Información aparecida en el semanario digital Cronica Popular.

Fernando Gomez

El pasado martes 15, la Secretaría Federal de Mayores del PSOE, por iniciativa de su secretaria María Jesús Castro, organizó en el Senado un acto homenaje al exilio republicano español. Dada la dignidad con la que se quiso impregnar el acto, se celebró en su sala noble de ceremonias, presidido desde la tribuna por un simbólico ramo de 13 rosas.

La bienvenida le correspondió a Ander Gil, portavoz del grupo socialista en el Senado como anfitrión del evento. Sus primeras palabras fueron de agradecimiento a todas las personas que habían colaborado para que el acto fuera posible. Dirigiéndose a los exiliados presentes les dio las gracias por defender la paz, la democracia y la libertad que hoy disfrutamos gracias a ellos, “patriotas que fueron derrotados pero sus ideas triunfaron”. Relató la última noche de las cortes democráticas en el castillo de Figueras y creó una gran emoción cuando mencionó la última noche del gran poeta del exilio Antonio Machado abrazado a su madre; ambos murieron pocos días después.

El historiador Nicolás Sánchez-Albornoz en el Senado durante el homenaje al exilio republicano.

El Director General de la Memoria Histórica, dirección de reciente creación en el Ministerio de Justicia, Fernando Martínez, agradeció la lucha por la democracia, por la modernización que supuso la II República y el gran legado que dejó en las personas demócratas; “sois un referente y un ejemplo para todos”.

La intervención más aplaudida fue la de Nicolás Sánchez Albornoz, tratado en todo momento de querido profesor. Efectivamente, dictó una lección de Historia. Aludió al reino de España como responsable último de las diásporas antiguas y modernas, para continuar con una crítica a los diferentes gobiernos ya en democracia. Así recordó como en la conmemoración del desembarco de Normandía no estuvieron presentes ni el Gobierno de España, ni representantes del cuerpo diplomático, ni tampoco el Ejército, cuando fueron los españoles los primeros en pisar el continente con un uniforme extranjero; fue una autoexclusión que nadie comprende. También aludió al recuerdo interesado de las autoridades sobre las figuras señeras del exilio al tiempo que se olvidan de la mayoría; de los exiliados de a pie y, este olvido llega a la memoria colectiva.

En el espacio reservado a las asociaciones las invitadas fueron tres:Archivo, Guerra y Exilio (AGE), Descendientes del Exilio Español y Amical de Mauthausen. En primer lugar, tomó la palabra Amparo Sánchez Monroy, delegada de AGE, que plantea la defensa desde su asociación de la aplicación plena de la declaración de los Derechos Humanos de 1948 para acabar con la impunidad de las consecuencias de la guerra civil. Narró su experiencia personal camino del exilio con su madre y como la aviación fascista acribillaba a los que intentaban pasar los Pirineos. Más tarde, ya en el exilio, siempre con la etiqueta de roja como si fuese una lacra, una enfermedad y, los campos, “aquellos campos donde murieron las últimas ilusiones”, después “cuarenta años con la mirada puesta tras los montes”. Pidió que no se dejen manchas vergonzosas en la memoria y resaltó el papel de las madres, las primeras víctimas de todas las contiendas.

Pilar Nova Melle, presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español, sintetizó cómo los exiliados, siempre generosos, fueron los primeros que ofrecieron la reconciliación, cómo nunca trasmitieron rencor, odio o deseo de venganza a sus descendientes, y cómo a su regreso comprobaron que, ni para los gobernantes ni para los españoles en general, existían; su historia era una historia olvidada y su lucha también. Pidió al Director General de la Memoria Histórica que el exilio deje de ser el huérfano de la Memoria, porque un Estado no puede ser equidistante y se trata de una cuestión de calidad democrática. También recordó, apelando a las Políticas Públicas, que el conocimiento de la historia forma parte de nuestro patrimonio y no se lo podemos negar a las generaciones presentes y futuras. Finalizó dirigiéndose a la Ministra de Justicia con estas palanras: “hemos iniciado el camino y hay que recorrerlo”.

Concha Díaz Berzosa, vicepresidenta y delegada en Madrid del Amical de Mauthausen tuvo un recuerdo para las Brigadas Internaciones, aquellos jóvenes altruistas y entusiastas que llegaron a España a defender a la República y muchos de los cuales se encontraron abocados a la misma suerte que los republicanos españoles, camino del exilio. Juntos compartieron los campos franceses y después fueron deportados a los   campos alemanes. Recordó cifras escalofriantes: en abril de 1939 ya habían fallecido 15.000 refugiados, a los que se sumarían los miles de muertos en combate. “Los españoles fueron calificados de apátridas al entrar al campo de Mauthausen, pero al salir continuaban siendo apátridas porque no tenían donde ir; no fueron libres para decidir dónde vivir”. Y valoró muy positivamente la creación de la primera asociación formada por supervivientes, viudas y huérfanos de los campos en el año 1962 y su encomiable trabajo en la clandestinidad.

En el homenaje, no faltó la poseía y la música. La poetisa Josala Maturano recitó un poema suyo titulado “A los que ya no están”, la música fue interpretada por Juan Francisco y David Ortiz, hijo y nieto del republicano deportado a Mauthausen. Si emocionaron sus interpretaciones de “Himno a la paz” “Vieja Castilla” tanto o más emocionó la bandera republicana que portó, traída por su padre del campo de concentración. Al significado de esta bandera le compuso una obra titulada “Historia de una bandera” en la que describe la escalera de la muerte y las esperanzas de los deportados.

Cristina Narbona, presidenta del PSOE leyó los nombres de 18 hombres y mujeres en representación de tantos otros ausentes y, junto al nombre, citaba el país o países del exilio, pues en algunos casos fue un auténtico peregrinar: Francisca Aguirre, Luis Azcárate, Juan Aznar, María Gloria Canga, Nely Fernández, José Luis Fernández, María Luisa Fernández (Libertad), Eufemio García, Amadeo Gracia, Margarita García Zornoza, Antonio Hidalgo, José María Nadal, César Navarro, Avelino Pérez, José Andrés Rojo, Nicolás Sánchez Albornoz, Amparo Sánchez Monroy y Margarita de la Villa.

La ministra de Justicia Dolores Delgado, impulsora de la creación de la Dirección General de la Memoria Histórica y en representación del Gobierno, centró su discurso en torno a dos palabras: perdón y gracias. “Perdón por tantos años de silencio, tantos años mirando para otro lado, por criminalizar a las víctimas” y “gracias por ser los héroes y heroínas de la democracia, por vuestra valentía, ejemplo de vida, por el pensamiento que nos habéis dado”. Señaló que una prueba del compromiso e interés por la Memoria Histórica radica en la aprobación de un presupuesto de 15 millones, lo que considera una inversión en valores y dignidad “porque tenemos derecho a la verdad”.

La última intervención le correspondió a Adriana Lastra, Vicesecretaria General del PSOE, que cerró con una afirmación taxativa: “Este acto es de justicia democrática y por ello se impulsará una declaración institucional en las Cortes generales para el reconocimiento de los exiliados por parte de todos los grupos políticos”

Finalizó el homenaje con la interpretación musical “Que mi nombre no se borre”…