El arquitecto de la clase obrera.

La formación y organización de la clase obrera, la preocupación por el acceso a la vivienda por parte de los sectores sociales más desfavorecidos fue el motor de la vida de Francisco Azorín Izquierdo, conocido como el arquitecto de la clase obrera.
Nació en 1885 en Monforte de Moyuela, en la comarca del Jiloca, Teruel. De familia humilde, consiguió una beca de la Diputación Provincial de Teruel para estudiar Arquitectura en Madrid. Amigo personal de Pablo Iglesias, con el que realizó númerosos viajes debido a su conocimiento de varios idiomas: francés, inglés, alemán y esperanto, se afilió al PSOE en 1902.
Ante los graves problemas de vivienda de los sectores populares, su objetivo fue “la construcción de viviendas sociales a precios asequibles para los trabajadores como reconocimiento del derecho a disponer de una vivienda digna”. A ello se dedicó durante toda su vida como político y como arquitecto.
Para Francisco Azorín el modelo de vivienda obrera ideal era el de la Ciudad Jardín, viviendas individuales, con una pequeña parcela de terreno. Fue el autor del proyecto de la Ciudad Jardín de Córdoba, ciudad a la que fue destinado en 1912. Posteriormente impulsó la Cooperativa de Casas Baratas “Pablo Iglesias”, la cual llegó a construir 58.000 viviendas.
Como político está ligado a Córdoba. Fue en esta ciudad el presidente de su Agrupación Socialista y de la Federación Provincial del PSOE, además de dirigente de la UGT. Durante la II República es elegido diputado del PSOE por Córdoba (1931) y consecuente con su trayectoria entre sus prioridades en las cortes republicanas estuvieron “la vivienda, el urbanismo y la educación así como el reconocimiento de los derechos de los trabajadores”.
Durante la guerra defendió la legalidad de la Republica desde los puestos de Jefe de la Subsecretaría de Obras de Armamento y Municiones, delegado en la Conferencia Internacional del Trabajo, Cónsul en Tarbes (1938) y después en Toulouse, puestos desde los que ayudó a ponerse a salvo a muchos españoles perseguidos por el fascismo.
Finalizada la guerra Francisco Azorín fue uno de los millares de españoles que se vieron obligados a exiliarse, en su caso a México. Donde debido a la buena acogida al exilio por parte del Presidente Lázaro Cárdenas pudo continuar con su tarea profesional y política.
Se mantuvo vinculado al PSOE en el exilio, colaboró con la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), retomó el proyecto de la Cooperativa Pablo Iglesias y desde el principio, ya en 1939, representó al Estado de Puebla en la Reunión de Casas Baratas. Fiel a sus ideas, siempre creyó que la vivienda y la educación eran las claves para el desarrollo y la emancipación del ser humano.
En 1972, realizó junto a su hijo Ángel Azorín Poch y su nieto Telmo Azorín Bernárdez, arquitectos también, el monumento erigido por el Centro Republicano Español de México en la capital azteca en honor al Presidente Lázaro Cárdenas, en muestra de agradecimiento de los españoles exiliados por la acogida que éste proporcionó a miles de refugiados españoles tras la derrota republicana. Francisco Azorín murió en México un 27 de diciembre de 1975, poco después del dictador Franco.