María Luisa (Libertad) fue exiliada en Francia  a los pocos meses de nacer, en 1939. Fue testigo de la deportación, del hambre y del retorno de los refugiados a España así como de las penurias de las emigraciones económicas de los años 60. Educada sin odio en el respeto de los principios democráticos y republicanos, ha militado tanto en organizaciones sindicales como Socialistas. Su vida ha sido un compromiso inquebrantable con la lucha del pueblo español contra la dictadura  Su vida actual sigue consecuente con los valores de la república, la democracia y la libertad, siendo cofundadora de la organización Descendientes del Exilio Español.

María Luisa es una mujer tranquila, equilibrada. Su marcado acento francés no ha desaparecido con el pasar de los años. Aunque transmite calma y equilibrio, durante la entrevista se anima y muestra a través del brillo de sus ojos  a una mujer combativa, empapada de unos principios que han forjado su vida y que defiende con pasión.

(E) María Luisa, me ha costado muchísimo hacer un sumario de una vida tan intensa como parece que has tenido.

(L) Han sido muchos años e intensos [ríe] por las circunstancias históricas que he vivido. ¡Ha sido la pura casualidad!

(E)Empiezo a preguntarte. He leído que María Luisa fue el nombre con el que tuviste que inscribirte pero que el nombre que te pusieron al nacer era Libertad. ¿Por qué Libertad?

(L) Nací bajo las bombas en Barcelona de unos padres socialistas. Libertad, Igualdad, Fraternidad… normalmente son nombres más bien de anarquistas aunque ellos socialistas me pusieron de nombre Libertad y así me registraron. Con ese nombre viví en Francia. Mis padres se separaron y quisimos volver a España. Cuando pedimos pasaporte necesité pedir el acta de nacimiento. Tenía 15 años cuando me la denegaron por tener ese nombre porque no era oficial. [De niña] fui bautizada en un campo de concentración cuando estaba muy enferma de tifus por una monjita en un hospital. Mamá vio la solución y mandó esa Fe de Bautismo a Barcelona y conseguí el pasaporte que tardó un año porque era lo que tardaron en demostrar al Régimen que mi madre no tenía manchadas las manos de sangre para poder conseguir un pasaporte de entrada y de salida.

A partir de los 16 años me llamé María Luisa oficialmente. Aquí [España] estaban todos asustados, nadie me llamaba Liber, como en Francia. Me llamaba Mari y yo a veces ni contestaba [ríe]. Cuando volvimos años después desde Méjico pedí el acta literal de nacimiento. El acta literal no se puede modificar, se modifica al margen. Pues a mí no, me borraron el nombre de Libertad me pusieron al margen que se lee perfectamente, que… por el Decreto de Burgos de 1937 no podía usar el nombre de Libertad y se me impone (la palabra me encanta) el nombre de María Luisa.  Después de los años cambiar de nombre me da igual pero yo me considero Libertad

(E) Usted ha vivido el exilio en tres países que son Francia, Alemania y Méjico. Tres países muy diferentes. ¿Cómo ha sido el exilio en ellos?

(L) Lo de Francia fue trágico, era muy pequeña y se separó a la familia. A nosotras nos mandaron a un campo de concentración. Papá en Argelès. Anduve por tres campos. Salí con 4 años y medio de los campos franceses. Estábamos en la segunda guerra mundial con bombas otra vez. Lo de Francia fue el exilio puro.

Luego empecé a colaborar en la clandestinidad con las Juventudes Socialista. A finales de los 50 empezó la ola de inmigración masiva. En Francia había un grupo de españoles más organizado que estaba en los sindicatos Franceses, en Bélgica lo mismo. Pero no existían en Alemania casi españoles. Entonces pensamos en desplazarnos para ayudar a nuestros compatriotas. Desde el Instituto Español de Emigración se les advertían que no entraran en sindicatos porque los expulsarían o castigarían a la familia. Los mismos empresarios alemanes se beneficiaban de esta situación. En Alemania los sindicatos solo pueden ayudar a los inscritos. Tuve mis problemas con gente de UGT que deseaban crear un sindicato único al margen de la UGT y la CNT, la ASO (Alianza Sindical Obrera) que fue fuertemente patrocinada. Tuve que dirigirme a Frankfurt para defender a la UGT. Mi lucha era porque quería que si se hacía una alianza sindical se partiera de los sindicatos que ya habían estado luchando antes y que luchaban ahora en España: UGT y CNT. Ya había habido una unión entre las dos en la República. Era mi obsesión. Al final efectivamente no resultó. Los mismos que defendieron esta postura y con los que me enfrenté en Frankfurt me los encontré aquí  en España en el 1er congreso de la UGT.

Me tuve que volver a Toulouse porque me eligieron en el 66  en un congreso del partido para llevar la Secretaría de Formación y Propaganda. En el 67 conozco a mi marido, nos enamoramos y nos casamos

(E) Un nuevo exilio, ¿no?

(L) ¡Claro! Es que allí éramos refugiados. Pero es que por amor se pueden hacer muchas cosas.

(E) Y ¿Cuál fue la respuesta de estos países con los exiliados? ¿Qué era lo que usted percibía cuando iba allí?

(L) Nosotros teniamos doble militancia (Socialista/UGT) lo cual nos protegía. Recurríamos a ellos para cosas concretas. A mí me maravillaba que especialmente en Alemania, donde los cónsules estaban encima de los emigrantes económicos y donde había un sacerdote  para cuidar de su alma que vigilaba que no estuvieran sindicalizados y que sembraba el miedo a represalia, se hubieran hecho 9 secciones en dos años. A pesar de todo muchos tuvieron el valor de continuar y esto ha sido la semilla de lo que se pudo hacer aquí cuando se volvió.

(E) Nos está contando como perteneció a múltiples asociaciones. UGT, PSOE, Juventudes Socialistas… ¿Esto fue algo vocacional, inspirado por sus padres o   la conciencia política nació al ver cómo estaban los otros españoles en estos países en estas situaciones?

(L) La conciencia de lucha la adquirí cuando vine aquí. Cuando vine con 15 años. En el 57 le dije a mamá: “mira mamá, yo no aguanto aquí”, este país con la doble moral, el miedo y la represión. Venía de un país libre y es a la vuelta a Francia cuando me comprometo políticamente. Vivíamos el ambiente, pero mis padres nunca nos impusieron ideas porque eran demócratas. Uno mismo va aprendiendo. Los de mi generación enfocamos la renovación del partido. Veníamos de familias socialistas pero no lo vivíamos como una religión. Cuando salí de España me di cuenta que tenía que hacer algo para que este país cambiara. Salí de este país espantada. Quería que este país  cambiara.

(E) Ha participado muy activamente en la Asociación de Descendientes del Exilio Español.¿ Qué fue lo que la movió a participar en su fundación?.

(L) Había un grupo compuesto por Carlos Tobío, Ludi…; exalumnos del Luis Vives, uno de los colegios de Méjico, se reunían y me animaban a participar. Yo no pertenecía al colegio por lo que propuse que crearan algo más, una organización que englobara a todos los que podemos considerarnos descendientes del exilio.

(E) Te digo por qué lo pregunto, porque una vez leyendo vi que había una acotación tuya donde decías que habías participado en la fundación con el objeto de reivindicar los valores de la República, y también recordar a las víctimas del franquismo. Yo me pregunto, ¿qué valores de la republica crees que son necesarios revindicar, y si piensas que hay alguno que hemos conseguido rescatar?

(L) Me has hecho una pregunta en un momento en que soy poco optimista. Un país como este no debe ser monárquico debe ser republicano. Esta es la base y los principios del partido socialista de Pablo Iglesias. Hoy oigo a compañeros que dicen que el partido socialista no ha sido siempre republicano. ¡Cuando no ha sido republicano! Otra cosa es que hoy en día se haya aceptado la legalidad del sistema monárquico. He conocido tantos veteranos socialistas que son socialistas sin ser republicanos. Los valores de una República democrática son estos tres valores, los valores de una república democrática, igualitaria donde existe el reparto de la riqueza, que no es el caso hoy, donde el capitalismo va ganando terreno en toda Europa. No podemos renunciar a estos valores.

(E) Desde su opinión, ¿cómo  cree que se enfrentan las instituciones y los partidos políticos al tema del exilio Español y de la República?

(L) Hay un desconocimiento tremendo de lo que ha sido esa época y lo que ha representado. Por eso son importantes organizaciones como la de Descendientes del Exilio. Hay que recuperar esa memoria y reintroducirla en la Historia con mayúsculas de este país. No se puede esperar que la gente por generación espontánea sepa lo que ha sido, ha podido ser y no fue. Está costando y cada vez hay más intentos. Hay mujeres profesoras de español como Shirley Mangini que están enseñando la historia de este país a sus alumnos en EE.UU. Cada vez se publican más cosas pero hay que introducirlas en los libros de texto. Suelo ir a institutos a contar mi historia donde hablo con jóvenes de 15 y 16 años, supuestamente ruidosos y es impresionante la reacción de los chavales, los chicos escuchan, preguntan y asimilan… Y no es más que mi modesta historia, que tiene que ver con la historia con hache minúscula

(E) Y sobre este tema de la memoria histórica con el que ha sido usted bastante reivindicativa. En un país  como España donde hay una parte de la sociedad que cree que esta ley remueve las ascuas del pasado ¿por qué piensa que es tan importante que rescatemos nuestra memoria histórica?

(L) Porque es la historia de España. A mí no me gusta la palabra “bando” pero se conoce la historia solo de la parte que impuso sus condiciones, es necesario conocer la historia de la otra parte para que la gente pueda sensibilizarse. Por esto es tan importante que asociaciones como la vuestra y como otras muchas, hagan una labor positiva

Ahora estoy con la comisión de Memoria Histórica del Ayuntamiento y me han hecho una entrevista para una exposición.

[La exposición con 11 maletas. Cada maleta es el resumen de la historia de cada uno de ellos]

(E) Lo que viene a partir de aquí. Has hablado de que a veces vas a hablar a los colegios de tu experiencia y que piensas que sería bueno transmitir a estas nuevas generaciones que vienen detrás nuestro sobre lo que has vivido tú y lo que han vivido otros españoles?

(L) Si tengo tanto interés en que se conozca la historia de España es porque mi deseo es que no se vuelva a repetir una situación de tantos muertos, tanta gente sacrificada y tanta represión. ¡Y, no te creas!, ¡que lo entienden! No solo he hablado de esto en los institutos también en el Ateneo y otros lugares como la Librería de Mujeres. Aportando modestamente lo que se puede.

(E) Muchas gracias María Luisa….Libertad

(Foto) El primer juguete que tuvo en el campo que se lo regaló su madrina suiza.