André Malraux, político y escritor francés, estuvo muy comprometido con la cuestión social teniendo como objetivo combatir las desigualdades. En 1936, al comenzar la Guerra de España, se pone a disposición del gobierno legítimo de la II República.

Gracias a sus gestiones la República recibió bombarderos y cazas comprados a Francia a través de terceros países, pues ya estaba constituido el Comité de No Intervención. También consiguió algunos pilotos voluntarios procedentes del servicio Aéropostale. La aviación española en esos momentos era muy deficitaria tanto en aparatos como en pilotos, el Gobierno de la República firmaría un acuerdo con la URSS para la formación de los primeros aviadores en Kirovabad. La escuadrilla dirigida por Malraux estuvo operativa entre agosto de 1936 y febrero de 1937, posteriormente se integró en el ejército regular y dentro de la Fuerza Aérea Republicana.

Por otro lado, Malraux dedicó grandes esfuerzos a labores de propaganda para conseguir en el extranjero fondos para la República. Entre las acciones una de las más conocidas es el rodaje de la película Sierra de Teruel, basada en un hecho real que impresionó mucho a Malraux: la solidaridad del pueblo español. Escribe sobre la cultura española, con temas recurrentes como la muerte, la fraternidad, el destino trágico, y el compromiso político.

Fue un éxito su gestión en Estados Unidos como representante de la República para recaudar fondos; le ofrecieron la posibilidad de tener a su servicio casi 2.000 salas de cine; lo que significaba que varios millones de espectadores podrían ver la película, un gran impacto propagandístico a favor de la República.

De André Malraux se pueden escribir muchas páginas sobre sus iniciativas en pro de la cultura, no obstante, en el acto a realizar el 5 de abril los intervinientes se ceñirán a esta etapa de su vida, la relación con la España en guerra.