobrevivir. No quiere olvidar y no quiere que nadie la consuele; es lo único que le queda.
Una vez más el escritor invita a reflexionar sobre los totalitarismos que acaban con la convivencia.
Esta obra se puede ver hasta el 6 de marzo en el TEATRO ESPAÑOL