Walter Benjamin.

En recuerdo de Walter Benjamin

Hace 75 años, el 26 o 27 (no se sabe con seguridad) de septiembre de 1940, W. Benjamin hacia el camino contrario a nuestros exiliados españoles un año antes. Al poco tiempo de llegar se quitó la vida en Portbou (Girona); pueblo al que llegó huyendo de espanto nazi, después de sumergirse en la Francia colaboracionista y en la España pronazi de Franco. El itinerario lo concibió como un tránsito hacia Portugal donde embarcaría para Nueva York.

Benjamin cruzó con otros refugiados los Pirineos a pie, con una débil salud, padecía una dolencia cardíaca, y una pesada maleta de la que no se separaba porque contenía “documentos más importantes que mi vida, y de ningún modo se debe extraviar”. Pero la maleta con los documentos que custodiaba se extravió y nunca fue recuperada. Se desconoce el contenido de dicha maleta, aunque se mantiene la hipótesis de que eran sus tesis sobre la filosofía de la historia, publicadas póstumamente.

Cementerio de Portbou. A la izquierda monumento en recuerdo a Benjamin: un túnel que termina en el mar.

Al llegar a Portbou todo el grupo fue detenido por la guardia civil, quien les comunicó que a la mañana siguiente serían deportados de vuelta a Francia; no poseían la visa de salida. Benjamin tenía visa de tránsito en España y entrada a Estados Unidos donde era esperado por Theodor Adorno. Benjamin, judío y marxista, sabía que la vuelta a Francia suponía la entrega a la Gestapo y el destino era un campo de exterminio. Aquella noche tomó la decisión de quitarse la vida, antes de que las autoridades españolas lo entregaran a los nazis. Ironías del destino; la restricción a los visados de salida fue levantada unos días después. El grupo en el que iba Benjamin consiguió atravesar España, llegar a Lisboa y posteriormente a Estados Unidos.

Sus compañeros de viaje pagaron el alquiler del nicho en el cementerio del pueblo por cinco años, después sus restos fueron trasladados a una fosa común del cementerio. A pesar de ser judío y suicida lo enterraron en un cementerio católico porque el doctor Vila en el certificado de defunción hizo constar que falleció por aneurisma cerebral. También consta su apellido como nombre; Benjamín Walter. Con nombre españolizado y sin relación con un parentesco judío.

¿Se podría haber salvado? Con toda seguridad. En enero de 1938 su amigo Theodor   Adorno huía hacia Nueva York y le aconsejó que fuese con él, pero Benjamin le respondió: “Hay posiciones por defender en Europa”. Ese mismo año, su hermano, concejal comunista en Berlín era detenido, murió en 1942 en el campo de Mauthausen. A Walter en 1939 le retiraron la nacionalidad alemana. Establecido en Francia y a pesar del peligro que le acechaba no quería abandonar París. Llevaba inmerso en un proyecto la última década y era en la Biblioteca Nacional donde estaba la documentación que necesitaba. Abandonó París en el último momento, el 14 de junio de 1940, cuando la ciudad cae bajo el dominio nazi.

Obra del escultor Dani Karavan. Invoca el dolor y la tragedia asociada al exilio. Se encuentra al lado del cementerio de Portbou donde fue enterrado Walter Benjamin.

Walter Benjamin destacó en un tiempo en que era difícil destacar. Las reflexiones más profundas y vanguardistas las produce una generación de intelectuales de la talla de Bertolt Brecht, Theodor Adorno, Max Hokheimer, Hannah Arendt, Hermann Hesse, Kurt Weil, Georg Lukács, Georges Bataille, Franz Hessel, Rainer Maria Rilke y muchos otros. Una época de producción intelectual comparable a la Ilustración o la Grecia clásica.

Intelectualmente se enmarcaba en la herencia hegeliana, aportó una visión profunda de la filosofía marxista. Intentó explicar los mecanismos con que la sociedad capitalista moldea la conciencia y las prácticas de quienes la habitan. No fue un escéptico, todo lo contario, creía en la acción política que acabaría con la barbarie capitalista. Critica la hipocresía de la democracia burguesa y al capital financiero e industrial alemán que apoyó al nazismo

En otro ámbito fue un gran conocedor de la obra de Charles Baudelaire, autor que tradujo al alemán. Escribió sobre Friedrich Hölderlin y Marcel Proust, así como sobre J.W. Goethe. Analizó en profundidad el pensamiento de Kant y Platón antes de comenzar su tesis doctoral, defendida en 1919. Se interesó por la función social del arte y los efectos de las nuevas técnicas de reproducción. La filosofía, la historia, el arte, la literatura y la política siempre fueron sus campos de estudio y producción.

Demasiado intelectual para sobrevivir entre tanta barbarie.

Recordamos también a las víctimas de otro 27 de septiembre más próximo; 1975, en España se producen los cinco últimos fusilamientos de la dictadura que acabaron con la vida de Ramón García Sanz, José Baena Alonso, José Luis Sánchez-Bravo, Juan Paredes Txiki y Ángel Otaegui Echevarría.

Asociación Descendientes del Exilio Español